A lo Duterte, Trump planea pedir pena de muerte para vendedores de drogas

La Casa Blanca está terminando de redactar su plan para luchar contra la epidemia de opiáceos que sacude Estados Unidos y que provocó más de 64,000 muertes por sobredosis en 2016. Y según aparece en el borrador, al que ha tenido acceso el medio Politico, la medida estrella de Donald Trump para luchar contra la venta de drogas es condenar a pena de muerte a los vendedores.

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Según la propuesta del magnate, inspirada en la ‘mano dura’ del presidente filipino, Rodrigo Duterte, que Trump ha alabado públicamente, serían ejecutadas las personas que hubieran vendido las drogas ilegalmente en los casos en los que “el abuso de opiáceos, incluido el fentanilo, resulten en la muerte” del usuario.

Sin embargo, de acuerdo al medio, la drástica medida no ha caído especialmente bien entre los senadores republicanos que representan a los estados más afectados por la epidemia. Shelley Moore Capito, de Virginia Occidental, dijo que “no veo cómo va a arreglar eso el problema”, mientras que Dan Sullivan, de Alaska, se preguntó “si el presidente estaba siendo serio o era un comentario improvisado”, y ve “graves problemas” con las condenas a pena de muerte.

En los últimos años, numerosos estados -como Oklahoma- están teniendo problemas para conseguir los componentes de la inyección letal, mientras que 19 otros han prohibido la pena capital, por lo que el Gobierno tendría que obligarles a aplicarla de forma excepcional para estos casos.

El resto de propuestas del plan de Trump, sugeridas por un comité especial de asesores, se centran más en reducir el daño a los afectados. Por ejemplo, proponen reducir los casos en los que se pueden recetar los opiáceos, financiar el tratamiento a los adictos y suministrar naxolona, un antídoto contra las sobredosis, a todos los servicios de emergencia del país.