El presidente Duque gobierna con los odios de Uribe: Luis Eladio Pérez

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El exgobernador y excongresista Luis Eladio Pérez  en entrevista para Confidencial Colombia hace una evaluación al Gobierno de Iván Duque, a quien recomienda no dejarse presionar por el expresidente Álvaro Uribe.

¿Qué actividades realiza en estos momentos, luego de ser derrotado en su intención de llegar a la Gobernación de Nariño?

Luis Eladio Pérez (LEP): Estoy en la tarea de reencontrarme con mi familia, con mis asuntos personales y también laborales. Con mi hijo tengo una empresa de consultoría y trabajamos asistiendo a diferentes compañías nacionales y extranjeras, pero también muy pendiente del devenir de la situación política no solamente de Nariño, sino además en el ámbito nacional.

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¿La pasada candidatura por la Gobernación de Nariño fue un primer paso de Luis Eladio Pérez al debate político nacional?

LEP: Esa candidatura obedeció a unas circunstancias particulares en la región. Llevo alejado de la política regional más de 20 años. Acepté el reto de presentar mi nombre para la Gobernación de Nariño porque veíamos una falta de una presencia real de candidaturas que pudiesen representar los intereses de este departamento, que es un territorio muy complejo, que va a invertir cerca de 2 billones quinientos mil millones de pesos por conceptos de regalías. Parte del fracaso de la administración de Camilo Romero fue que se mostró incapaz de invertir esos recursos. Es el único gobernador que se da el lujo de devolver una importante cantidad de dinero por falta de formulación de proyectos.

¿Qué lectura le quedó del departamento de Nariño?

LEP: Este es un territorio donde el conflicto armado. No hay grupo armado ilegal que exista en Colombia que no haga presencia en esta región. El problema del narcotráfico, de los cultivos ilícitos es una bomba de tiempo que tiene en jaque no solamente a Nariño, sino al país entero. Esto requiere de voluntad política de los actores regionales y del Gobierno Nacional. Esta zona tiene un mayor número de terrenos baldíos, no se han hecho las respectivas entregas de tierras ni a las comunidades afrodescendientes, ni a las comunidades indígenas que la necesitan para sus cultivos de yuca, plátano, etc.

¿Está de acuerdo con que se utilice glifosato para acabar con los cultivos de uso ilícito en este territorio de Colombia?

LEP: Fui el primer senador en realizar un debate sobre la inconveniencia de las fumigaciones con glifosato. Conocí las fábricas donde se produce este químico en los Estados Unidos y se de primera mano que es un elemento tóxico, que genera unos efectos terribles en la naturaleza. Ese escenario sirvió para que en ese momento se suspendieran las fumigaciones en el Putumayo, lo que nunca me imaginé es que el problema que se vivía en este departamento se iba a trasladar a la Costa Pacífica donde encontró el terreno abonado por toda la miseria y abandono estatal.

 ¿Cree que las FARC como partido político han actuado bien o se han equivocado?

LEP: La primera gran equivocación de las FARC es mantener ese nombre como partido político. Debieron buscar uno diferente si en realidad quieren cambiar esa imagen negativa que de ellos tiene la sociedad colombiana. Yo hice un acto de perdón importante para mi vida al aceptar su compañía en mi campaña a la Gobernación de Nariño. Ellos me visitaron y me pidieron perdón por el daño causado durante siete años de secuestro y lo di porque yo no podía seguir secuestrado por el odio, la venganza. Ese es un ejemplo de que el proceso de paz puede dar los frutos necesarios sobre la base del perdón como el principio rector de lo significa la reconciliación.

¿Les ve futuro a las FARC como partido político?

LEP: No le veo futuro. El resentimiento de la sociedad colombiana hacia ellos es muy fuerte, la prueba está en que para las elecciones pasadas los resultados fueron desastrosos para el Partido FARC. Ellos seguirán teniendo una vigencia y presencia en el congreso durante un período más porque así lo establece el Acuerdo de Paz, pero cuando se deban enfrentar en franca lid con todos los partidos en la búsqueda de votos, veo muy difícil que puedan sobrevivir.

¿Le ha visto al presidente Iván Duque compromiso para implementar los Acuerdo de Paz?

LEP: Ha sido muy lenta y muy ligera. Siento que lo ha hecho no por voluntad real sino por la presión no solamente de los colombianos, sino además de la comunidad internacional. Han hecho todos los intentos de echar para atrás el Acuerdo, empezando por la JEP.

¿Comparte la opinión de quienes ven al primer mandatario desconectado del país?

LEP: Duque es una persona inteligente que tiene el país en la cabeza, pero creo que en la medida en que no sea capaz de sacudirse y apartarse del expresidente Álvaro Uribe, le va a ser muy difícil gobernar. El presidente Duque gobierna con los odios de Uribe y con los odios de Uribe no se puede gobernar. Colombia quiere otra cosa, está esperando otra actitud de parte del primer mandatario que desafortunadamente está amarrado a lo que diga Uribe.

¿Le gusta el nombramiento de Alicia Arango como ministra del Interior?

