Alex Reyes cuenta cómo lograr el equilibrio físico y mental después del confinamiento

Después de que la mayoría de gobiernos en el mundo instauraran protocolo para que el deporte y la actividad física pase a una nueva normalidad, muchos han sido los retos a nivel profesional y amateur para velar por la salud de las personas y evitar que se contagien de COVID-19.

Alex Reyes, psicólogo, especialista en entrenamiento deportivo, magíster en actividad física para la salud; preparador físico, profesor de yoga, investigador, conferencista y docente universitario habló en entrevista con Confidencial Colombia sobre cómo lograr el equilibrio físico y mental después del confinamiento. El experto señala que la actividad física resulta un mecanismo efectivo para modificar hábitos de vida, debido a que influye en la percepción y en la conciencia de quienes empiezan programas de ejercicio. A continuación lo que nos dijo.

Alex Reyes,
Alex Reyes Cortesía

Si bien el Ejercicio y el deporte se centran en cuestiones físicas ¿Cómo la mentalidad puede contribuir para que haya un mejor resultado en el objetivo de quien practica cierto deporte o hace cierto ejercicio?

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Al día de hoy la diferencia entre los deportistas de alto rendimiento no está en lo físico, si no en lo metal, es decir, asumimos que en términos generales todos los deportistas, independientemente de la modalidad deportiva, hacen preparación física y se encuentran bien desarrolladas sus capacidades físicas (aunque no siempre es así). Sin embargo, es una realidad que no todos los deportistas tienen psicólogo del deporte y que muchos no han desarrollado sus capacidades mentales para mejorar el rendimiento. Por esa razón, en el deporte contemporáneo, la diferencia entre ganar y perder, está en la preparación mental del deportista. Las investigaciones han demostrado que los deportistas que hacen preparación psicológica pueden incrementar su rendimiento deportivo hasta en un 40%.

¿Cómo el ejercicio nos puede ayudar en la vida a tener una mejor salud mental?

Sabemos que el ejercicio tiene efectos positivos tanto en lo físico como en lo mental, de eso existe mucha evidencia y cada día aparece mucha más. Pensado solo en lo mental, y teniendo en cuenta que a diario estamos expuestos a factores estresores que nos afectan la salud mental, especialmente en estos momentos de pandemia; mencionaría que el ejercicio ayuda a: reducir los niveles de estrés y ansiedad, mejora la atención y concentración, favorece la regulación del sistema parasimpático, aumenta la autoestima y la autoeficacia, impacta positivamente la autoimagen, ayuda con los problemas de insomnio; todos estos relacionados con una mejoría en la salud mental.

Además, hay evidencia fuerte sobre los efectos positivos del ejercicio en enfermedades con cuadros clínicos tan complejos, como lo son el Parkinson, Alzheimer, Esquizofrenia, Trastornos de pánico y Depresión.

Cuando se practica un deporte, más allá de la recreación hay un espíritu competitivo tanto en lo profesional como en lo amateur ¿Cómo hacer para que ese espíritu de competencia no interfiera de manera negativa en la tranquilidad y no genere estrés entre quien practica el deporte?

Lo primero que hay que aclarar, es que el objetivo principal del deporte, es competir, así que la competitividad es algo implícito en el deporte; lo segundo ya para responder a la pregunta, el estrés siempre se ha asociado con algo negativo y, de hecho, hay dos tipos, el estrés “bueno” y el “malo” o eustres y distrés, en términos simples se puede decir que el estrés es una respuesta de activación producida por el organismo ante una demanda especifica. Por esa razón, el deportista debe sentir estrés, el problema es cuando ese nivel de activación es muy alto y termina afectando su ejecución deportiva. Lo voy a plantear con un ejemplo, un deportista que tiene una respuesta de estrés muy alta y por ende su nivel de activación también lo es (frecuencia cardiaca alta, sudoración, aumento de la temperatura, etc), le puede generar interferencia al momento de conciliar el sueño la noche previa a una competencia, y esto va a afectar su rendimiento. Así que el trabajo que uno realiza está enfocado a que los deportistas aprendan a regular su nivel de activación, de forma que lo mantengan en el óptimo, y así no se genere ningún tipo problema en el rendimiento.

Hubo un fenómeno en Estados Unidos con el baloncesto que fue conocido como la “burbuja”, los deportistas estaban encerrados en hoteles y solamente podían ir al sitio de competencia y entrenamiento durante varios meses. Ese modelo se copió en Colombia hace poco ¿Cómo puede llegar a ser el trabajo psicológico de un deportista de alto rendimiento de vivir en este aislamiento y a la vez dar lo mejor de sí?

