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Sin tetas no hay orgasmo

A propósito del estreno de la película “La justa medida”, Confidencial Colombia indaga sobre qué tan importantes son los números, cuando de sexualidad se está hablando. Mucho se ha dicho sobre la relevancia del tamaño de los órganos sexuales masculinos a la hora de obtener placer sexual, no obstante, hay quienes afirman que los números no sólo persiguen los cuerpos masculinos, sino que en el caso de las mujeres, el tamaño de sus senos tiene una repercusión directa en el goce  de su pareja.

Pechos, tetas, mamas, senos, bustos, ubres y una larga lista de sinónimos un poco más vulgares y hasta grotescos, recibe aquella parte de la anatomía femenina que se encuentra entre la clavícula y el ombligo.  Esta acumulación de grasas, ligamentos, tejidos conjuntivos y lóbulos mamarios han hecho que desde épocas inmemorables los hombres volteen su mirada hacia ellos. Y no sólo en cuestiones meramente sexuales y sensuales, la ciencia, también ha dedicado gran parte de sus esfuerzos y presupuesto a estudiar qué es lo que hace tan atractivos a los senos.

 

El tema se ha abordado desde varias perspectivas. No obstante, el tamaño de los mismos sigue siendo el eje central en muchos de los estudios. De hecho, varias instituciones han creado un mapa mundial del tamaño de los senos. Rusia, Suecia, Noruega y Finlandia encabezan la lista de los países con los pechos más grandes con una copa de 135 cm, mientras que China se encuentra en el último lugar con tan sólo 68 centímetros. Colombia, por su parte, obtiene un puntaje de 4, en una escala de 1 a 5 donde uno es el más bajo y cinco el más alto.

 

Al respecto, el pasado mes de julio, PloSOne, publicó un estudio en el que se afirmaba que los hombres pertenecientes a un nivel social más bajo o circunstancialmente hambrientos, preferían los pechos de mayor tamaño. La razón que aducen los investigadores es que debido a que los pechos grandes presentan una mayor reserva de grasa, el lado irracional hace preferirlos en esos momentos en que el estómago está vacío. Además, según mostraban los datos de la investigación, cuanto más alto es el nivel socioeconómico de la persona, más pequeño es el tamaño de los pechos que prefieren.

 

Asimismo, según otros estudios realizados en Francia y en Nueva Zelanda, los hombres hambrientos prefieren a las mujeres exuberantes al igual que las personas más machistas, quienes suelen preferir también los pechos de mayor tamaño. Por el contrario, los que tienen una visión más igualitaria sobre el rol en la sociedad de hombres y mujeres en suelen preferir los pechos más pequeños.

 

Estos mismos estudios afirmaban que: “los hombres están “destinados” a acercarse más a aquellas mujeres con una mayor talla de busto”, ya que al mostrar a una misma mujer con diferentes tamaños de senos, está recibía mucha más atención, cuando la talla de su brassier aumentaba.

 

No debe ser casualidad entonces que, según informes de la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética (Isaps), junto a las liposucciones, los implantes mamarios, sean las cirugías más realizadas.

 

En Colombia, por ejemplo, se calcula que, sólo en Antioquia, se realizan más de 1.000 intervenciones quirúrgicas de este tipo al mes, y que al año, se implantan en el país 32.000 pares de prótesis de siliconas (Aunque estos últimos cálculos incluyen implantes de silicona en senos, nalgas, pectorales, pantorrillas y bíceps).

 

En cuanto a las mujeres operadas, cuando se les preguntá ¿valió la pena? las respuestas revelan un rotundo “si”. El 92% recomendaría el aumento de senos, el 94% está contenta con la decisión de operarse y el 82% informó una mejoría en la confianza en sí misma. El 61% dicen haber tenido sexo con más frecuencia y el 70% que las relaciones son más satisfactorias.

 

Según el doctor Jorge Mario Mejía Restrepo, pionero en Cirugía de Cosmetología Ginecológica en Colombia, el aumento de tamaño de senos y la frecuencia ó placer de las relaciones sexuales, no son directamente proporcionales, pues los problemas sexuales no

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se deben al tamaño, sino a “que las pacientes tiene la autoestima muy bajita y la gratificación y los orgasmos tienen mucho que ver con la seguridad en las relaciones sexuales. Entonces, si ella está inhibida, desde el principio se siente mal, se siente fea, pues posiblemente no va a tener una buena relación sexual”.

 

Por otra parte, vale la pena recordar las afirmaciones de la sicóloga Flor Alba Pachón, respecto a las cirugías cosméticas, pues ella enfatiza en dos grupos de mujeres que recurren a intervenciones quirúrgicas. El primero: “son mujeres que buscan esa cirugía por un problema más psicológico. Mujeres que de alguna manera se empiezan a ver su cuerpo y resulta que se dan cuenta que no las satisface lo que ven”, en este caso, la doctora Pachón dice que si una cirugía hace sentir más confiada, segura y va a mejorar la satisfacción sexual de una mujer, esta es “es totalmente válida, porque cada mujer es dueña de su cuerpo”.

 

Sin embargo, enfatiza en un segundo grupo, en el cual se encuentras aquellas que “acuden a la cirugía correctora gracias a la sociedad de consumo. Este tipo de mujeres, no tienen ningún problema físico, ni psicológico, pero, buscan verse como aquella adolescente joven que fueron para agradar al hombre. Realmente ellas no se hacen la cirugía para sentir más placer, sino que lo hacen para que el hombre disfrute más. De hecho, ponen a disposición su cuerpo para la satisfacción del otro, lo cual no es válido porque repercute en la propia satisfacción sexual”, Explica.  

 

No obstante, todo parece indicar que en cuestiones de tamaño nunca es suficiente, y no se trata solamente de cirugías cosméticas, en las que desde 1997, el tamaño de los implantes ha aumentado en una talla de copa completa, desde un 34B a 36C, sino que las estadísticas demuestran que los pechos están creciendo año a año. ¿Los motivos? el aumento de peso en la población femenina occidental ha contribuido significativamente a este crecimiento. De hecho, la talla media en Estados Unidos ha pasado de ser una 34B en 1990 a una 36C.  

 

Considerar a la cirugía cosmética como la fuente de la eterna juventud o como el mecanismo idóneo para aumentar la autoestima obedece a una mirada positiva y optimista de un proceso que resulta ser un pacto con el diablo, una fantasía que en muchos casos culmina en una pesadilla.

 

Al mismo tiempo la cirugía cosmética ha desatado una de las discusiones centrales, como la que se refiere a la agencia de los sujetos para decidir sobre sus cuerpos y realizar las transformaciones que deseen, frente al imperio de las imágenes.

 

En esta discusión, el argumento más poderoso es, precisamente el de la autoestima. Las personas buscan convertirse en lo que quisieran ser, no obstante, los discursos en los medios, la publicidad en torno a los beneficios de la cirugía cosmética, así como la propaganda de los médicos especialistas y las clínicas de belleza, utilizan como mecanismo de persuasión, el énfasis en los «defectos corporales», desde una nariz alejada del modelo, una silueta estigmatizada por el exceso de grasa, hasta el grave defecto de envejecer.

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