Empleados de BBVA aportan para reconstrucción de las viviendas de sus compañeros de San Andrés

Con un aporte de cerca de 40 millones, un grupo de funcionarios de BBVA en Colombia se ha unido para ayudar a sus compañeros de la entidad en la isla de San Andrés, en la reconstrucción de sus viviendas que sufrieron daños, especialmente en techos, paredes, puertas y ventanas y en los sistemas eléctricos y de aire acondicionado durante el paso del huracán Iota, en noviembre pasado.

El dinero recaudado, será entregará a colaboradores de la entidad en la isla que sufrieron los daños más graves en sus viviendas, durante el paso de este huracán, que además de ocasionar estragos en la isla de San Andrés, destruyó a Providencia, otra de las islas que, junto a Santa Catalina, integran este archipiélago colombiano.

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Para Jorge Hernández, vicepresidente de Talento y Cultura de BBVA en Colombia, la respuesta inmediata de los funcionarios del banco a la situación de emergencia en San Andrés es el reflejo del compromiso como equipo y con la sociedad.

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“En BBVA somos un equipo y somos solidarios, lo que nos genera un mayor compromiso no solo con la empresa y nuestros compañeros, sino también con toda la sociedad en general”, afirmó.

En abril pasado, los empleados de BBVA en Colombia donaron un día de su sueldo para aportar en la entrega de ayudas alimentarias a las familias más vulnerables que por causa de los cierres provocadas por las cuarentenas se quedaron sin alimentos, y con el apoyo del banco lograron recaudar más de 1.300 millones de pesos, con los que se entregaron 6.500 mercados.

Este tipo de ayudas hacen parte de la iniciativa de BBVA para colaborar con la población más vulnerable a diferentes situaciones como los desastres ambientales y emergencias sanitarias. Cabe recordar que, durante 2020 BBVA movilizó recursos por más de 4.500 millones de pesos con el fin de apoyar a miles de familias con ayudas alimentarias; al personal médico y hospitalario con equipos de bioseguridad; y al sector salud con la adecuación de UCI en los departamentos de la Amazonia y Orinoquia, que carecían de estas salas