Teorías de conspiración: la contradicción de nuestro tiempo

Una de las grandes contradicciones de nuestros tiempos es vivir en el momento de mayor democratización del conocimiento, y ver que las teorías de conspiración llegan a niveles impensados, gracias al acceso a redes sociales y nuevas tecnologías.

Las teorías de la conspiración han existido desde siempre.  Se usan para referirse a ciertas teorías alternativas a las oficiales que explican un acontecimiento o una cadena de acontecimientos, comúnmente, de importancia política, social, económica, religiosa o histórica, por medio de la acción secreta de grupos poderosos, extensos y de larga duración.

Estas llaman tanto la atención porque entre más miedo sentimos y menos salidas vemos, es más fácil creernos estas teorías. Y el problema es que, una vez en la trampa, las vemos como verdades irrefutables. Por ejemplo, durante la pandemia ha habido varias teorías de conspiración: Las vacunas y el 5G, Bill Gates, un virus fabricado en un laboratorio chino, las farmacéuticas, un plan supremacista, microchips y nanobots.

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Según el sociólogo Alejandro Romero, profesor en la Universidad de Granada, y la psicóloga Elena Morales, de la Universidad de Huelva, en una situación de miedo e incertidumbre, con información incompleta y en la que la ciencia aún no puede darnos claridad sobre este nuevo virus las respuestas definitivas, las teorías de conspiración aparecen como el pilar en el cual la humanidad puede tener algo de certidumbre.

Pero esto no aplica solo a la pandemia. Durante el periodo de Donald Trump como presidente de EE. UU vimos como estas teorías día a día iban tomando más fuerza, ya que eran las que mantenían la conexión del presidente con su base votante (en parte). Una de estas es la teoría QAnon.

El origen de QAnon se encuentra en 4chan, que es un foro muy popular en internet donde cualquier anónimo puede dejar comentarios, fotografías y videos. Allí, en octubre de 2017, un usuario anónimo llamado “Q” dijo ser un miembro del gobierno de EE.UU. con gran acceso a temas de seguridad. La persona contó que la investigación de Robert Mueller sobre la presunta relación entre la campaña de Trump y Rusia es en realidad una investigación sobre élites globales y que el presidente tiene un plan secreto para arrestar a políticos y estrellas de Hollywood por corrupción y abuso infantil.

El 30 de octubre de 2016, una cuenta de Twitter de un supremacista blanco afirmó que se habían encontrado correos electrónicos en el computador de Anthony Weiner -exesposo de Huma Abedin, que era la mano derecha de Hillary Clinton- que hablaban sobre la existencia de un grupo de pedófilos pertenecientes al Partido Demócrata.

Este rumor llevó a que el 4 de diciembre de 2016, Edgar Maddison Welch, de 28 años, disparara un rifle de asalto en un restaurante de pizza en Washington DC, donde, se decía, se reunían los pedófilos. El incidente fue llamado “Pizzagate”.  Ahora, los seguidores de QAnon discuten y denuncian a los supuestos pedófilos en foros como 4chan, 8chan, Reddit y redes sociales como Twitter y Facebook. Y no solo señalan políticos demócratas, sino a cantantes y actores de Hollywood.

A pesar de que los aficionados de esta teoría son seguidores del presidente Donald Trump, él nunca ha hablado de manera directa sobre QAnon y tampoco ha escrito la palabra en su cuenta de Twitter, pero ha retwitteado mensajes afines con esta idea, y su hijo Eric Trump publicó una vez un meme de QAnon en Instagram.

Sin embargo, eso no ha sido un impedimento para que sus simpatizantes busquen señales de validación en las palabras expresadas por el mandatario. Por ejemplo, en un discurso en Tampa, Florida Trump dijo que “es probable que hubiera estado en Washington en toda su vida 17 veces. Es cierto, 17 veces”, los adeptos al gobernante expusieron que la repetición del número 17 en sus palabras se debía a que la letra Q es la número 17 en el alfabeto, lo cual se convertía en un mensaje oculto para demostrar su apoyo.

No son solo teorías del QAnon y la pedofilia. Los Trumpistas mezclan la política y el fanatismo religioso al creer que su presidente es quien defiende al mundo de un “gobierno global”, por medio de su América Primero que, según ellos, es una de las tantas señales del final de los tiempos.

Como los radicales religiosos, los supremacistas blancos complementan estos seguidores de teorías de conspiración del Trumpismo. Estos ven en el presidente un representante que defiende sus ideales y defiende la supremacía, aún más crítico, estos creen que su grupo étnico está viendo amenazados por las demás etnias, desconociendo el aporte de afros, latinos y asiáticos a la sociedad de estadounidense.

Por ende, un sector del Partido Republicano (el de Trump) justifica la existencia y bienestar de Estados Unidos es una mezcla amorfa de libertades individuales (a la gringa), religión – cristianismo, nacionalismo, racismo y desconfianza. Lo que lleva a estos seguidores a creer que ese país se encuentra en una encrucijada, y ven en este tipo de teorías el único sustento que puede darles seguridad y fe en el futuro.  Desconociendo que en parte son sus actitudes las cuales han llevado al Tío Sam a una crisis sin precedentes.

La reciente toma de la sede del legislativo en Washington DC demuestra el nivel la influencia tan alta que estas teorías tienen, al ser en uno de los motores para la toma del capitolio. Igualmente, estas masas muestran lo que están dispuestos a hacer con tal de preservar y defender su teoría-ideal.

Históricamente, la humanidad al defender una verdad que cree absoluta ha cometido actos atroces como las cruzadas, la inquisición o el atentado del 11S. Estos deberían ser lecciones aprendidas para evitar asesinatos e injusticias que no tienen razón de ser.  Aun mas triste, es vivir en medio de un auge de accesibilidad a información y conocimiento que nos puede llevar a tomar decisiones basadas en la ciencia y la evidencia, y al mismo tiempo ver personas que prefieren la comodidad de las creencias que tomarse el tiempo de investigar.

Esta es una de las grandes contradicciones de nuestro tiempo. A mayor acceso a la información mayor ignorancia. Pereza/comodidad (a informarse, al conocimiento): uno de los 7 pecados capitales de la moral cristiana.

@Myloclamar