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Santos anuncia política industrial y de innovación

Cumplidos los objetivos con los TLC, y luego de 22 años de apertura de la economía, el presidente pone en la mesa la necesidad de hacer una política industrial. Es lo que debió hacer el presidente Gaviria, porque la desindustrialización, el rezago agropecuario, y la minería de enclave, en gran medida es culpa de no haber tenido una política industrial para una economía abierta, y cuando el modelo de economía cerrada ya estaba agotado. [Opinión]

Aclaración al lector


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Las políticas industriales emergieron en la sociedad industrial para desarrollar el sector industrial. En la actual sociedad del conocimiento, las nuevas corrientes de política industrial, según las características de cada país, pueden incluir actividades del sector primario, industrial y de servicios. El concepto es ahora flexible, y en el caso de Colombia, el desarrollo industrial, dada la relativa diversificación de su economía, el tamaño de su geografía, el número de habitantes, y la dotación diversa de recursos, hace necesario repensar el sector industrial y convertirlo en núcleo central de una nueva política industrial y de innovación de cara al 2050.

 

Algo de historia


Todos los países desarrollados y todos los países emergentes, han hecho política industrial. Decir lo contrario es mentira y pura manipulación teórica e ideológica de quienes pensaban que la mejor política industrial era no tener política industrial, léase Gaviria y su kínder, en los años de la apertura. En esos años, Samper pedía públicamente apertura con gradualidad y con política de reestructuración productiva, pero, cuando fue presidente no lo pudo hacer porque se le colaron los traquetos en la financiación de su campaña, entonces tuvo 4 años sin margen de maniobra política.

 

Santos también pensaba una apertura con gradualidad y con políticas de reestructuración, así lo manifestaba en los consejos de ministros, y luego lo hizo explícito en su propuesta programática cuando fue precandidato para las presidenciales del año 1994. Estos hechos son importantes tener en cuenta para entender porque ahora quiere hacer política industrial.

 

Pastrana, a través de Marta Lucia Ramírez (quien ha logrado lucidez en el tema) se puso a firmar acuerdos de asociatividad empresarial a la topa tolondra como si se tratara de una subasta de mercado. Y Uribe, armó el programa de transformación productiva con sus sectores de talla mundial, para vender más en el exterior, pero no armó una política de transformación productiva y de innovación, que Santos heredó y que hasta ahora no ha modificado salvo algunos instrumentos nuevos que no alcanzan a configurar una nueva política industrial y de innovación.

 

Por qué Colombia debe hacer política industrial en el siglo XXI


Primero, porque con la actual estructura productiva y las políticas que se tienen, los modelos econométricos indican que no será posible superar el 4 o 4.5% anual de crecimiento promedio del PIB, y con esa tasa no es factible alcanzar el desarrollo y por lo tanto una sociedad moderna, autónoma, innovadora, creativa, justa, equilibrada, sostenible e interdependiente, cuando se logre la paz.

 

El modelo productivo colombiano es de maquila, de enclave y de bajo valor agregado: es un modelo detenido en el tiempo, y detenerse en el tiempo es como ver pasar las semanas detenida la rueda de la evolución y quedarse mirando el futuro como un espectador con un lánguido portafolio y dinero devaluado.


Segundo, la paz se consolidará si se construye una nueva senda de oportunidades de calidad para toda la ciudadanía, y esa senda tiene como principal instrumento una política industrial y de innovación, inédita, propia y visionaria. Estamos viendo como en una Colombia con más de lo mismo, los desmovilizados terminan volviendo a las armas bajo otras figuras: bacrim, narcotráfico, secuestro, extorsión, contrabando, y otros derivados criminales.

 

Pero también estamos viendo (Brasil, Chile, ….) que cuando la clase media crece pide otro tipo de sociedad y no un estado de favores, por lo cual reacciona para que sobre sus hombros la clase alta no haga lo que quiera, y que las clases de menores ingresos no se cuelguen de sus bolsillos. Una profunda transformación productiva con innovación lo que hace es agrandar las clases medias y disminuir los segmentos de menos ingresos, y así la sociedad se equilibra, se desarrolla y construye instituciones inclusivas.

 

Tercero,  la caída industrial es algo que viene aconteciendo hace años, pero no es porque los servicios han tomado una mayor porción del PIB, que en el caso de Colombia son en su mayoría de bajo valor agregado y por ende no sustituyen un desarrollo industrial avanzado.

