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¿Duque o Petro? Dos modelos de país antagónicos se enfrentan en las urnas colombianas

*Por Jaime Palacios para ElEconomistaAmerica.com

La sombra de Maduro lleva persiguiendo a Gustavo Petro desde que comenzó la carrera electoral en Colombia. Acusado de ser chavista, amigo de los Castro y populista, la maquinaria del miedo hace tiempo que comenzó a funcionar con el objetivo de expulsar a este exguerrillero del M-19 de la lucha por la presidencia. Pese a los intentos de sus rivales, El líder del partido Movimiento Progresistas (MP)ha logrado lo que parecía imposible en un país con un largo historial de mandatarios liberales y conservadores: superar todos los obstáculos hasta plantarse en la segunda vuelta contra todo pronóstico. Gane o pierda este domingo, Petro ya ha hecho historia al convertirse en el primer candidato abiertamente de izquierdas que se cuela en el balotaje de unas elecciones colombianas.

La llave del éxito de Petro está, paradójicamente, en una de las claves del legado del actual presidente Santos: el acuerdo de paz con las FARC. Su disolución como organización guerrillera ha supuesto un auténtico alivio para la izquierda colombiana, históricamente lastrada por su cercanía ideológica con la milicia. Para Carlos Malamud, investigador principal del Real Instituto Elcano, el acuerdo de paz firmado por Santos “permite a la izquierda librarse del estigma de las FARC” y abre la puerta a que candidatos como Petro puedan empezar a tener opciones reales de lograr la presidencia.

El candidato del MP propone una subida generalizada de impuestos a las clases altas y reducir la dependencia del petroleo de la economía colombiana mediante el impulso de las energías renovables. En más de una ocasión ya ha anticipado que si gana las elecciones prohibirá el ‘fracking’ y la minería de oro a cielo abierto. Cómo logrará compensar la pérdida de puestos de trabajo, no obstante, todavía es una incógnita. También ha sido muy crítico con el sistema de salud colombiano, del que dice que necesita “una urgente reforma”. Para ello, propone sacar al sector privado del sistema sanitario mediante la eliminación de las EPS, unas empresas que brindan servicios de salud privada a los trabajadores. Las posibilidades de Petro de lograr el triunfo, no obstante, son bastante reducidas debido al rechazo que provoca en gran parte del electorado, muy superior al que despierta su rival, el derechista Iván Duque del Centro Democrático.

Un claro favorito

Duque, el gran favorito en los sondeos, logró la victoria en la primera vuelta con el 40% de los votos y las encuestas le dan en el balotaje el 51% de los sufragios (lejos del 37% que reúne Petro). El líder del CD es el que más confianza ofrece en los mercados, con un discurso favorable para la inversión extranjera y privada y duro contra la violencia. De ideología conservadora, durante sus cuatro años como senador se le ha visto defender el aumento de la licencia por maternidad y las bajadas de impuestos a las medianas y pequeñas empresas. Al contrario que Petro, apuesta por aumentar la explotación petrolera y, si es necesario, impulsar el ‘fracking’. Con 41 años y un futuro brillante por delante, la nueva esperanza de la derecha colombiana ha encabezado las encuestas durante toda la campaña de manera cómoda. Si consigue la victoria, será el presidente colombiano más joven de la historia.

Duque es la viva imagen de que las ideas del expresidente Uribe siguen vivas ocho años después de abandonar la presidencia. El exmandatario ha estado siempre junto al candidato del CD, acompañándole en sus actos, apoyándole en las redes sociales y defendiendo su propuestas con entusiasmo. Duque ascendió a la primera fila de la escena política de la mano de Uribe en 2014, cuando el expresidente le incluyó en su lista para el Senado. Desde entonces su fulgurante ascenso dentro de la derecha colombiana siempre ha sido de la mano del uribismo. Esta dependencia del expresidente también ha sido usada por Petro, que le ha acusado en múltiples ocasiones de no ser más que un “títere” de Uribe que carece de propuestas propias. Pese a ello, Malamud avisa: “Duque era el menos uribista de los candidatos a liderar el CD”. Si obtiene la victoria, va a tener el poder y en el terreno de la política “la fidelidad no está nunca garantizada”, sentencia.

Venezuela, pieza clave en la campaña

La crisis social y económica de la vecina Venezuela ha sido uno de los temas centrales durante la campaña. La llegada masiva de venezolanos a las fronteras de Colombia y la deriva autoritaria del régimen de Maduro preocupa especialmente a los votantes colombianos. Duque lo sabe, y por eso no ha dudado en calificar a Maduro de “dictador y genocida” y ha asegurado en repetidas ocasiones que si Petro gana las elecciones, Colombia correrá el mismo destino que Venezuela.

El autoritarismo del régimen de Maduro es, junto a su polémica etapa como alcalde en Bogotá, el principal lastre de Petro en los comicios de este domingo. “La colonia venezolana que reside en Colombia es políticamente muy activa” dice Malamud, por lo que el candidato del MP sufrirá el castigo en las urnas. Pese a que lleva meses buscando distanciarse de cualquier vínculo con el chavismo, asegurando en reiteradas ocasiones que Venezuela “ha entrado en un proceso dictatorial”, la histórica simpatía que siempre ha exhibido Petro por Hugo Chávez está en la mente de gran parte de los electores.

Dos posturas respecto a las Farc

Duque ha garantizado que “no hará trizas” el acuerdo de paz de las Farc, pero sí realizará “modificaciones” para endurecer las sanciones a los excombatientes y limitar la participación de la formación en la política nacional. “Una parte de la población no esta de acuerdo con el tratado de paz”, admite Malamud, “por lo que la postura de Duque es bastante popular”. El candidato quiere obligar a cualquier exguerrillero que esté en el Congreso y sea sentenciado por algún delito de lesa humanidad a renunciar a su puesto de manera automática para ingresar en la cárcel. Pese a las críticas de Duque al acuerdo de paz, Malamud no ve probable una vuelta atrás del proceso ya que “supondría un costo político, social y económico terrible”. “No sería un movimiento inteligente”, sentencia.

Por su parte, Petro sí se ha comprometido a respetar el acuerdo de Santos de manera íntegra y ha acusado a Duque de querer “despedazar” el tratado, poniendo en peligro la paz social. El candidato izquierdista se muestra más partidario de realizar concesiones a la exguerrilla, aunque ha avisado que “las víctimas tendrán la garantía de que serán defendidas por la justicia”.

Dos maneras antagónicas de entender la política se dan cita este domingo en las urnas colombianas. Volver a dar al uribismo la llave del gobierno o abrir las puertas de la Casa Nariño por primera vez a la izquierda son las dos opciones que tienen los votantes y ninguna de ellas será continuista con el legado de Juan Manuel Santos.

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