Trump y Biden aparcan el caos de la campaña en un debate sosegado que no deja un claro vencedor

Con información de Europa Press

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el principal aspirante a ocupar su asiento en el Despacho Oval, Joe Biden, se han enfrentado en un último debate televisado que, al contrario de lo que ocurrió en el primer ‘cara a cara’, permitió dejar a un lado el caos de la campaña para contraponer mensajes sin un claro vencedor final.

El de Nashville (Tennessee) estaba llamado a ser el tercer debate entre los dos candidatos, pero la anulación del segundo tras el contagio de Trump con coronavirus y la negativa del presidente a celebrarlo de forma telemática derivó en que ambos se hayan jugado la recta final de su campaña a una última carta, con la moderadora Kristen Welker por testigo.

El papel de Welker repartiendo tiempos y la amenaza de silenciar los micrófonos durante dos minutos al inicio de cada segmento temático finalmente ha derivado en un inesperado intercambio dialéctico sin grandes aspavientos, lejos de las escenas a las que acostumbra Trump, más amigo de la retórica beligerante que de la conversación sosegada.

Al contrario que en el primer debate, el formato sí dio pie a una confrontación de ideas, con un Trump más a la defensiva, centrado en exponer más los logros de sus cuatro años en la Casa Blanca que en hablar de lo que puede hacer si obtiene un nuevo mandato, y un Biden que sí se esforzó en vender el presidente que puede ser para Estados Unidos.

La raza, la inmigración o la pandemia de coronavirus se colaron en una conversación en la que Biden hizo a Trump “responsable” de los más de 200.000 fallecidos por la pandemia de COVID-19 y en la que el presidente no logró dar en la diana cuando, como venía anticipando durante días, atacó al aspirante demócrata por los negocios en el extranjero de su hijo Hunter.

Biden devolvió las críticas aludiendo a la supuesta cuenta bancaria de Trump en China y cuestionando las razones que llevan al presidente a no haber publicado ninguna de sus declaraciones de impuestos. “¿Qué está escondiendo?”, preguntó quien fuese ‘número dos’ durante el Gobierno de Barack Obama.

Trump le recriminó precisamente a Biden su etapa como vicepresidente, preguntando por ejemplo por qué no promovió entonces la reforma judicial que ahora defiende –“tuviste ocho años para hacerla”–.

El exvicepresidente intentó quitarse parte del peso que arrastra de políticas pasadas reconociendo que fueron un “error” tanto la represión de la inmigración durante la Administración Obama como la ley de 1994 para combatir la delincuencia, frente a un Trump que intentó resaltar su condición de figura externa al ‘establishment’ en contraposición a la larga carrera política de su rival.

Posibles efectos 

El debate del jueves parecía más destinado al votante indeciso que al ya convencido, con dos candidatos intentando pulir sus debilidades y sin un claro vencedor. Un sondeo de CNN refleja que el 53 por ciento de los encuestados creen que ganó Biden, frente al 39 por ciento que apunta a Trump, datos en ambos casos en línea con lo que ya venían reflejando otros estudios sobre popularidad.

Para estas elecciones, además, se da la circunstancia de que al menos 42 millones de personas ya han depositado su voto, bien mediante envío postal o de forma anticipada en los estados que ya han abierto las urnas, fruto de una movilización previa sin precedentes.

El presidente de The Hispanic Council, Daniel Ureña, ha destacado que en el debate del jueves, “más civilizado”, sí hubo “una confrontación de ideas” en temas relevantes. “Este cara a cara puede que ayude a orientar el sentido del voto a algún votante indeciso. No obstante, la pregunta sería: ¿queda a estas alturas algún votante indeciso?”, ha planteado.

El partido previsiblemente volverá a jugarse en los conocidos como ‘swing states’, estados donde no está tan clara la victoria a favor de uno y otro partido y que pueden oscilar cada cuatro años. Uno de ellos es Pensilvania, al que Trump pareció apelar afeando las reticencias al ‘fracking’ de Biden, crítico con este sistema de extracción de hidrocarburos y partidario de una “transición” energética.

Los demócratas, sin embargo, no pretendían que Biden cambiase ningún patrón en este último debate, sino que el plan del exvicepresidente consistía más en no cometer grandes errores, según fuentes consultadas por NBC News. Biden, al que sus críticos –e incluso Trump– han recriminado su mal papel en los debates previos, ha logrado salir indemne de los dos enfrentamientos públicos.