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Suspenden partido en Espana por insultos racistas a colombiano

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Lamentable episodio en España el que pública hoy el diario Marca. Un jugador colombiano que milita en el Histórics, llegó a su hogar después de un encuentro “con un raspón en el hombro y algunas moraduras en las costillas, como explicó su madre Patricia. Al parecer John Edward Albornoz, joven de 16 años reside con su familia en Valencia desde hace un año, fue convocado para reforzar el equipo juvenil y durante el encuentro que lo enfrentaba contra el CD San Lorenzo de Massamagrell recibió insultos racistas que propiciaron la suspensión del partido en el minuto 75.


 

El acta del árbitro refleja lo que tuvo que soportar John durante el juego: “Negro de mierda, eres un mono, uhh, uhh” (imitando el sonido de uno mono), puto mono de mierda que se cree bueno y todo. Tras estos insultos, el dorsal número 18 visitante se puso a llorar. En ese momento decidí suspender el partido”.

 

 

Según relatan debió ser un bochornoso espectáculo el que se debió vivir en el partido. Juan Bugatto, secretario del Histórics explicó de la siguiene manera los hechos: “Los gritos empezaron en el minuto 20 de partido más o menos. Recuerdo expresiones como ‘A por el negro’ o ‘patada al negro’. Pero la hostilidad no venía solo de la grada. En el descanso le advertimos al árbitro que si proseguían los insultos, nos marchábamos”.

 

 

Seguidamente el árbitro le pidió al entrenador local que cesaran los insultos o se vería obligado a suspender el encuentro, a lo que el técnico respondió: “¿Qué hago?, ¿les pongo un esparadrapo?, ¿cómo vas a suspender el partido?, pasaría esto siempre en Primera división”.

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En el juego se vivieron momentos muy tensos con un ambiente bastante caldeado y un sucias patadas que volaron por la hostilidad: “En la segunda parte John recibió unas faltas que rayaban la violencia. Un empujón del portero sin balón y patadas”, explica Bugatto.

 

 

Otro jugador negro del Histórics también se vio envuelto en toda esta acción, de hecho fue objeto de penalti por una patada en la cara que le dieron en el área: “No eran acciones normales, pero se podían entender como lances del juego. El árbitro los sancionaba y tampoco queríamos que fuera a mayores”.

 

 

El momento culmen llegó a falta de 20 minutos para el final, cuando John agarró el balón en banda y fue presionado por tres jugadores rivales. Ahí empezaron los insultos fuertes desde la grada y canticos de “uuuh uuuh”. “John rompió a llorar y fue cuando el entrenador dio orden a los jugadores de que se fueran al vestuario. Entonces empezaron a llamarnos ‘cagones’ y cosas peores”, explica Bugatto

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