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Suba también protesta

Un grupo de tenderos de Suba protagonizaron una movilización que terminó en enfrentamientos con la Policía, esta vez la protesta social se asentó en una localidad de la capital, la razón principal, manifestarse en contra de un decreto que prácticamente se convierte en una pequeña ‘dictadura’ que los obliga a cerrar sus locales temprano, generándoles grandes pérdidas económicas. 

A las seis de la mañana, cerca de 200 tenderos y comerciantes de la localidad de Suba se apostaron sobre la avenida Suba para protestar por la expedición del decreto 330 de 2013,  norma que prohíbe el funcionamiento de establecimientos públicos donde se venda licor después de las nueve de la noche.
 

Con pancartas pitos y vuvuzelas los manifestantes iniciaron su recorrido de forma pacífica y prudente, a comparación de otras movilizaciones, marchando hacia las calzadas de Transmilenio que comunican a los articulados con el portal de Suba.
 

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Pasados 10 minutos y con monumental trancón,  alrededor de 20 Policías y 40 agentes del Escuadrón Móvil Antidusturbios, Esmad, cercaron la manifestación y conversaron con la multitud para que de inmediato, se apartaran de las vías y darle paso a los ciudadanos que estaban estancados en medio del caos.

 

 

El decreto 330 del 24 de julio 2013, expedido por la Alcaldía Mayor de Bogotá, en los artículos 1 y 2 estipula que “para garantizar el orden público, la seguridad y protección de los derechos y libertades públicas en ciertas localidades de Bogotá,  los establecimientos en donde se expenda o consuma licor  tendrán un funcionamiento de 10am a 9pm.  Se prohíbe el funcionamiento de este tipo de tiendas fuera de los horarios estipulados por el decreto”.
 

“Protestamos por que el decreto nos quita el trabajo. En nuestros locales no solo vendemos licor, sino también leche, huevos y arroz para la familia. Si nos cierran temprano quebraremos en menos de un mes”, afirmó Gustavo Londoño, tendero de la localidad.
 

Bajo esta premisa, las palabras no tuvieron mucho tiempo y se pasó de la paz a la disputa con codazos y empujones entre los manifestantes y el Esmad, quienes batallaban por despejar la calle. De pronto, la protesta se convirtió en un violento conglomerado de riñas y forcejeos que cesaron en pocos minutos después del uso de gases lacrimógenos y bombas de aturdimiento por parte de las autoridades.

 

 

El coronel José Palomino, Comandante de Policía de Transmilenio, aseguró que “es una función de la Policía garantizar el derecho a la protesta de los ciudadanos, siempre y cuando no hayan vías de hecho.
 

“En el momento en que se tranque la movilización del sistema de Transmilenio, la Policía intervendrá inmediatamente ya que esto no se puede permitir. Tenemos 1millon 800mil ciudadanos que van a sus trabajos en horas de la mañana y no podemos dejar que se obstaculice el desplazamiento de éstas personas”, añadió Palomino.
 

Sin embargo, según Ines Cedano, vocera de la movilización y propietaria del establecimiento Club Tejo San Pacho de Suba, “en ningún momento nosotros íbamos a parar el Transmilenio, íbamos era a marchar pacíficamente. Una vez hubo personas en el las vías, nos rompieron las carteleras, nos empujaron y nos pegaron a punta de bolillo, bombas de aturdimiento y gases lacrimógenos”.
 

Terminada la confrontación, decidieron continuar la manifestación y llevarla a puertas de la Alcaldía de Bogotá. Después de un breve receso y el intercambio de palabras con la fuerza pública, los policías dispusieron de dos buses para su traslado al centro de la ciudad.
 

 

La operación fue coordinada por el Comandante de la Policía en la localidad de Suba, Coronel Carlos Meléndez y el Coronel Palomino.
 

El vehículo se tomó las vías del Transmilenio y fue escoltado por patrullas de la Policía Metropolitana durante el recorrido. A su interior, una fiesta total se vivió y al son de la salsa y el vallenato, Ines y sus compañeros celebraron su llegada a la Plaza de Bolívar.
 

El conductor del bus se quejó al advertir que ninguno de los que transportó le dio las gracias ni a él, ni a la Policía por llevarlos.
 

Al abrirse la puerta del bus, Palomillo y su escuadrón se aseguraron de que los manifestantes se organizaran pacíficamente a lo ancho de la plaza y escogieran un grupo de seis personas que los representarían ante la Alcaldía.

Puesto que el Alcalde Gustavo Petro y su gabinete trasladaron sus operaciones a Ciudad Bolívar, los seis elegidos liderados por Inés, se montaron en una patrulla habilitada por el Coronel y junto a él, se trasladaron hacia allá.

 

Pasadas tres horas, a través de una llamada telefónica, Irene Cenado confirmó que se reunieron con el Sub Secretario de Gobierno quien, según ella, “dio la alternativa de exponer una mesa de propuestas clara en donde se pueda negociar entre las dos partes, sin esa mesa no hay nada que hacer. Sin embargo demostramos que se puede protestar de forma pacífica, con percances, pero pacíficamente. Esperamos ser un ejemplo para las demás localidades afectadas por el decreto”. 
 

El panorama vislumbraba una Policía comprometida pero en casos  inmoderada. Asimismo, hay momentos en que los que protestan lo hacen sin una mesa de diálogo lo suficientemente solida para que les presten atención. De igual manera, éstas no dejan de ser tan importantes para el desarrollo del país como aquellas que protagonizan los titulares.