EEUU- China, un nuevo entendimiento, la opinión de Jaime Polanco

La incertidumbre que suscitó la transferencia de poder en la Casa Blanca, los disturbios y la toma por la fuerza del Capitolio de los Estados Unidos parecen hechos ya muy lejanos. Y ya se empieza a ver que la nueva administración Biden comienza a remendar los daños generados por los despropósitos anteriores.

Las primeras órdenes presidenciales así lo indican. Devuelven a la nueva administración a la senda correcta en materia de migración, Medioambiente y cuidados que la pandemia requiere para bajar en nivel de contagios en todo el país.

También revive las relaciones con jugadores regionales que Trump había desgastado. El tiempo dirá qué plantean los demócratas al Reino Unido, que quedó bajo el abrazo del oso del anterior mandato, o la Unión Europea que prepara la carta a los Reyes Magos en espera de mejorar las deterioradas relaciones con su antiguo socio comercial.

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Pero realmente el cambio clave en la estrategia global de Biden pasa necesariamente por replantear las relaciones con China. El gigante asiático fue el villano favorito de la administración anterior que creó la idea de que todos los males, incluido obviamente el COVID-19, fueron “construidos” por la máquina infernal china.

La estigmatización durante los últimos años del gobierno Trump no ha hecho más que confundir a los países más significativos en la necesidad de tomar partido por unos u otros.

El comercio, la salud, las armas, el cambio climático, la seguridad regional, pasan por un entendimiento real entre ambas súper potencias.

Nadie espera un cambio cultural o político en ninguno de los dos contendientes. El mundo necesita de su entendimiento y respeto, con unas reglas de juego claras y transparentes que permitan confiar en el normal desarrollo de las alianzas futuras. Los retos del siglo en el que estamos, dependerán mucho de cómo sepan entenderse.

Ni los chinos se van a volver de la noche a la mañana, los mayores defensores de las libertades y el libre mercado, ni los norteamericanos querrán verse sometidos a una cultura intervencionista personal y comercialmente.

Cada uno a lo suyo, pero con puentes que permitan desarrollar estrategias que ayuden a mejorar eficazmente los retos tecnológicos que impiden el desarrollo en telecomunicaciones, los desafíos medio ambientales que en gran medida se producen en territorio chino y sobre todo los comerciales, dejando los marcos adecuados, que permitan la libre competencia y reduzcan la famosa geo localización que ha demostrado, no ser útil para nadie en este momento de crisis mundial.

La presencia del gigante asiático es una realidad en muchos puntos estratégicos del planeta. Las inversiones de sus industrias en el desarrollo de las telecomunicaciones e infraestructuras, les convierte en los nuevos jugadores en zonas tan apetecidas como Latinoamérica. Pero lejos de quejarse a su administración correspondiente, las empresas americanas tienen que vencer el miedo de unas inversiones que quizás en algún momento no gocen de la seguridad jurídica que necesitan, pero son necesarias para cumplir con las expectativas de sus accionistas e inversores.

Los discursos conciliadores del Presidente Biden van por ese camino. Esperemos que la purga de la administración anterior no se demore y consigan proponer nuevos ejecutivos con disposición de dialogo franco y abierto con el mundo, especialmente con China.

De la templanza a la hora de manejar estos primeros 100 días, será el nivel de entendimiento global que el mundo necesita, para volver a la senda de crecimiento económico y la recuperación de las libertades individuales.

@JaimePolancoS