Un millón de voces contra el Mundial

Los indignados brasileros ya llegaron al millón de manifestantes. Las calles del ochenta por ciento de las ciudades del país latinoamericano están copadas por jóvenes que no están de acuerdo con las alzas a las tarifas del transporte público y quieren derribar la reinante corrupción. El gobierno está preocupado.

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, convocó a una sesión de emergencia de su gabinete, luego de que un millón de personas se lanzaron a las calles en más de 80 ciudades alrededor del país para protestar contra los altos impuestos, la corrupción y la que consideran es insensibilidad del gobierno con su pueblo.

Las protestas realizadas la noche del jueves y la madrugada del viernes se vieron empañadas por la violencia y al menos una persona murió al ser atropellada por un auto de una persona que se había cansado de no poder cruzar una calle.

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En Río de Janeiro, la policía disparó gases lacrimógenos a jóvenes de entre los aproximadamente 300.000 manifestantes que marcharon por el centro de la ciudad, provocando al menos 40 heridos.

En Brasilia, cientos de manifestantes intentaron entrar al Ministerio de Relaciones Exteriores, frente al cual los inconformes prendieron un pequeño incendio. Otros edificios del gobierno fueron atacados alrededor de la explanada central de la ciudad, donde la policía también lanzó gases lacrimógenos y balas de goma para tratar de dispersar a los manifestantes.

También se reportaron choques en la ciudad amazónica de Belem, en Porto Alegre, en el sur, en la Universidad de Campinhas al norte de Sao Paulo y en Salvador, en el noreste.

En varias ciudades del país, los gobiernos locales han dado marcha atrás a un aumento del pasaje en el transporte urbano, detonante de las protestas, con la esperanza de que la furia contra el gobierno se aplaque.

Pero en ciudades como Sao Paulo, los organizadores de las protestas dijeron que convertirían la manifestación en una fiesta para celebrar la baja del pasaje.

“Este es el comienzo de un cambio estructural en Brasil”, dijo Aline Campos, una publicista de 29 años en Brasilia. “La gente ahora quiere asegurarse que su dinero se gasta debidamente, que no se malgaste con la corrupción”.

Para este fin de semana las protestas de los brasileños se extenderán a nivel mundial, ya que se han programado manifestaciones en diversas ciudades del mundo, incluyendo aquí en Washington.

 

Con información de VOA