Las claves para entender por qué recuperación de la economía sigue siendo lenta

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Este jueves el Dane reveló que la economía de Colombia se expandió un 2,7 por ciento en 2018, un dato en línea con lo esperado por el mercado, pero que refleja un modesto ritmo de recuperación de la actividad teniendo en cuenta que la base de comparación de 2017 fue revisada a la baja.

Al respecto, presentamos el análisis de Mauricio Hernández, economista de BBVA Research quien explica por qué la recuperación sigue siendo lenta.

Revisión al crecimiento de 2017: proviene principalmente de la inversión

El crecimiento de 2017 fue revisado desde 1,8% a 1,4%. La inversión fija (excluyendo acumulación de inventarios) fue duramente corregida a la baja, desde 3,3% a 1,9%. Poco ayudó que el consumo final y las exportaciones fueran revisados al alza, en el primer caso por el impulso de un mayor consumo privado. Correspondientemente, por sectores, fue revisado al alza el sector comercio, lo cual es coherente con la mejora en el consumo, mientras que se deterioraron los crecimientos de la minería y el sector financiero, en parte asociados a la inversión.

La economía se sigue recuperando, aunque muy lentamente, y muestra algunas tendencias positivas

Más allá del impulso estadístico por el menor crecimiento de 2017, que permitió unos mejores resultados en 2018 en algunos componentes del PIB, existen algunas tendencias en los datos conocidos hoy que confirman la tendencia de recuperación de la economía colombiana. Sin embargo, también muestran que la recuperación será lenta y no linealmente creciente.

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Las tendencias que se mantendrían en 2019

La tendencia de la construcción será clave, pues parece haber razones para creer que mantendrán su senda de recuperación.

De acuerdo con los escenarios de BBVA Research, las edificaciones se mantendrán lideradas por la vivienda de interés social y por las obras de infraestructura al final de los gobiernos municipales y departamentales. No obstante, las anteriores dinámicas al alza serán acotadas por el bajo crecimiento (o incluso, caída) en la edificación de la vivienda de alto valor y de proyectos no residenciales. Estos últimos aportaron bastante al crecimiento de finales de 2018, pero parecen asociarse a culminaciones de algunos centros comerciales que venían construyéndose desde años anteriores.

Según señalan las licencias de construcción, que caen todavía a cifras de dos dígitos, la iniciación de nuevos proyectos que igualen a futuro este valor agregado que ya culminó es incierta en los destinos no residenciales.

¿Cómo quedan nuestras proyecciones para 2019?

El dato conocido hoy no parece implicar un cambio profundo sobre la previsiones hechas por BBVA Research.

En primer lugar, estuvo en línea con su pronóstico del cuarto trimestre y la diferencia de una décima respecto al pronóstico anual se explica por la revisión a la baja del PIB del año 2017, que implicó una base más baja de comparación. En segundo lugar, se viene recuperando la construcción, tal como preveían, un factor clave para la aceleración del crecimiento que esperan en 2019. En tercer lugar, la industria consolidó un número positivo en 2018, lo cual se une a otros indicadores de ese sector que muestran que la actividad manufacturera se viene recuperando, aunque no de forma regular (o linealmente creciente) en sus resultados trimestrales. En cuarto lugar, el consumo privado muestra un avance importante en el gasto en bienes durables, otro factor que será clave en la aceleración aún mayor del gasto de los hogares en 2019. En quinto lugar, de a poco se desacelera el consumo público, componente que seguirá teniendo menores expansiones en 2019, según lo esperado por BBVA Research. Y, por último, las importaciones aceleraron notablemente su dinámica, al tiempo que las exportaciones se mantuvieron con crecimientos bajos, lo cual augura que la proyección de una contribución negativa de la demanda externa al crecimiento de 2019 se cumplirá.