Así serían los espacios de trabajo en el mundo post-coranavirus

Marzo de 2020 será una fecha que no se olvidará fácilmente por el principio de algo no vivido hasta la fecha: la crisis del Covid-19 ha supuesto un acelerador en muchos procesos y un cambio radical en nuestros estilos de vida. Hay un dato demoledor de esta crisis del Coronavirus que ya comienza afectar a todos los cimientos de la economía: Aproximadamente la mitad de los metros cuadrados de oficina en arriendo en Bogotá se han devuelto a sus propietarios en cuatro meses, según Santiago Carrizosa, de la empresa inmobiliaria Carrizosa Hermanos. Un hecho insólito en la historia. La obligatoriedad del teletrabajo en muchos sectores y la prolongación del estado de emergencia nacional ha empujado a un revolcón del sector que venía viento en popa en los últimos años. Confidencial Colombia ha hablado con varios expertos que nos adelantan cómo será el espacio de trabajo cuando acabe la pandemia.

Nadie sabe cómo será el trabajo dentro de 6 meses, ni mucho menos en dos años. Pero sí hay un consenso más o menos extendido en que las oficinas en la era post Covid-19 no volverán a ser lo que eran antes. Una idea fundamentada en que tanto a la mayoría de los empleados como los empleadores les ha gustado la fórmula de trabajo (en puestos administrativos y de servicios) durante los más de cuatro meses que llevamos en estas.

La gran pregunta de cómo adaptar los espacios de trabajo para garantizar los estándares de bioseguridad de los empleados ya está cambiando a ¿Qué necesidades tengo como empresa en un futuro para conjugar estilo de vida, trabajo, productividad, movilidad y conciliación familiar? Teniendo en cuenta que esta atípica situación, de momento, no tiene fecha de caducidad.

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Espacios Co-laborativos

La realidad después del coronavirus implicará cambios de considerable calado en el diseño de oficinas, y de hecho, muchas compañías ya las están adaptando. “Ya no podemos hablar de la oficina, sino de espacios de trabajo, porque la oficina se fragmentó, se diluyó”, afirma María José Salazar, socia del estudio de arquitectura y diseño SYG Arquitectos.

“Los espacios de oficina explosionaron y ampliaron su espectro hasta donde Internet es capaz de llegar. Paradójicamente lo que entendíamos como una oficina al uso, se convirtió en un espacio social y comercial, más que de trabajo. Ya no decimos me voy a la oficina, sino me pongo a trabajar. La casa se convirtió en un espacio totalmente polivalente que también se revisará para adaptar a las nuevas necesidades. Poco a poco iremos al concepto más medieval, más generoso de vivienda donde se combinaban todas las actividades vitales, modelo que fue reemplazado por la vivienda compacta y urbana de la revolución industrial”, afirma Salazar.

Adaptarse a una nueva forma de trabajar

El impacto de la pandemia no solo se notará en diseño de los espacios, sino también en la propia percepción que tenemos de nuestro trabajo. Se espera que, si algún día se recupera el ritmo de vida como lo dejamos en marzo, se incremente el teletrabajo, Las empresas facilitarán que sus empleados trabajen desde casa algunos días o en momentos puntuales. Por lo tanto, disminuirán en número los puestos de trabajo en la oficina y serán no territoriales, es decir, no asignados a una persona concreta. La función de la oficina será cada día más social.

En esa línea se manifiesta María Inés Rueda, gerente de Recursos Humanos de Cusezar, una de las empresas de construcción más importantes de Colombia. “El 80% de nuestro personal administrativo está trabajando desde casa y realmente estamos muy contentos, la productividad es muy buena y prácticamente ninguno está a disgusto. Sí hemos sentido una leve afectación en las ventas, pero el equipo comercial ha realizado una labor comercial increíble desde la virtualidad. Nunca antes nos hubiéramos imaginado que teniendo la mitad del equipo comercial home office tuviéramos estos resultados. Nuestra adaptación comercial a través del software ha funcionado muy bien. Por lo que uno ve en el mercado, siento que la mayoría de empresas adoptarán un modelo mucho más flexible de aquí en adelante. Es un tema de productividad, costos y satisfacción de los empleados”, afirma Rueda.

Una de las claves son las áreas de socialización en los centros de trabajo. Las nuevas oficinas tras el Covid-19 serán un ecosistema híbrido entre espacios privados y colaborativos. “Cada vez vamos más hacia la creación de espacios colaborativos que permitan un equilibrio de concentración aislada y colaboración productiva del grupo de trabajo. Paradójicamente, cada vez las oficinas serán espacios menos de trabajo y más para socializar y hacer negocios”, declara la arquitecta María José Salazar.

Son muchas las ventajas de la oficina abierta y los espacios flexibles: fomenta el debate y el trabajo en equipo, favorece el ambiente trabajo, ahorra costes y humaniza el espacio laboral al socializarlo. Pero plantea también inconvenientes; el ruido, las distracciones constantes que obstaculizan el trabajo concentrado y la falta de privacidad para mantener conversaciones telefónicas o en las reuniones.

¿Y este ‘Tsunami’ cómo está afectando al mercado inmobiliario?

En Colombia se han cerrado o ‘congelado’ muchas empresas y negocios. La gente está trabajando en casa y el estado de emergencia de más de cuatro meses. En opinión de Carrizosa Hermanos, el futuro del mercado de oficinas no es precisamente optimista. “Es posible que se produzca una pequeña reactivación en pequeñas oficinas, profesionales que se han ido a casa durante el confinamiento, pero que necesitan un pequeño espacio como consultorios, por ejemplo. En cuanto a la gran oficina y empresa la tendencia claramente es a reducir tamaños de las operaciones. Ya no va a ser como antes, reducción de espacio, por lo que habrá oferta de oficinas. Ya en este momento el precio ha bajado en torno al 20% en Bogotá. En el mercado de locales comerciales, la cosa puede ser más dramática. No así en la vivienda o en las bodegas, donde esperamos que no haya afectaciones”, confiesa el sub-gerente, Santiago Carrizosa.

Sea como fuere, en los próximos meses, nos iremos adaptando a una nueva realidad social. Una adaptación dolorosa, pero apasionante que, de cuando en cuando, nos saca a los humanos de nuestra área de confort y nos obliga a reinventarnos.

En esta adaptación, “las ciudades se verán enormemente beneficiadas de estas transformaciones por cuanto los desplazamientos serán cada vez más cortos e innecesarios. Las grandes infraestructuras pasarán a ser innecesarias y se quedarán obsoletas dando campo al esparcimiento en grandes superficies abiertas y mejoramiento de la calidad de vida en la ciudad”, concluye la arquitecta María José Salazar.

Lo veremos y no dentro de mucho.