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“Senadores, gracias por su independencia”

Esta fue una de las primeras frases que pronunció Alejandro Ordóñez como Procurador General de la Nación. En medio de bombos, aplausos y risas, la mayoría del legislativo decidió apoyar la continuidad de una administración marcada por la polémica de sus decisiones y de una importante inconformidad ciudadana.

La decisión estaba cantada. La mayoría aplastante con la que el abogado santandereano Alejandro Ordóñez se quedó con la elección para Procurador General no sorprendió a nadie porque casi todos los 80 votos que consiguió ya se conocían de antemano.

 

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Barras ruidosas y los aplausos de algunos parlamentarios ambientaron las palabras del senador Juan Manuel Galán, encargado de divulgar los resultados de la previsible elección. Dos votos para Gallo, 5 para López y 80 para Ordóñez. La expresión de la verdadera Unidad Nacional.

 

Minutos antes del anuncio, y luego de depositar un papel blanco en una pequeña caja negra ubicada al frente del lugar que ocupa el presidente del Senado, los parlamentarios caminaban sonrientes a sus puestos. Algunos charlaban con funcionarios de la Procuraduría y hacían pequeños corrillos en las esquinas del salón.

 

Era una decisión que la mayoría del país intuía. Ordóñez logró alinear a la bancada del partido conservador, a la mayoría de los liberales, a una buena parte del partido de la U, al Pin y a Cambio Radical y se quedará cuatro años más al frente del Ministerio Público, que durante su administración se ha caracterizado por decisiones y declaraciones polémicas.

 

Con la elección cocinada, Ordóñez subió al atril del recinto y le habló a los senadores. Ellos, cómplices, se rieron ante cada uno de sus chistes y abandonaron el Congreso apenas el procurador reelecto terminó su alocución. Algunos, los pocos que no apoyaron al Procurador, se quedaron para tratar de reclamar pero no fueron escuchados.

 

“Gracias a todos y cada uno de los senadores por su independencia”, indicó Ordóñez tras agradecer a Dios y a la Virgen María. Ellos luego de siete horas de deliberación, de discusión de impedimentos y de varios recesos, decidieron jugársela por la continuidad de la polémica administración.

 

Acto seguido, Ordóñez afirmó que “la opinión pública no es la opinión publicada”, en referencia a las miles de voces que desde las columnas de opinión y las redes sociales han manifestados su preocupación por la inconveniencia de que este funcionario permanezca al frente del Ministerio Publico.

 

Desde que  manifestó su intención de hacerse reelegir en el cargo,  en agosto de este año, varios sectores de la opinión comenzaron una especie de “cruzada” para demostrar las arbitrariedades con las que sería llevada una segunda administración  bajo su mando.

 

#ChaoProcurador se convirtió en el hashtag a través del cual todos los twitteros manifestaron su inconformismo ante la inminente reelección de Ordóñez. Esta vez, su fuerza no fue suficiente para desarticular una maquinaria que estaba aceitada en todas sus partes.

 

“Ordóñez, amigo, el pueblo está contigo”, gritaban una veintena de jóvenes a la entrada del capitolio, cuando apenas empezaba la sesión. Los senadores, que en teoría representan la voluntad del pueblo colombiano, hicieron caso al clamor de estos manifestantes y eligieron a Ordóñez.

 

Orlando Suárez Gallo obtuvo dos votos, un dato que será a partir de ahora una anécdota. La magistrada María Mercedes López alcanzó cinco sufragios a pesar de haber declinado su aspiración en la tarde de este martes, horas previas a la elección.

 

Minutos antes de las 11 de la noche, uno de los tres poderes constitutivos del Estado colombiano le dio el aval para que Alejandro Ordóñez siga siendo el jefe del organismo encargado de efectuar las investigaciones disciplinarias a funcionarios y parlamentarios.

 

De espalda al país, para muchos, el legislativo sentenció la continuidad de la Procuraduría, una institución que en los últimos años, precisamente bajo el mando de Ordóñez, retrocedió en la política de garantía de derechos a las comunidades minoritarias y en la práctica de las libertades de las personas del mismo sexo.

 

“El procurador cree que los homosexuales son seres humanos que no merecen derechos”, afirmó el senador Luis Carlos Avellaneda. Para entonces, quedaban pocos parlamentarios en el lugar. La mayoría, junto a Alejandro Ordóñez y Orlando Suárez, se fueron a casa con la sensación del deber cumplido.