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James el grande

Por Gregorio Peñaloza

Más que la eliminación de Colombia y la manera sucia en como el árbitro Carlos Velasco Carballo le metió la mano al partido para que clasificara Brasil, me dolieron las lágrimas de James Rodríguez y José Pékerman, sin duda los más grandes e importantes gestores de la participación cafetera en este mundial. 

Lo del cucuteño sobrepasa cualquier cálculo y antecedente, se va del certamen como el máximo anotador, con un rendimiento excepcional y concretó frente a Uruguay un gol que para muchos ha sido la obra maestra de este torneo. 

 

James nos mostró durante cinco partidos lo que los colombianos reclamábamos hace rato;  un conductor valiente, que pusiera el pecho, que no arrugara, que siempre fuera hacia adelante y que apareciera en los momentos definitivos, como lo hizo ante Uruguay, Japón, Costa de Marfil y Brasil. 

 

Lo de Rodríguez fue tan notable que partido a partido, como si se tratara de un Alka-Seltzer Extreme nos fue eliminando la resaca de la ausencia de Falcao García y terminada la fase de grupos ya nadie se acordaba del delantero samario. 

 

James el grande, al lado de Carlos Valderrama, Willintong Ortiz, ‘maravilla’ Gamboa, Faustino Asprilla, ‘el caimán’ Sánchez y Freddy Rincón quedó incrustado en la vitrina de ídolos del fútbol colombiano, y aparte, cada vez que se abra el libro de historias de Brasil 2014 obligatoriamente se tendrá que hablar de sus logros, goles y carácter; también de sus lágrimas el día que la FIFA y Velasco Carballo lo sacaron de carrera para poder congraciarse con el dueño de la fiesta. 

 

Que Brasil gane no es raro. Ya en este mismo espacio habíamos prevenido al respecto, indicando que este mundial sería una feria de favores, regalos e injusticias para llevar al local hacia el partido final. Duele que nos ganen con ayuda extra y quizá el llanto de James se sustentaba más en esa sentencia que en tener que irse de la competición.  

 

Y es tan hidalgo en la adversidad, tan caballero, que no se fue lanza en ristre contra el colegiado español, simplemente espetó entre el sollozo que “el árbitro no ayudó mucho”. Sin duda estamos frente a otro tipo de jugador, demuestra grandeza hasta para dar declaraciones. 

 

Colombia le dijo adiós al sueño del mundial, pero al mismo tiempo, lo que hizo  le da la bienvenida a mejores tiempos en materia futbolística. Hay clamor para que la federación asegure la presencia de Pékerman en adelante. Simplemente, no pueden dejar escapar al hombre que nos devolvió la confianza, el que nos hizo creer y soñar.  

 

Estamos sobrados de material para Rusia 2018 y tenemos la fortuna de contar en nuestras filas con jugadores que mentalmente están fuertes y compiten en las mejores ligas del mundo. 

 

Gracias a ellos vivimos 21 días de mucha alegría, unión y felicidad; algo que nunca habíamos sentido en torno a un mundial… por eso gracias infinitas muchachos, gracias ‘don José’ y gracias para el mejor jugador y posible goleador de Brasil 2014; tus lágrimas fueron las de todo un pueblo, eternamente agradecidos James David Rodríguez Rubio, ‘el grande’.    

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