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Así son las Femen, el colectivo feminista que intentó asaltar a Trump

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En París hoy decenas de líderes mundial escenifican un tributo a la paz mundial al cumplirse los 100 años del final de la Primera Guerra Mundial. Pero Femen como va siendo habitual en los últimos tiempo quiso robar el protagonismo a los Trump, Merkel, Macron y compañía.

Dos activistas en topless, que llevaban mensajes como con diversos insultos escritos en sus cuerpos, saltaron las vallas de seguridad que separaban al público de la comitiva oficial en los Campos Elíseos cuando se acercaba el vehículo que trasladaba al presidente de EEUU, Donald Trump. Una tercera trató de hacer lo mismo unos metros más adelante. Las tres jóvenes fueron detenidas según informó la gendarmería francesa.

¿Pero quienes son, cómo y donde se formaron este colectivo tan poderoso, especialmente en Europa?

Femen fue fundado en Kiev (Ucrania), hace 10 años y desde entonces lleva a sus espaldas un largo historial de escándalos. Se formó como una organización feminista que tenía por objetivo la lucha contra el turismo sexual en Ucrania y la trata de blancas. Muy pronto incluyó, además, el combate contra las instituciones religiosas y el fin de todo tipo de sexismo.

La finalidad política de las fundadoras era poner en marcha para el año 2012 un partido feminista y así presentarse a las elecciones presidenciales promoviendo una “revolución de mujeres” en Ucrania.

Su programa no es muy diferente de los de cualquier organización feminista radical. Sus reivindicaciones no son, por lo tanto, la causa de su éxito. Las Femen deben su fama a su particular manera de protestar.

El “sextremismo”
Las Femen se manifiestan desnudas de cintura para arriba y utilizan sus pechos para escribir sus mensajes reivindicativos. Este modo de protesta es conocido por las activistas como el sextremismo.

Anna Hutsol, fundadora del grupo, reconoce con orgullo que si no hubieran mostrado sus pechos jamás habrían obtenido un nivel de popularidad tan alto. Según afirma, el objetivo del grupo es escandalizar a los sectores conservadores para ser escuchadas.

Gracias a esta peculiar manera de protestar, se hicieron rápidamente conocidas dentro del movimiento feminista europeo y en abril de 2011 el grupo contaba con varias secciones en diversos países, como Italia, Polonia o Israel.

Pese a esto, tuvieron que esperar a 2012 para dar el salto a los grandes medios. Su primera acción con repercusión internacional se produjo durante la polémica que siguió al encarcelamiento del grupo de rock The Pussy Riots en Moscú.

La otra fundadora del movimiento y una de las más activas, Inna Shevchenko, fue hallada muerta en su apartamento parisino el pasado mes de julio. Meses antes de su suicidio, tiró abajo, junto a dos compañeras, un crucifijo de más de 5 metros en Kiev. Esta actuación supuso un gran aumento de la presión policial sobre las Femen en su país de origen y provocó una gran conmoción, ya que el crucifijo era el principal monumento en recuerdo de las víctimas de la represión soviética en Ucrania durante los años 30.

Sus actuaciones en Ucrania se hicieron cada vez más complicadas, debido al fuerte rechazo social que sus últimas acciones violentas habían suscitado en el país. Curiosamente fueron estos actos los que consolidaron a las Femen como un grupo admirado por millares de feministas en Europa occidental.

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Por las dos razones anteriores, varias de las fundadoras se trasladaron a Europa occidental donde pudieron llevar a cabo sus actuaciones con más facilidad.

Femen consolidó por tanto su movimiento y triunfó con su particular manera de reivindicar. Dos de sus mayores ‘proezas’ fueron la irrupción en la misa del Ángelus en San Pedro a principios de este año y su intento de interrumpir una reunión entre Merkel y Putin.

Las militantes más activas encontraron un paraíso en la Europa occidental, pero fue más precisamente en Francia dónde Shevchenko construyó su particular refugio.

En un año escaso en suelo francés han multiplicado las provocaciones. En muchas de ellas han contado con el apoyo de Ni putes ni soumises, organización feminista francesa con una base militante bastante amplia. Entre sus actuaciones más mediáticas está la “celebración” de la renuncia del papa Benedicto XVI, durante la cuál una decena de militantes se desnudaron delante del altar mayor de Notre Dame en París.

En marzo de 2013, el grupo decidió abrir una nueva sección en Túnez lo que provocó reacciones contrarias en el gobierno islamista moderado. La ministra de Asuntos de la Mujer Sihem Badi consideró que la organización estaba “en contradicción con el Islam y las tradiciones tunecinas”.

Las Femen tuvieron que hacer frente a importantes dificultades para poner en marcha su sección y sufrieron el acoso de las autoridades y de los grupos cercanos al islamismo.

De hecho, la principal líder en Túnez, Amina Tyler, fue recluida por su familia y maltratada psicológicamente por sus parientes. Tras conseguir escapar, fue encarcelada al ser sorprendida realizando una pintada en el muro de un cementerio. En los días posteriores tres Femen francesas, que habían acudido a Túnez para protestar por la detención de Tyler, también fueron detenidas. Las feministas serán procesadas por “ataque a las buenas costumbres”.

Los problemas encontrados en Túnez provocaron numerosas reacciones en todo el mundo. Una de las personas que reaccionó fue Lara Alcázar quien formó, prácticamente ella sola, Femen España. La primera acción de las militantes españolas fue delante de la embajada tunecina para solicitar la excarcelación de sus compañeras.

Ideario y críticas
La religión, especialmente los monoteísmos, parecen haberse convertido en el principal objeto de crítica de Femen. En declaraciones a Euronews días antes de su suicidio, Shevchenko afirmó que su movimiento “debe ser ateo y necesariamente antirreligioso” ya que, en su opinión, “la religión es la principal fuente de opresión patriarcal”.

Por otro lado también han sido duramente criticadas. Muchos consideran que su discurso anticlerical es excesivo y que el radicalismo de las Femen puede provocar un empeoramiento en la percepción social del feminismo.

Las Femen son por tanto un movimiento controvertido y criticado por su radicalismo dentro del propio feminismo. Sin embargo, gracias a su particular forma de protesta y al decidido militantismo de sus afiliadas, han conseguido hacerse un hueco en las portadas de medio mundo.

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