El declive del Centro Democrático

En una de las entrevistas con uno de los actores, productores y directores más importantes del país que desafortunadamente nos dejó este año, Alí Humar, me decía que para el año 2000, hablar directamente desde el humor hacia el máximo líder del Centro Democrático, el expresidente y exsenador, Álvaro Uribe, era imposible, el rating se iba al piso.

Uribe tuvo un reconocimiento tan importante desde sus banderas de la Seguridad Democrática en sus dos períodos de gobierno, qué muchos lo creían un Dios. Fue tanta la aceptación qué inclusive hoy en día moverlo del rango político no es viable.

Celia Cruz dice en una de sus canciones » Lo que es bueno hoy, quizás no lo sea mañana», posiblemente es esto lo que le ocurre al exmandatario y a su partido, que se creyó tanto el éxito, que no entendió que este en algún momento comienza la línea de descenso y es por eso mejor retirarse a tiempo, es decir, cuando el rating está en su punto más alto.

A esto hay que sumarle la poca aceptación que ha tenido la gestión del presidente Iván Duque en la mayoría de los colombianos por su evidente desconexión con las regiones, lo que provocó un estallido social que aún se mantiene en niveles bajos y del que se teme, pueda elevarse cuando arranque en firme la campaña del 2022.

Es claro además que el Centro Democrático no ha encontrado una figura que pueda arrastrar los votos suficientes para por lo menos mantener la mitad de las curules que hoy tiene en el Senado de la República. La tranquilidad que tuvieron muchos de los congresistas de este Partido en las dos últimas elecciones al Congreso por la presencia de Uribe en la lista, se acabó, y estos no se dieron a la tarea de buscar o consolidar una en el escenario político que pudiese reemplazarlo.

Todos cometieron el error de creer que tratando de imitarlo, lograrían la misma aceptación. Error fatal porque no es una cuestión de plagio, sino de personalidad.

Se habla además de un distanciamiento entre el presidente Iván Duque y el expresidente Álvaro Uribe, por lo que tiene que ver con el proceso de paz, que esta semana cumplió cinco años de la firma, donde el expresidente envió una carta manifestando 26 puntos por las cuales no se había cumplido el acuerdo y el presidente Iván Duque le contestó «aquí está una paz con legalidad en evolución, con presencia territorial y sobre todo cerrando brechas sociales en la Colombia profunda”.

Esta aparente distancia que se ve entre Uribe y Duque, está marcando una falta de Liderazgo al interior de este partido, quien venía tomando fuerza en las últimas elecciones, a pesar de ser una movimiento político nuevo, y que le obliga pensar en la posibilidad de aliarse con la centroderecha o la “coalición de la experiencia”, pero no alrededor de su candidato (Oscar Iván Zuluaga), sino en torno a un externo.

En esta ocasión el Centro Democrático parece correr la misma suerte de los partidos Cambio Radical La U, Liberal y Conservador, de hacerse debajo del árbol que les dé mayor sombra.