Un triste paso para la humanidad

El primer hombre que piso la luna ha muerto. Días después de superar una operación de corazón, el estadounidense Neil Armstrong falleció en su tierra natal, Ohio. Su fallecimiento recuerda el que, quizá, sea el logro más grande de la humanidad en el siglo XX.

A sus 82 años de edad el exastronauta Neil Armstrong, aquel hombre que lleno de gloria a la humanidad al pisar el satélite natural de la tierra ese exitoso día del 21 de julio de 1969, falleció días después de superar una operación de corazón.

 

Armstrong, símbolo de la victoria en la carrera espacial de Estados Unidos, siempre tuvo gran interés en volar, pasión que se implantó en su mente cuando su padre, Stephen Koenig, lo llevó por primera vez a las carreras nacionales aéreas de Ohio.

 

Rápidamente Armstrong fue creciendo al igual que su interés por volar, y a la edad de quince años empezó a tomar lecciones de vuelo, entrelazando sus estudios con el trabajo, que le brindó la posibilidad de convertirse en un estudiante de piloto antes de haber conseguido su pase de conducción.

 

Tan pronto Armstrong se graduó de secundaría, recibió una beca de la marina de Estados Unidos, con la que participó en la guerra de Corea, volando durante 78 misiones que concluyeron con profundo éxito.

 

Luego de su paso por la marina, se unió al Comité Consultivo Nacional (NACA). En los siguientes 17 años trabajó de ingeniero, piloto de pruebas, astronauta y administrador de la NACA y su agencia sucesora, la Administración Nacional para la Aeronáutica y el Espacio (NASA).

 

A mediados de 1950, Armstrong se trasladó al Centro de Vuelos Edwards de la NASA en California, dónde se convirtió en piloto de investigaciones de naves de gran velocidad. Luego de sus más de 200 vuelos en diferentes modelos de aviones, en 1962, obtuvo una plaza de astronauta.

 

El 16 de marzo de 1966 voló su primera misión como comandante del Gemini 8, una misión de acoplamiento en la etapa superior de cohetes para el programa de satélites de reconocimiento, Agena, junto al astronauta David Scott.

 

El acoplamiento salió exitoso pero a su llegada a la tierra las cosas se salieron de control y los dos astronautas tuvieron que realizar bastantes peripecias para finalmente realizar un aterrizaje forzoso en el Océano Pacifico.

 

Tan sólo 4 meses después, y como comandante del Apolo 11, Armstrong ganó la distinción de ser la primera persona en alunizar y enaltecer el orgullo humano con las palabras “Es un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la humanidad”.

 

Hoy, 43 años y 40 días después de su llegada a la luna junto a los astronautas Michael Collins, y Edwin E. Aldrin, Armstrong nos abandona para siempre.