“La palma de cera” será preservada por el Ejército y la comunidad por medio de viveros en el Valle de Cocora

Vivero

Este Valle hace parte del área de influencia del Parque Nacional Natural Los Nevados, y es el hogar de la palma de cera del Quindío (Ceroxylon quindiuense), árbol nacional que hoy se encuentra en estado de conservación «vulnerable», por el cambio climático y la deforestación.

Desde el municipio de Salento, puerta de entrada al Valle del Cocora, se adelanta una de las misiones más importantes del Batallón de Alta Montaña N.° 5 General Urbano Castellanos Castillo, de la mano de la administración municipal y departamental, empresarios del municipio de Salento, Valle del Cocora y dueños de fincas aledañas, que se han propuesto la construcción y adecuación de viveros forestales, para empezar el proceso de germinación de semillas de palma de cera.

Desde tiempos inmemoriales, esta planta ocupó la atención de destacados botánicos, como José Celestino Mutis, quien observó sus propiedades para la producción de cera.

Durante los siglos XlX y XX su uso para la fabricación de velas se disparó entre las clases menos favorecidas, quienes además le otorgaban usos religiosos.

La palma de cera estuvo a punto de su extinción hasta el 16 de septiembre de 1985, cuando por mandato del presidente Belisario Betancur se sancionó la Ley 61, mediante la cual el Congreso de la República adoptó la palma de cera del Quindío como árbol nacional.

«Lo más dificil de trabajar con la palma de cera es la atención durante la etapa de germinación, porque requiere cuidados específicos relacionados con la temperatura, el agua, dióxido de carbono, oxígeno y sales minerales que son vitales para que pueda germinar una raíz de la semilla. Este proceso puede tardar entre nueve y catorce meses, solo para que brote. Es un proceso que fácilmente puede llevar hasta tres años para que una palma de cera pueda ser sembrada en su destino final», afirma el soldado profesional Luis Vallejo Ardila, quien junto a otros noventa militares, recibe capacitación constante de la Universidad del Quindío y la Corporación Autónoma Regional del Quindío.

De otra parte, Jaír Contreras, funcionario de la alcaldía de Salento, encargado del Programa de reforestación de palma de cera en la región, reconoce la importante labor del Ejército Nacional para la construcción de los viveros, la recolección de semillas y la reforestación focalizada que a la fecha suma más de 12.000 árboles plantados y un promedio de 1100 semillas germinadas al año.

Actualmente, distintas instituciones de educación superior tienen sus ojos puestos en la labor diaria que se adelanta en los viveros forestales del Quindío y los soldados del Batallón de Alta Montaña N.° 5, porque en esta «sala de maternidad», como jocosamente llaman a los viveros, se esta germinando el futuro de nuestro árbol nacional y del Paisaje Cultural Cafetero.

El Ejército Nacional y todas sus unidades continúan trabajando por la protección de nuestros recursos naturales, así como la biodiversidad de nuestra nación en el marco del Plan Perseo.

Foto: Ejército Nacional

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