LEP: Eso ratifica las presiones de Álvaro Uribe al interior del Gobierno Duque. La señora Arango es mimada de exmandatario y una imposición al primer mandatario. Ella no va a hacer un papel importante como ministra del Interior porque no cuenta con la aceptación del sistema político colombiano, quien además no la ve como una persona capaz de liderar los procesos de reformas y debates que se vienen en el congreso de la república porque tiene unas apreciaciones díscolas que no reflejan en nada lo que el país quiere.

¿El crecimiento de la economía de Colombia en el último año es suficiente indicador para calificar como buena la gestión de Iván Duque?

LEP: Lo que hay que resaltar es que en Colombia ha habido una política estable por parte del Banco de la República. El país ha tenido buen manejo de la política petrolera, el alza permitió generar un valor agregado en ese crecimiento y ello generó a su vez una posibilidad de desarrollo interno. El precio del café tuvo un alza muy importante en el nivel internacional que benefició a más de quinientas mil familias que viven de la industria cafetera. Todo ello se tradujo en un mayor consumo de bienes y servicios en las personas que marcaron ese 3% y lo pusieron por encima de los demás países en la región.

Si la economía va bien, en que qué se está equivocando el presidente Duque para que un 70% de los colombianos lo descalifique.

LEP: En prometer cosas que no puede cumplir como por ejemplo lo que tiene que ver con la mermelada. En su discurso de posesión aseguró que tendría una independencia entre el Ejecutivo y el Legislativo, que no daría prebendas a ningún partido a cambio de apoyar proyectos de iniciativa del Gobierno y hoy lo que estamos viendo es la negociación vulgar con Cambio Radical y el Partido de la U de cuotas ministeriales para obtener mayorías que le permita aprobar unas reformas alejadas de lo que el país quiere. El primer mandatario no se ha dado cuenta que las expresiones que se han manifestado en las calles desde noviembre del año pasado, están en desacuerdo con las políticas que él quiere imponer en materia laboral, tributaria y de justicia y que obedecen a las presiones del Centro Democrático.

Usted compartió bancada con el senador y expresidente Álvaro Uribe, cuando ambos militaron en el Partido Liberal, ¿Qué tan cambiado lo ha visto últimamente?

LEP: El Uribe que conocimos en el congreso en los años 90 era una persona tímida, que iniciaba una carrera parlamentaria en Colombia. Hizo una ponencia importante en el proyecto de reforma a la Ley 100 en ese entonces. Su paso por la Gobernación de Antioquia le convirtió en un cacique electoral que lo impulsa a buscar la presidencia en un momento en que el país estaba agotado de la guerrilla de las FARC prometiendo el combate legítimo del Estado a las acciones de la subversión. Ahora, su ambición de quedarse en el poder le jugó una mala pasada.

¿Volverá a hacer política con el Partido Liberal?

LEP: Me gustaría ver un Partido Liberal conectado con las necesidades de los territorios, con las bases populares, que en su ideología recoja el pensamiento de los grandes hombres que hicieron historia en su interior, con los liderazgos que hoy existen, que deje a un lado los amiguismos, las posibilidades de herencia, que no imponga a los hijos de fulano de tal.

¿Eso quiere decir que no ve al Partido Liberal bien?

LEP: Es una cosa muy curiosa porque tiene el mayor número de votos en las elecciones regionales, el mayor número de congresistas sumando cámara y senado, pero es un partido que no tiene coherencia política, sin rumbo ideológico, sin renovación en su liderazgo.

¿Qué opina de la decisión de personajes como Juan Fernando Cristo, Guillermo Rivera y Luis Ernesto Gómez, de retirarse del Partido Liberal y formar tolda aparte?

LEP: La pelea hay que darla al interior del Partido Liberal. Si pudiésemos asumir una postura conjunta de muchas personas para exigir su renovación, se pueden dar resultados importantes. Tratar de conformar otros grupos no es bueno porque al final se termina negociando con fuerzas tradicionales. Yo invitaría a Juan Fernando Cristo, Rivera y al secretario de Gobierno Luis Ernesto Gómez a que hiciesen parte de ese equipo que pretende el cambio en el rumbo del partido con la seguridad de que miles de colombianos les vamos a respaldar y acompañar.

¿Acompañará la próxima convención del Partido Liberal y pedirá un cambio en la dirección o respaldará a quienes piden la continuidad del expresidente Cesar Gaviria como jefe único?

LEP: La presencia del expresidente Gaviria es importante, pero se requiere de nuevos aires, de que vuelva a ser un partido nacional, no un partido exclusivo de las elites de Bogotá, que ofrezca algo a los jóvenes y a las regiones.

¿Cuál es el futuro inmediato para Luis Eladio Pérez?

LEP: Seguir trabajando para ver un Nariño mejor, alejado de todos los males que hoy le aquejan. Tenemos ese compromiso moral, lo mismo que ver a una Colombia en paz.

¿Aspirará al senado en las próximas elecciones?

LEP: El expresidente Turbay decía que mientras uno respira, uno aspira. Esperemos a ver qué pasa (risas).