Para pensar en navidad y año nuevo: ¡Sapere Aude!

“La ilustración es la salida del hombre de su minoría de edad. Él mismo es culpable de ella. La minoría de edad estriba en la incapacidad de servirse del propio entendimiento, sin la dirección del otro. Uno mismo es culpable de esta minoría de edad cuando la causa de ella no yace en un defecto del entendimiento, sino en la falta de decisión y ánimo para servirse con independencia de él, sin la conducción del otro. ¡Sapere Aude! ¡Ten valor de servirte de tu propio entendimiento! He aquí el lema de la ilustración (Emmanuel Kant)”

Emmanuel Kant (1724 – 1804) es uno de los filósofos más reconocidos de la ilustración, con una personalidad única debido a sus estrictas rutinas, con una visión de mundo única, a pesar de pocas veces haber salido de Königsberg, cerca al Mar Báltico. Este párrafo hace parte de los primeros años de su obra, donde animaba a la humanidad a pensar independientemente, sin influencia alguna. Hoy se traduciría como “pensar fuera de la caja – think out of the box”, para así aprovechar realmente la libertad dada. Sin ataduras, sin doctrinas, solamente aprender a pensar por si solo/a para tomar sus propias decisiones, fuera de la influencia de algo o alguien.

Ya desde esos años se veía lo difícil que es mantener al individuo libre de toda influencia, para que éste pueda tomar decisiones por sí mismo/a. Esta idea tiene un origen platónico. El filósofo griego afirmaba que en este mundo solo vemos sombras de la realidad que son reflejadas por una luz dentro de una caverna. En ambos casos se afirma que lo que creemos que es real es solo una imagen o proyección, bien sea construida a partir de relatos externos o filtrados por un reflejo.

En el siglo XXI todavía no hemos llegado a ser libres, somos más prisioneros aún. con las redes sociales, el internet, la televisión, la radio, el periódico y demás formas de comunicación masiva, creímos que, teniendo más acceso a información, seriamos más autónomos e independientes. Pero ha sucedido todo lo contrario.

Instagram y las rabiosas publicaciones con noticias de actualidad nos bombardean todo el tiempo, moldeando nuestros sentimientos en clave de revancha, buenos o malos, y envidias. Lo que nos lleva a tomar decisiones absolutamente moldeadas por la emoción. Esto lo entendió Ortega y Gasset al afirmar que siempre pensamos desde una circunstancia humana, pensamos no solo con la razón, siguiendo la lógica (cualquiera que ella sea), sino que pensamos con relación a lo que esa idea, cosa o persona nos hace sentir.

Entonces estamos en una mezcla donde las pasiones son moldeadas a través de las pantallas del celular, pero hemos creado mentiras para justificar nuestra minoría de edad kantiana, donde las decisiones siguen influencias externas, desperdiciando nuestra libertad.

Pero sin ser suficiente, el mismo Kant identificó la razón por la cual seguimos regodeándonos en esta situación:

La mayoría de los hombres, a pesar de que la naturaleza nos ha librado desde tiempo atrás de la conducción ajena (naturalier maiorennes), permanecen justo bajo ella a lo largo de la vida, debido a la pereza y la cobardía. Por eso es muy fácil a otros erigirse en tutores. ¡Es tan cómodo ser menor de edad! Si tengo un libro que piensa por mí, un pastor que reemplaza mi consciencia moral, un médico que juzga acerca de mi dieta, y así sucesivamente, no necesitaré del propio esfuerzo. Con solo poder pagar, no tengo la necesidad de pensar: otro tomará mi puesto en tan fastidiosa tarea

La pereza aparece en este párrafo no solo como la madre de todos los vicios. Junto a la cobardía es la razón por la cual nosotros seguimos inermes en esta minoría de edad. Aun peor, en este párrafo Kant identifica al dinero como ese antídoto que nos permite mantenernos en la minoría de edad, donde nuestras decisiones son guiadas por otros.

Entonces, ¿El dinero acaba con nuestra independencia? ¿el dinero nos mantiene como borregos, todo el tiempo guiados? ¿Qué en nuestra sociedad nos invita a la pereza? (lo cual abre la puerta a evaluar lo materialista de nuestra vida). O lo tenemos en su justa medida, como solo un medio para suplir ciertas necesidades, mas no quitarnos la capacidad de pensar libremente.

Estas preguntar deberán ser respondidas por cada uno.

Hoy más que nunca. ¡Sapere Aude!