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Con este truco podrás parar el hipo en pocos segundos

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Una de las cosas más incómodas que podemos sufrir es el hipo. Ya sea en tu casa, en mitad de la oficina o en la entrevista de trabajo más importante de tu carrera profesional, el hipo puede comenzar sin previo aviso y ser muy molesto. Además, por mucho que deseemos que termine, éste no se va por las buenas.

Pero… ¿qué es el hipo?

El hipo es una contracción involuntaria y repetitiva del diafragma y los músculos intercostales que provocan una inspiración súbita del aire. El diafragma es uno de los músculos más importantes y cuando éste se contrae, el tórax se expande y entra aire a los pulmones. Estos espasmos van seguidos de un cierre de las cuerdas vocales, que dan lugar a ese sonido particular.

Pero quien sabe mucho sobre el hipo es Charles Osborne, aunque seguro que no de cómo pararlo. A pesar de que no te suene su nombre, lo más probable es que sí conozcas su historia. Charles es la persona que entró en el Guinness World Records como el hombre con el mayor ataque de hipo de la historia: sufrió este espasmo durante 69 años.

Pero para evitar que no nos pase como Charles Osborne, ¿cómo podemos parar nuestro hipo?

La respuesta está en uno de los “remedios de la abuela” del país del sol naciente: una técnica que ha sido compartida por el boca a boca y se ha heredado de generación en generación.

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En esta ocasión nos enseñan a utilizar un producto cotidiano, que no ha sido pensado para tal uso, con el objetivo de quitar el hipo. El objeto al que se le saca partido no es nada menos que un bastoncillo de los oídos o un artículo similar, como una pajita o un lápiz.

¿Cómo hacerlo?

1. En primer lugar, se recomienda realizar este truco en un baño.

2. Coge una pajita, un lápiz o, lo más adecuado, un bastoncillo del oído.

3. Abre la boca y toca la parte profunda de la garganta y la campanilla. Ten cuidado de no hacerte daño. Esto te provocará una arcada durante un segundo, pero después el hipo habrá desaparecido.

Cuando hacemos cosquillas por la garganta o tocamos la úvula, el diafragma se estimula. Esto provoca un reflejo en nuestro cuerpo, una náusea que interrumpe de forma efectiva los espasmos denominados como hipo y nos permite respirar de forma normal otra vez.

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