De trabajar en una entidad financiera a empresarios del cannabis

John Escobar, Nikolaí Vega y Felipe Pinzón, son tres amigos que un día decidieron emprender su propio negocio y se inclinaron por los cultivos del Cannabis para uso medicinal, un negocio que se viene incubando desde años atrás en Colombia pero que quizás por el temor al qué dirán, en una sociedad que busca ser liberal pero manteniendo unas costumbres bastante conservadoras, no se habían  dado los primeros pasos que permitieran cambiar el concepto que se tiene hacia esta planta que  nuestros antepasados utilizaron para sus curaciones y que los pueblos indígenas sobrevivientes, mantienen en medio de su ancestralidad.

John y Nicolai se conocieron en el Citybank donde trabajaron algunos años, el primero como gerente de productos y el segundo como gerente comercial, cargos que tuvieron que abandonar cuando la entidad financiera fue vendida al Grupo Scotiabank a través de su subsidiaria Multibanca Colpatria en el año 2018.

A partir de ese momento los dos profesionales, Escobar en Economía y Vega en Ingeniería de Sistemas, tomaron una decisión radical para su vida: iniciar su propio negocio asesorando la creación de empresas y pensando en una idea de negocio para sí mismos.

Durante este primer recorrido conocen muchas personas, una de ellas, Felipe Pinzón, un joven bogotano, abogado y  Politólogo de la Pontificia Universidad Javeriana y junto a él se dan a la aventura de colocar sus ojos y todo su esfuerzo en el cultivo de cannabis de uso medicinal, para lo cual observan lo que estaba ocurriendo en algunos países  de América y de Europa, donde poco a poco se han abierto a este mercado que mueve en el mundo un promedio de US$150.000 millones anuales y que según las estimaciones de New Frontier Data, en su reporte Global Cannabis Report: 2020 Industry Outlook, se estima que el mercado global de cannabis, considerando tanto el regulado como el ilícito, tiene un valor de unos US$$344.000 millones.

De ahí parte la idea de crear la firma Sativhemp Pharma en el año 2019 e inician la búsqueda de terrenos para los sembrados, para cuando llegara el momento en que Colombia se abriera a la posibilidad de introducirse en este mercado, tener todo listo e iniciar la operación de siembra y cultivo, no sin antes invitar a Luz Myriam Ortega, quien los acompaña como contadora.

Es entonces cuando en la escena aparecen los hermanos Igor Leyva y Hugo Leyva, propietarios de la finca El Potrero del Tablón, ubicada en las afueras del municipio de Villa de Leyva, vecina de una decena de invernaderos y de una locación natural en donde se han grabado escenas de algunas producciones de televisión que evocan la lucha por la independencia como lo fueron La Pola, Revivamos nuestra historia, Bolívar, etc.

   Finca El Potrero del Tablón

Aunque la espera fue larga y en ocasiones desesperante, hoy las condiciones para iniciar la operación de sembrado, se han dado, tras la firma del Decreto Presidencial que autoriza la exportación de la flor seca de esta planta con fines medicinales. Es por esto que ahora están pensando en acondicionar la finca para comenzar el sembrado.

Los planes dibujados en el cronograma de trabajo estipulan que la fase de acondicionamiento del lugar demora mes y medio, para lo cual han pensado en la contratación de personal propio de la región que ayude en lo que será la adecuación del lugar para luego pasar a la fase de siembra y cuidado del cultivo, que requiere de mano de obra especializada y también de quienes se hayan dedicado a actividades del campo. De esta manera se ayuda a la creación de empleo en el municipio y se jalona además proyectos de investigación en la Universidad UPTC en el departamento de Boyacá.

Estos nuevos emprendedores obtuvieron la licencia hace poco y desde entonces se preparan para dar inicio a la operación de adecuación y siembra en un territorio que según los estudios previos,  cuenta con las condiciones climáticas necesarias para hacer un negocio fructífero. Esto incluye la contratación directa de mano de obra que podrían ser unas 12 o 15 personas y una contratación indirecta de otro grupo de trabajadores.

Los tres se han dado a la tarea de estudiar muy bien la planta, las condiciones en las que esta debe crecer y todo cuanto se necesita para que los riesgos en la operación sean mínimos, pensando además en el cuidado que se debe tener con el medio ambiente y así  rehabilitar el espejo de agua que tienen como vecino, que fe invadido por la maleza  y además ayudar a preservar las especies nativas de la región.

Su meta como empresarios es sembrar cannabis para uso medicinal y cosmético, mientras estudian la posibilidad de fusionar este producto natural con las bebidas como agua de panela, café y también con los alimentos.

Todo lo anterior,  luego de una larga espera de casi cuatro años para la firma de un decreto presidencial que lo autorizara, mientras el país se da también a la discusión que permita el uso de esta planta para uso recreativos en adultos, como acaba de suceder en la Comisión Primera de la Cámara de Representantes quien aprobó con 16 votos a favor y cuatro en contra, el informe de la ponencia del Proyecto del Acto Legislativo No. 002 de 2021: “Por medio del cual se modifica el artículo 49 de la constitución política de Colombia y se regulariza el cannabis de uso para personas adultas”.