Whisky de contrabando en los cines colombianos

Basada en una historia real, Los Ilegales, -“Lawless”-, relata la historia del tráfico ilegal de whisky en Estados Unidos en 1931, en plena Ley Seca del país norteamericano. Con una propuesta visual más que satisfactoria, la cinta se estrenó en el Festival de Cine de Cannes con críticas divididas. En Colombia se estrenará el 5 de abril.

Lawless” o “Los Ilegales” es la más reciente cinta dirigida por John Hillcoat, reconocido por ser uno de los creativos más contundentes en la dirección de videos musicales de bandas del rock como Siouxsie, Placebo y Depeche Mode y aunque tiene alguna trayectoria en documentales y otros largometrajes (no muy trascendentes), Hillcoat no logra la contundencia con esta historia, que tiene de sobra varios elementos cinematográficos destacables.

 

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La cinta, nace a partir del libro “The Wettest County in the World” de Matt Bondurant y que relata el momento histórico vivido en el Condado de Franklin, Virginia, en 1931, por cuenta de los tres hermanos Bondurant (ascendientes del autor), traficantes ilegales de whisky en plena prohibición del licor en los Estados Unidos.

 

Los hermanos Bondurant aunque son criminales, reflejan los códigos éticos de la sociedad americana del momento, donde el honor y la independencia son raíces fundamentales de su construcción como sociedad. Forrest, el mayor de los hermanos (Tom Hardy) es el hombre aparentemente equilibrado que protege a su familia, -pero no duda ni un segundo en asesinar a quien se interponga en su camino-, es el propietario de una estación de gasolina y restaurante que es en realidad una fachada de su producción y tráfico de whisky, en compañía de sus hermanos menores, Howard (Jason Clarke) y el nervioso y asustadizo Jack, (interpretado por Shia LaBeouf).

 

Las ganancias del delito están bien repartidas entre los cómplices, incluidos los policías del Condado que conocen y protegen a los traficantes, pero todo cambia cuando un representante de la Ley de Chicago llamado Rakes (Guy Pearce), otra caricatura despreciable, exige una mayor parte del soborno para permitir el tráfico.

 

Sin embargo, los Bondurant no ceden y deciden jugar sus propias reglas, desatando toda una guerra violenta entre “la ley” y “los criminales” y el espectador se enfrenta a las crudas escenas de escopetas, metralletas, cuchillos y formas de violencia que acarician el género “gangster” tan bien referenciado en el cine americano con películas tan inolvidables como “Bonnie and Clyde”.

Como historias secundarias, se van tejiendo los romances de los hermanos que no aportan mucho significado a la película, pero que sirven como intermedio de las escenas violentas que sin producir ningún vértigo, concluye en la historia de toda una familia que se convierte en leyenda.

 

 

De ese modo, “Los Ilegales” no es más sino una película sentimental que explora superficialmente las características de la situación americana de aquella época, pero que pierde su objetivo por la escaza contundencia de la historia y esa es su principal falla… un guión al que le faltó un desarrollo más cuidadoso y que fuera de la mano con la realización estética visual de la cinta, que es muy bien lograda y que aporta al espectador un referente sólido del panorama de aquella época.