Santos con bandera blanca y Uribe al ataque

Arrecia la tensión entre el Presidente Juan Manuel Santos y el ex presidente Álvaro Uribe. A ninguno le conviene profundizar una ruptura definitiva en malos términos, sin embargo ésta parece ya inevitable.
2011-08-04 Solo una tensión política atraviesa de forma sustancial todos las instancias de la escena nacional, la confrontación que protagonizan el presidente Juan Manuel Santos y su antecesor Alvaro Uribe Velez.

Los dos jefes naturales del partido en el poder, el partido de la U, entraron en una espiral de puyas que van y vienen y que poco a poco se va volviendo parte del paisaje mediático, pero que en realidad están siendo definitivas para el rumbo que toma la política en los meses futuros.

La nueva oleada de dardos verbales del ex presidente Alvaro Uribe al gobierno de Juan Manuel Santos, más el incremento de su actividad proselitista por todo el país confirma que el ex mandatario está decidido a tomar cada vez más distancia de quien es el sucesor de su legado en el poder.

Ademas de que Uribe está reclamando a grito herido lo que considera un cambio del rumbo del gobierno de sus políticas, una injusticia con sus funcionarios y califica de “provocación” varios actos del gobierno; agita a sus bases apareciendo con sus vehementes discursos ante el uribismo, que además, empieza a ceder en las encuestas.

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Sin embargo, no ha encontrado con quien pelear. En una estrategia que consiste en dejar a Uribe peleando solo, el presidente Juan Manuel Santos acuñó una frase que marcará seguramente su gobierno, o por lo menos este primer año. En entrevista a RCN, Santos dijo que su “nuevo mantra es no pelear con uribe” .

Mantra es un canto que se repite tantas veces como sea necesario para conseguir el estado total de relajación y meditación, que permite poner la mente en blanco y superar el estado material del ser humano y encontrar en las profundidades respuestas mas espirituales para sobrellevar la vida. Es decir, mientras Uribe intenta ataques terrenales para desconcentrar al Presidente, Santos evade la confrontación y evoca a la paciencia, falta ver cuanto le va a durar.