Pues para mí ese es el escenario perfecto, porque realmente el deportista puede estar enfocado en lo que tiene que hacer. El deporte de alto rendimiento funciona de esa forma, si podemos quitarle cualquier distractor al deportista, pues mucho mejor. Adicional a eso, los deportistas elite tienen claridad absoluta de que eso es positivo para el rendimiento y por eso, no tienen mayor problema con aislarse de lo que genera “ruido”; precisamente, porque es algo que uno siempre busca previo a las competencias, y es que se desconecten de cualquier factor que pueda generar interferencia en el proceso. Por eso no lo veo como algo negativo, sino que, por el contrario, era algo que se podía aprovechar para maximizar las capacidades mentales y físicas del deportista.

¿Cómo cree que pudo ser el manejo desde lo mental? Además, porque estos deportistas ya tienen la presión encima de obtener resultados.

Los deportistas están acostumbrados a la presión, es algo que uno trabaja constantemente con ellos, especialmente fortaleciendo su capacidad para visualizar y para regular los niveles de activación, así que lidian muy bien con escenarios complejos, claro está, que esta situación de pandemia era algo nuevo, pero por esa misma razón era una buena prueba para medir las capacidades mentales.

Les puedo contar la experiencia con uno de los deportistas que yo entreno, quien tuvo que irse para Estados Unidos solo, para poder competir en un campeonato de automovilismo, en una categoría muy competitiva, y le toco hacer todo solo, yo le hice el acompañamiento virtual, pero nunca es lo mismo; ya que, el acompañamiento a competencias es uno de los factores más importantes para obtener buenos resultados. Así que allá estaba enfrentándose a todo por su cuenta. Y a pesar de eso, los resultados fueron muy buenos, pero precisamente para eso es que se mide, se controla y se planifica todo el entrenamiento, y en esas situaciones es que se ponen a prueba si todas las horas de entrenamiento acumuladas y la planificación hecha, fueron efectivas.

A nivel profesional ¿Qué estrategia podrían implementar los entrenadores para que la concentración de los deportistas no se disperse? Lo digo porque las jornadas para ellos cambiaron rotundamente desde la pandemia y aún existe ese miedo al contagio, que puede afectar sus carreras en el corto plazo y las familias pueden verse afectadas indirectamente.

La pandemia hizo que los entrenadores emplearan todos los recursos disponibles para adaptar los programas de entrenamiento, de forma tal que el impacto se redujera a su mínima expresión; sin embargo, en algunos deportes esto era todo un reto, por no decir que era imposible, es el caso de deportes como la natación, ya que, si no se contaba con una piscina, era imposible reemplazar ese trabajo. Pero en términos generales se hicieron los ajustes y los deportistas pudieron mantener la condición física. Ahora bien, si pensamos en términos de la concentración, la estrategia estuvo encaminada precisamente a lograr que los deportistas pudieran seguir entrenando, de forma que sus rutinas deportivas no se vieran tan alteradas. Y eso dependía única y exclusivamente de la habilidad y experticia del entrenador para adaptar el macrociclo deportivo a las nuevas condiciones. Por otro lado, si pensamos que el aislamiento no permitía hacer otro tipo de actividades, ya que todo estaba cerrado. Les puedo contar lo que viví con los deportistas que entreno. Para nosotros fue el mejor escenario, ya que, podíamos dedicarle más tiempo al entrenamiento y a la estrategia, y fue precisamente nuestra meta durante el aislamiento, es decir, sacarle el máximo provecho al tiempo extra con el que contábamos para intentar obtener una ventaja sobre nuestros rivales deportivos.

¿Cuánto sería el mínimo para dedicarle al ejercicio y cuanto lo máximo?

Acá debo remitirme a las recomendaciones sobre actividad física, dadas por la Organización Mundial de la Salud, y son las siguientes:

  1. Niños (5-17 años): deben hacer al menos 60 minutos diarios en actividad física de intensidad moderada a vigorosa.
  2. Adultos (18-64 años): mínimo 150 minutos semanales de actividad física aeróbica a intensidad moderada y máximo 300 minutos, o bien 75 minutos de actividad física aeróbica vigorosa por semana, o una combinación de actividades moderadas y vigorosas. Además, deben realizar al menos 2 sesiones de ejercicios de fortalecimiento.
  3. Adulto mayor (65 años en adelante): son las mismas recomendaciones que para los adultos, con la única diferencia de que, para esta población, se recomienda incluir trabajos que mejoren el balance, de forma que se reduzca el riesgo de caídas.

Instagram – @alexreyescoach

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