¿Qué nos depara la pandemia en los próximos meses?

María Eugenia Saldarriaga

Recuperación a corto y mediano plazo para mí no habrá y leyendo muchos documentos, conversando e intercambiando ideas y conceptos con personas que considero saben, no estoy muy alejada de la realidad.

No soy economista ni pretendo serlo, mucho menos restar importancia a la opinión de quienes lo son, pero si tengo plena conciencia de la situación que estamos pasando en este país; lo que me lleva a concluir que las maravillas que nos presentan desde el Gobierno y sus entidades no son tales.

Venimos de 6 meses de “recesión”, en donde podemos hablar claramente de una disminución en los ingresos del país, sus exportaciones y el pago de impuestos y obligaciones tributarias, la peor tasa de desempleo en años y un devastador y preocupante nivel de endeudamiento que cada día aumenta más y nos cava un profundo hueco fiscal sin precedentes que tiene tambaleando las finanzas públicas que es un tema que nos compete a todos.

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Y yo me pregunto, con un aislamiento preventivo con restricciones y aforo limitado, con la posibilidad latente de un rebrote en noviembre, en donde gran parte de la fuerza laboral nacional con cierto poder adquisitivo está trabajando desde su casa desde la finca o desde el hotel, sale si acaso una vez a la semana y por obligación, ¿cómo podemos pensar en la recuperación de muchos sectores con 5 meses de ventas con porcentajes mínimos, con sobre stock lo que me hace pensar estamos en camino a una deflación, y con la clara premisa que lo poco que se está “recuperando” es para amortizar la perdida que arrastran?

El jueves conversando con una economista tocamos varios temas: la recuperación de la economía no será tan rápida, a pesar de lo que dice el Gobierno sobre una recuperación en el empleo y eso supone una demanda agregada, a pesar del uso del subsidio a la nómina (no todas las empresas aplicaban ni fueron beneficiarias con el mismo), hay consumo contenido y claramente cuando la gente sale hay una tendencia a mayor consumo. Como no sale y realmente no hay un incentivo claro para hacerlo, pues la disminución en el consumo y el gasto es evidente. Tan duro ha sido el impacto de la pandemia que hasta los bancos tuvieron un decrecimiento pronunciado en sus utilidades (esto se explica en parte porque se congelo el pago de las cuotas, se refinanciaron una buena parte de los créditos y las tasas de interés están a la baja), están tan presionados que ceden ante las demandantes solicitudes y exigencias de sus clientes casi que de forma inmediata.

En este momento hay una fuerte desaceleración de la industria y el comercio, los alivios de los bancos ya no aplican y esto pone en evidencia la realidad de muchos hogares ya que mientras los bancos congelaron créditos y pagos de obligaciones los ingresos permitían algo de flexibilidad y el juego y manejo de las finanzas igual, ahora y cuando muchos colombianos han visto una reducción significativa en sus ingresos, estar al día con todo lo que demanda y exige el mantenimiento de un hogar, una familia y un emprendimiento, se ha vuelto un verdadero reto para quienes están a la cabeza de esas responsabilidades.
Enfatizamos en la importancia de la propuesta Bogotá 24 horas en donde el Distrito y la Banca trabajen de la mano y se evalúen estímulos impositivos en ciertos horarios para promoverla, por ejemplo: quienes compren con tarjeta de crédito lunes, miércoles y viernes de 12 a 6 am, no pagan cuota de manejo por 3 meses y los intereses de esas compras se le bajan a la mitad, también el estímulo debe ser para el comerciante eximiéndolo de costos asociados al manejo de los datafonos en estos horarios.

Hoy como nunca se debe enfocar la economía al desarrollo de actividades de alto valor agregado como es el caso de los servicios y los emprendimientos tecnológicos, las exportaciones de bienes agrícolas, la construcción de cadenas de abastecimiento en torno a la transformación energética, y educar, capacitar y empoderar a los emprendedores para que vean en el Internet la relación costo beneficio y la forma más adecuada e indicada para comercializar sus productos.

El viernes opinando en un post que publico un directivo de Investigaciones Económicas de un banco en LinkedIn, le preguntaba que cómo se retoma vida productiva si el aforo permitido en el comercio es del 35% y los gastos en sueldos, parafiscales, arriendos, servicios, administración, alimentación, transporte, vestuario, educación y demás son del 100%? También le decía que para mí en ese sentido no había proporcionalidad y que una reapertura a medias no permite recuperación en el corto plazo, menos como lo mencione antes, si a eso le sumamos la deuda que arrastran 5 meses de inactividad, a lo que él me respondió que por esto que digo resulta imperativa la reapertura en sí misma.

También pienso es definitivo en la reactivación, la emisión de decretos y políticas públicas que bajen esos rubros al porcentaje de aforo permitido de tal forma que haya un equilibrio entre lo que le ingresa al comercio y las obligaciones que tienen a cargo. Solo así veo una recuperación justa, solidaria, viable y en el menor tiempo posible.

En su más reciente análisis Bancolombia nos dice que la recuperación no es un momento, sino un largo proceso, que estiman que la recuperación de los choques económicos sufridos en 2020 puede tomar de 2 a 5.2 años, son conscientes que los datos más recientes son apenas los primeros pasos de un proceso de recuperación prolongado que eventualmente nos llevará de nuevo al ingreso por habitante observado antes de la pandemia, que la recuperación de la economía no se limita al momento en el que se constata que lo peor ha quedado atrás y que la historia demuestra que las recuperaciones son procesos prolongados, compuestos por múltiples fases y en los que se requiere acumular una tendencia consistente de dinamización que logre impactar de manera positiva la senda de ingreso por habitante.

Me gustó mucho este texto que usaron en su análisis: Las reaperturas que estamos implementando ahora y que han generado unos brotes de esperanza deben ser interpretadas como los primeros pasos de un camino que hasta ahora empezamos a recorrer y que tendrá altibajos, pero que eventualmente nos llevará a equiparar y luego superar el estándar de vida que teníamos antes de los primeros contagios de coronavirus.

En lo referente a cómo va la recuperación de la economía colombiana por sectores Economía Aplicada SAS concluye:

La dinámica de la recuperación se observa más acelerada en los sectores construcción y servicios, mientras la industria registra una dinámica más pausada, pero desde niveles mejores en los indicadores. Aumentó el porcentaje de empresas que manifestó una recuperación en la demanda, principalmente en la construcción y se redujo el porcentaje de empresas que registró un ajuste, cómo lo presentó el DANE en su informe de la semana del 26 de Septiembre.

En el balance del trimestre se observa una recuperación a menor ritmo del esperado inicialmente al haberse mantenido el riesgo de contagio por Covid-19, por lo que se requiere un mayor impulso de la demanda para superar o lograr mayores niveles de dinámica productiva. De todas formas las expectativas son más positivas a medida que transcurre el año: el 38% de las empresas considera que sus ingresos aumentarán en los próximos tres meses mientras el 60% mantendrá sus niveles de empleo sin cambios.

Más sobre este tema de interés nacional y otros temas para contrarrestarlo el próximo domingo.

Feliz semana para todos.

María Eugenia Saldarriaga O. | Consultora experta en marketing, reputación e imagen corporativa y lealtad y fidelización de clientes | Cel. 310 3216527 | [email protected] |