¡Un duende en la Sabana!

La presentación del Granadino Rafael Amargo convocó al duende de los gitanos en el Teatro Mayor Julio Mario Santodomingo. El “bailaor” y su grupo acabaron cantando con el público en el patio de butacas una vez se cerró el telón.

Goethe define el duende como un “poder misterioso que todos sienten y que ningún filósofo explica”.  Ayer en el Julio Mario Santodomingo sentimos algo que es difícil explicar: los “sonidos negros” del duende de los gitanos.  Ese momento de emoción en el que el artista se comunica con su público y, juntos, logran la magia del flamenco. Federico (García Lorca) nos cuenta que “los grandes artistas del sur de España, gitanos o flamencos, ya canten, ya bailen, ya toquen, saben que no es posible ninguna emoción sin la llegada del duende.” Y Amargo nos ha demostrado que es uno de los grandes artistas de España y que puede convocar al duende milenario. Parece increíble que esta haya sido la primera presentación del granadino en la ciudad que fundaran sus paisanos. Esperamos que, como él mismo comentó, micrófono en mano y temblando de dicha, no sea la última: “esto nos ha gustao (sic), y de aquí no nos echan ni con lejía (límpido).”

 

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La compañía dio sus mejores momentos en los números más clásicos y centrados en las raíces del flamenco sacromontino. Sonidos negros que, según Don Manuel de Falla, son los que tienen duende. Entre innecesarios  y desubicados, los números más excéntricos al repertorio. Interesante y arriesgado el “paso a dos”  masculino, una historia de desamor que contrasta el baile flamenco y el contemporáneo.

 

La apoteosis llegó al final (“justo ahora, en el final, es cuando estamos empezando”), momento en el que toda la compañía se bajó al patio de butacas para saludar al entregado público. Aquí es donde el duende hizo una de las suyas: bajó el telón, dejando a toda la compañía cantando y bailando entre las sillas. El respetable, traspuesto, haciendo palmas alrededor de Amargo y sus artistas. Puro Caviar.

 

Aún queda un día para disfrutar del arte más puro de Sur de España. Que el caprichoso duende del flamenco vuele desde su ancestral morada en las montañas de la India para visitar esta sabana andina no está asegurado. Lo que si es cierto, es que disfrutarán del espectáculo.