Un evangélico y un ex cantante de rock competirán en segunda vuelta por la Presidencia de Costa Rica

Fabricio Alvarado Muñoz, un líder evangélico, y Carlos Alvarado Quesada, ex cantante de rock, fueron los dos candidatos más votados en la primera vuelta de las elecciones presidenciales celebrada el domingo en Costa Rica, según los resultados oficiales, por lo que se han ganado el derecho a competir por el cargo en la segunda vuelta, prevista para el 1 de abril.

Alvarado Muñoz quedó en el primer lugar, tal y como pronosticaban los sondeos, con un 24 por ciento de los votos, aunque a escasa distancia de Alvarado Quesada, que sumó un 21,76 por ciento, lo que supone una distancia de tan apenas 60.000 sufragios.

La clave de la primera vuelta era saber quiénes pasarían al balotaje porque, de acuerdo con las encuestas, había hasta cinco candidatos con opciones y uno de cada tres costarricenses no tenía claro a quién apoyar, un escenario inédito en la nación centroamericana.

Anuncios

Esta incertidumbre se ha plasmado en el resultado. Hasta bien avanzada la noche electoral no se ha conocido quién se enfrentaría a Alvarado Muñoz el 1 de abril. Alvarado Quesada, del gobernante Partido Acción Ciudadana (PAC) y Antonio Álvarez Desanti, del Partido Liberación Nacional (PLN), estaban separados por cuatro décimas.

Álvarez Desanti finalmente ha quedado tercero, con un 18 por ciento, seguido por Rodolfo Piza, del Partido Unidad Social Cristiana (PSUC), con un 16 por ciento; de Juan Diego Castro, del Partido de Integración Nacional (PIN), con un nueve por ciento; y de Rodolfo Hernández, del Partido Republicano Social Cristiano (PRSC), con un cuatro por ciento.

El candidato conservador

Alvarado Muñoz no estaba ni mucho menos en las quinielas de presidenciables pero en la recta final de la campaña electoral consiguió colarse entre los favoritos y ponerse a la cabeza gracias a sus firmes convicciones religiosas en un país, el único de América, que todavía tiene una religión oficial (la católica).

Los temas dominantes de la campaña han sido la corrupción y la seguridad, si bien una serie de fallos de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CoIDH) pusieron sobre la mesa cuestiones de índole social como los derechos reproductivos y sexuales y los derechos de la comunidad LGTB.

De 43 años y famoso por su música cristiana, Alvarado Muñoz hizo de la lucha contra “la ideología de género”, el matrimonio entre personas del mismo sexo y las relaciones sexuales “impropias” los pilares de su campaña. “Costa Rica es un país que quiere que defiendan sus principios y sus valores fundamentales, como la vida y la familia”, dijo.

El aspirante del Partido de la Restauración Nacional (PRN) ha amenazado con sacar a Costa Rica de la CoIDH para defender la “soberanía de la familia como base fundamental”. Ha prometido luchar para impedir que dichos fallos, sobre la fecundación in vitro y el matrimonio homosexual, se apliquen. “Nunca se metan con la familia”, sentenció

La apuesta oficialista

El PAC, que llegó al poder en 2014 rompiendo con el tradicional bipartidismo del PLN y el PUSC, ha logrado colocar en segunda vuelta a su nominado, aunque cerró 2017 con un índice de apoyo de una sola cifra y los sondeos de la última semana le situaban como tercero de los cinco contrincantes mejor posicionados.

Alvarado Quesada, antiguo ministro de Desarrollo Social, periodista, escritor y ex cantante de rock de 38 años, se perfila como el candidato progresista porque es el único que defiende la agenda reformista del Gobierno de Solís, que se ha comprometido a acatar los fallos de la CoIDH.

“La Costa Rica del Siglo XXI requiere un gobierno que sepa llevar adelante, con vigor, amor y alegría la agenda de la igualdad”, dijo Alvarado Quesada tras conocer los resultados electorales, en medio de los gritos de “sí se puede” de sus seguidores.

Alvarado Quesada se ha mostrado consciente de que la fragmentación del voto obligará a pactar, independientemente de quién gane en segunda vuelta, y por ello ha propuesto “un gobierno de unidad nacional, un gobierno para todos los costarriceneses”.

Un Congreso dividido

La diversidad del voto se ha reflejado igualmente en las elecciones parlamentarias que se celebraban también el domingo, aunque de nueve grupos parlamentarios que había en la Asamblea Legislativa, se ha pasado a siete, de los cuales cuatro se reparten el poder.

Al igual que a nivel presidencial, el PRN ha sido el más votado para el Congreso y ha conseguido 14 de los 57 escaños que forman la sede legislativa. Sin embargo, el PLN de Álvarez Desanti ha superado al PAC de Alvarado Quesada y es la segunda fuerza parlamentaria, con 17 asiento.

El PAC, por su parte, se ha quedado con diez –desde los doce actuales– y se mantiene en el podio del Congreso por un escaño, ya que el PUSC ha obtenido nueve. Por detrás se encuentran el PIN, el PRSC y el Frente Amplio, con cuatro, dos y un diputados, respectivamente.