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Las apariencias de los congresistas con sus títulos académicos

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Oscar Sevillano

Una investigación encabezada por Juan Pablo Barrientos quien hace parte del equipo de periodistas del Programa 6 AM de Caracol Radio, evidencia que los títulos académicos que registran algunos congresistas en sus hojas de vidas, están maquillados o exagerados y otros, corresponden a profesiones que iniciaron, más no culminaron.

Es delicado que una persona mienta en su hoja de vida, porque esta debe reflejar, no solo la trayectoria y desempeño laboral en determinada área, sino, además, la realidad de sus conocimientos académicos. Encontrarse con que se miente o que hay datos que, aunque pueden ser ciertos, el grado o nivel con que se los registra no corresponden a la realidad, hacen que se dude de la honorabilidad y ética de la persona.

Para ser congresista no es necesario acreditar estudios en magister, posgrados, doctorados, etc., basta con ser colombiano de nacimiento y ser mayor de 30 años. La población votante, no va a respaldar determinada aspiración por los niveles de estudios que se tengan, sino por la capacidad para representar los intereses y anhelos de quienes le eligen, bien sea como senador o representante. Por tanto, resulta bastante exótico que se maquillen las hojas de vida con datos académicos que no corresponde a la realidad.

Dicen que el Congreso de la República es el reflejo de lo que es la sociedad colombiana, y en algo debemos ser honestos y es que, en el fondo, así somos los colombianos, obsesionados por aparentar lo que no que somos.

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En este afán por aparentar es como se ve que, por ejemplo, una persona que terminó Comunicación Social y Periodismo en Inpahu, pero cursa o cursó una especialización, posgrado o maestría en una universidad como el Externado, Los Andes o Javeriana, en adelante no mencionará verbalmente a la primera, sino a la segunda. Lo mismo ocurre con quienes realizan algún estudio en el exterior.

Hay ocasiones en que la persona lleva varios años ejerciendo, sin culminar la profesión, lo que de una u otra forma le da la autoridad para decir, por ejemplo, que es periodista, como es el caso personal y de varios colegas. Sin embargo, esto debe quedar consignado en la hoja de vida y no pretender hacerse ver como si ya se hubiese graduado. Lo que no me explico es, cómo se puede registrar un título de pregrado, posgrado, maestría o doctorado en la hoja de vida de la función pública, sin adjuntar copia del diploma. Esto es una pregunta que deben responder las direcciones administrativas de cámara y senado.

Tienen razón quienes piden rectitud a los congresistas en lo que registran en sus hojas de vidas, porque no es posible que ni siquiera en los datos que allí consignan se pueda confiar. Insisto, para ejercer como senador o representante a la cámara, no es necesario acreditar títulos exóticos en universidades de renombre en nuestro país o en el extranjero, basta con ser colombiano de nacimiento y mayor de 30 años, así es que señores políticos, ya dejen su fantochería y que este trabajo de investigación del equipo de periodistas de 6 AM Caracol Radio,  nos sirva a los colombianos del común, para que entendamos que no debemos aparentar lo que no somos.

Twitter: @Sevillanoscar

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