Embajador de Colombia en España justifica respuesta policial durante el paro

La reforma tributaria impulsada en Colombia por el Gobierno de Iván Duque ha servido de catalizador para un movimiento de protesta que ha generado de nuevo escenas de tensión en las calles de distintas ciudades. El embajador colombiano en España, Luis Guillermo Plata, defiende que se investiguen los posibles abusos policiales perpetrados durante estas movilizaciones, pero al mismo tiempo denuncia el “vandalismo” que se oculta tras un “descontento legítimo”.

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“Lo que no es permitido y no vamos a tolerar es el vandalismo, es la delincuencia”, subraya, en una entrevista a Europa Press en la que asegura que hay quienes intentar “pescar en río revuelto” para sacar rédito de una movilización que devuelve al país sudamericano escenas similares a las que ya se vivieron en 2019 y 2020.

Las autoridades tienen registrados alrededor de una treintena de fallecidos –organizaciones locales hablan de medio centenar–, en su amplia mayoría civiles, y Plata señala que será necesario ahora “aclarar” las circunstancias de todas estas muertes para determinar tanto si están relacionadas con las protestas como si pudieron deberse a una mala praxis.

“Si hubo policías que se excedieron, que pasaron la línea en su actuar, tienen que ser procesados e investigados como cualquier persona”, esgrime, para acto seguido apuntar que son ya 55 las investigaciones abiertas y que, en cualquier caso, se trata de un análisis que debe hacerse “con calma”. “No se pueden tomar conclusiones a la carrera”, añade.

El embajador, que llama a mirar las cosas “desde otro ángulo”, recuerda que de los más de 1.500 heridos recogidos en los balances oficiales, más de 800 corresponden a las fuerzas de seguridad. También incide en los daños sufridos por propiedades públicas y privadas y en el gran número de armas incautadas: “Nadie marcha a una protesta pacífica cargando una pistola en el bolsillo”.

En este sentido, cree que hay quienes buscan “sacar provecho” de las manifestaciones y sostiene que “la fuerza pública no sale a atacar”, sino que “está para proveer seguridad a la ciudadanía, tanto a la que marcha como a lo que no marcha”. Defiende también que tiene derecho a “protegerse” frente a los ataques.

Diálogo en ciernes

El embajador advierte de que, en este contexto de violencia, “quien sale (a manifestarse) pacíficamente está corriendo un riesgo”, ya que puede verse “en medio de una disputa”. “Es imposible para la Policía distinguir en un momento de agitación quién es pacífico y quién no”, explica, al hablar de posibles “fuegos cruzados”.

La reforma tributaria fue el catalizador de las movilizaciones, pero Plata recalca que Duque la retiró “temprano”. El presidente sacrificó incluso al ministro de Hacienda y apuesta ahora por un proceso de diálogo al que, según el embajador, el Gobierno acude “con toda la voluntad de escuchar, de trabajar y de buscar soluciones conjuntas”.

Sin embargo, señala que “las soluciones milagrosas no existen” y llama a aparcar prejuicios para entender que las demandas de los organizadores del paro y los objetivos que busca el Gobierno con la fallida reforma “no son muy diferentes”, ya que incluyen medidas en favor de las pymes, de la lucha contra la pandemia o de la recuperación económica enfocada a los más vulnerables.

“Lo que sucede es que el dinero no crece de los árboles”, explica el embajador, quien avisa también de que “toma tiempo” resolver algunas de las reivindicaciones “legítimas” que puedan plantear los convocantes del paro en el diálogo en ciernes.

Las protestas, entretanto, continúan. Se han extendido ya por 700 ciudades, aunque ha sido en Cali, donde “se mezclan muchos factores”, donde se han registrado algunas de las escenas de más tensión, así como el mayor número de fallecidos. Plata explica que en este área al malestar actual se añaden las “diferencias sociales”, la cercanía al Cauca y a las reivindicaciones indígenas y la presencia de “fuerzas del narcotráfico”.

Preocupación internacional

Plata afirma que el Gobierno deberá hacer “autocrítica”, no solo a la hora de examinar si pudo haber abusos policiales sino también para entender que pudo haber otro tipo de “didáctica” en torno a la reforma tributaria. Cree que, con “humildad”, se pueden “aprender las lecciones” de una crisis que ha vuelto a poner a Colombia ante el foco internacional.

Organizaciones y gobiernos extranjeros han expresado su preocupación por lo ocurrido en el país sudamericano o al menos han apelado a la calma. El embajador en España llama a no caer en “falsedades” y subraya que “la Colombia de hace diez, quince años es muy diferente a la Colombia de hoy”.

“Me preocupa sobre todo que se compare con otros países que tienen regímenes totalmente autoritarios”, explica Plata, que ha emprendido su particular campaña comunicativa para hacer llegar el mensaje del Gobierno de Duque también desde Madrid.

La semana pasada, el embajador se vio con la secretaria de Estado de Asuntos Exteriores y para Iberoamérica y el Caribe, Cristina Gallach, que este mismo lunes ha dicho en el Congreso de los Diputados que sigue “muy de cerca” la evolución de la crisis colombiana y ha pedido “que los excesos que puedan haberse producido sean investigados”.

Fue una reunión “muy productiva”, de más de una hora, en palabras de Plata, quien cree que, gracias al encuentro mantenido con Gallach, el Gobierno de Pedro Sánchez pudo “entender mejor la situación”. Así, percibió “solidaridad” por parte de España, un país del que espera una cosa: “Que se entienda que Colombia es un Estado de Derecho”.

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