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El show del coronavirus y el último apocalipsis zombie

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Por: Marcial Muñoz


@Marcial__Munoz
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Confidencial Colombia. SOS, el mundo se va al carajo. El último coronavirus nos aboca a un apocalipsis. En el último año, varios amigos me han aventurado medio en serio, medio en broma, el fin del mundo por diversas causas… y de momento no. Al menos espero que esta columna tenga unos cuantos de miles de ‘views’ que justifiquen su publicación antes de ver el final de la especie humana.

Más en serio, les diré que la nueva enfermedad del Siglo XXI es la ‘apocalipsitis’, o sea, la tendencia frenopática del ser humano moderno (lo que suelo denominar ‘bobo contemporáneo’) a pensar que el fin del mundo se acerca y vamos a morir todos en muy poco tiempo. Esto se puede deber a múltiples causas: un meteorito que pasa cerca de la tierra, el clásico achicharramiento por el cambio climático, la tercera guerra mundial de occidente contra Rusia, China, Irán o Korea del Norte, o como en este último mes, debido a un virus del que por cierto el 99.9999999% de los que hablamos no tenemos ni la más remota idea.

El miedo es uno de los motores que mueve el mundo. El amarillismo irresponsable de los medios de comunicación es la línea roja de la responsabilidad social que esos medios traspasaron hace años. Ambos, miedo y amarillismo, son los dos elementos que, en una coctelera de morbo y búsqueda alocada de audiencia, junto al descontrol de las redes sociales, dan como resultado este estado de cataclismo permanente. Y la verdad uno ya se cansa de tanta tontería colectiva.


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Jamás se me ocurriría frivolizar sobre una enfermedad sin vacuna descubierta como es el brote del 2019-nCoV o coronavirus como se conoce al actual coronavirus. Enfermedad que, además, se ha cobrado la vida de decenas de personas en China. Seriedad, ciencia y medios para combatirla. Cosa bien distinta es pensar que en unos meses, nuestras ciudades serán estudios de grabación de la nueva temporada de ‘The walking dead’ como predicen las redes sociales.

De todo esto, me parece más preocupante para nuestros bolsillos un frenazo en la economía de China. El anterior brote de 2003 trajo unas pérdidas estimadas de 40.000 millones de dólares para la economía mundial. Con una China no tan boyante como la de hace 17 años, una pérdida

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del crecimiento en el PIB del 1% como se especula, podría ser un revolcón a la ya de por sí ralentizada economía mundial.

Y luego están las ‘fake news’ de esta historia (histeria) colectiva del coronavirus: que si la enfermedad se propaga por el contacto con un objeto, que si comiendo ajo no te contagias, o la más peregrina de todas: el humo de los fuegos artificiales hace que se frene el contagio. Seguro que han oído algunas de estas payasadas en los últimos días. Pues nada es cierto, y si no fuera porque muchas personas se lo creen y entran en pánico, hasta sería divertido en lugar de patético.

La cepa actual del coronavirus, dicho por científicos expertos del Instituto Pasteur, es menos agresiva que el brote de la gripe aviar del 2003. El índice de mortalidad es inferior al 2% de los contagiados. La gripa común se cobra en el mundo miles de vidas cada año y no vamos con mascarillas por la calle. Calma, ante todo mucha calma. Las autoridades en todo el mundo están haciendo su trabajo (preventivo y de aislamiento) del virus y lo más probable es que en unas semanas todo haya pasado. Y que en dos meses ya nadie mire a China salvo para comprar un celular por Amazon.

Más bien yo les diría que sigan disfrutando de la vida mientras puedan, que eso sí que son tres días y uno nos lo pasamos durmiendo o peleando.

Eso sí, también estoy casi seguro, que cuando esto pase, los medios de comunicación se volverán a inventar una nueva amenaza para la existencia de la especie, los políticos se frotarán las manos y los mismos ciudadanos que pensaban que íbamos a morir en este Apocalipsis Fake pondrán la misma cara de güevones que con los Apocalipsis Fake anteriores. Y así hasta el siguiente y luego el siguiente… De hecho, de eso se trata la vida, de verla pasar, mientras nos meten miedo.


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