Vouchers educativos: propuesta para la libre elección entre colegios públicos y privados en Bogotá

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A través de la creación de unos vouchers (bonos) educativos, Juan Carlos Montaña, candidato al Concejo de Bogotá por el Centro Democrático pretende aumentar la calidad en la educación y mitigar el déficit de cupos en los colegios de la capital.

De acuerdo con Montaña, la educación de un niño en un colegio público le cuesta al gobierno entre 5 y 6 millones de pesos anuales, mientras que en un colegio privado ubicado en los estratos 1, 2 y 3 el costo gira alrededor de 3 millones de pesos, lo que refleja una oportunidad para aprovechar las instituciones privadas y aumentar los cupos escolares en Bogotá.

Uno de los grandes retos del sector educativo de Bogotá es encontrar un balance entre la oferta y la demanda de los cupos en los colegios públicos en los diferentes niveles de escolaridad:  preescolar, primaria, media y secundaria, ya que en localidades como Suba se presenta un déficit de 6.200 cupos, mientras que en Usme hay un superávit de casi 3.500 cupos (de acuerdo a cifras de la Secretaría Distrital de Educación). Esta situación genera problemáticas como largos desplazamientos de los niños que deben estudiar en un colegio fuera de su localidad y el costo de la ruta que dicho desplazamiento implica.

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El objetivo de Juan Carlos es que las familias puedan acceder a un bono del mismo valor, mediante el cual podrán elegir donde matricular a sus hijos, en colegio público o privado, y además recibir un kit con los principales implementos escolares. Esto quiere decir que ya los padres no tendrán que matricular a sus hijos en un colegio de otra localidad, sino que podrán optar por las opciones que ofrezca su sector, ahorrando en tiempos de desplazamientos y costos que esto implica, además de permitir que las familias cuenten con más tiempo para compartir.

Por otro lado, según Juan Carlos Montaña los colegios privados de estratos 1, 2 y 3 tienen a desaparecer por la falta de demanda en los cupos. Con esta propuesta, estas instituciones tendrán más oportunidades en el mercado y podrán subsistir.

Finalmente, al abrir el espacio educativo para los niños entre colegios públicos y privados, el siguiente paso será una competencia sana que permitirá mejorar la calidad de la educación, e ir planeando la posibilidad de eliminar el pensum obligatorio y centrarse en generar una educación por competencias, de esta manera tendremos colegios especializados en matemáticas, danzas, arte, ciencias sociales, entre otras.

Esto podría generar que los niños puedan acceder a colegios que tienen mejores resultados y así avanzar en la calidad de la educación de los más necesitados, y con ello, en el acceso a la educación superior de alta calidad, representando una completa revolución educativa porque le entrega el poder a los bogotanos y es una apuesta a favor de los ciudadanos.