 

La desindustrialización de Colombia se debe entender bajo tres criterios: a) los sectores industriales intensivos en conocimiento, caso de los bienes de capital e intermedios, prácticamente desaparecieron; b) los sectores y/o actividades sobrevivientes y más intensivas en conocimiento, son pocos y con pocos desarrollos integrados en complejos productivos del conocimiento y de la innovación: sector farmacéutico, por ejemplo, o porque son muy especializados, caso de los cosméticos, o porque hay muchas cosas por hacer en el caso de las TIC; c) porque no hay una estrategia para impulsar sectores de media alta y sobre todo de alta tecnología, relacionados con los sectores primarios, industriales y de servicios de alta complejidad.

 

Cualquier intento por mostrar que Colombia no está desindustrializada, son maniqueísmos que ocultan la verdad. Es preferible asumir la realidad, explicar las razones de porque está aconteciendo para poder pensar los arreglos estructurales requeridos. Negar la evidencia deriva en correctivos menores, y todo seguirá igual hasta el día en que el maquillaje definitivamente se escurra.

 

Cuarto, la caída del sector agropecuario está relacionada con la industrialización incompleta de la sustitución de importaciones y con la desindustrialización de la apertura. Simplemente ilustremos con un par de ejemplos, que sirven para replicar en otras actividades. Brasil ha desarrollado toda la cadena de valor de la caficultura, Colombia no. Nueva Zelanda ha desarrollado toda la cadena de valor del sector ganadero y de lácteos, Colombia no. Y se podría hacer el mismo ejercicio en flores, frutas, hortalizas, banano, granos,…., y no se diga en la minería para darnos cuenta de la flaqueza del modelo de enclave y su escaso o ningún aporte al desarrollo.

 

¿Dónde están los eslabones que faltan? En el sector industrial y en los de ciencia, tecnología, innovación y educación. De esa manera, hay un puente entre sectores primarios y sectores industriales en el marco de una política industrial y de innovación.

 

Quinto,  porque toda la economía del conocimiento, de la innovación y de la creatividad, no se desarrollará a plenitud con las políticas sectoriales que se tienen, y porque las políticas de competitividad, de innovación, de educación, de ciencia y tecnología, de salud, de emprendimiento, y de desarrollo regional, tal como ahora existen no son funcionales a una política industrial y de innovación para el cambio estructural y el desarrollo sostenible y con equidad de Colombia. De esta manera, la productividad de la economía colombiana seguirá siendo baja y más amplia su brecha frente a otras economías.

 

Qué modelo de política industrial debe copiar Colombia.


Este subtitulo ha sido intencional y por centésimas de segundo algunos lectores se habrán hecho ilusiones, pero mi respuesta es tajante: NO se debe ni es posible copiar ningún modelo.


Cuando se analizan los contenidos de las distintas políticas industriales que han sido exitosas y que explican el desarrollo o la emergencia de nuevas economías, se constata que todas absolutamente todas son distintas unas de otras, solo con algunos factores generales comunes, pero los específicos son diferentes y con contenidos propios, porque una política industrial se construye y entiende como un factor endógeno de desarrollo, es decir, como un factor cultural, el cual es siempre inimitable.


De esta manera, Santos lo que debe hacer es conformar un equipo de expertos colombianos para encargarlos de elaborar la concepción de esta política, y ellos, son los que deben indicar el tipo de asesoría externa que será útil en el diseño de la política y en su implementación. Pero no puede equivocarse en pedirle a un organismo internacional que le diseñe la política o traer un equipo de consultores extranjeros para igual propósito.

 

Cuando las políticas han sido diseñadas siguiendo una metodología determinada y preconcebida de X o Y procedencia, los resultados terminan siendo magros, porque agentes externos distorsionan realidades simplemente porque su realidad es otra.

 

Una política industrial y de innovación es propiedad del estado que la quiere crear. Por supuesto, hay que mirar y aprender de otras experiencias. Hacer una sistematización seria es parte del aprendizaje. 

 

Lo que acabo de decir también lo dicen todos los expertos internacionales que con sentido ético responden a preguntas sobre qué modelo copiar. El desarrollo se construye aprendiendo pero no copiando. Si una sociedad denota incapacidad para crear entonces es mejor que no se meta en una aventura de este tipo, hasta tanto no madure como estado, como inteligencia social y como cultura. Pero creo que Colombia está lista para dar ese salto de calidad en su modelo de desarrollo porque la realidad está empujando.

 

El diseño de esta política no puede recaer en manos de quienes la han negado, simplemente porque van a introducir distorsiones en su diseño, y resultará un engendro que poco o nada servirá. Sin embargo, hay que escucharlos.

 

Una política industrial es un asunto de convicción, de pasión, de sentimiento, de visión, de compromiso con el país antes que con el Consenso de Washington, y de racional argumentación científica y creativa.

 

Píldoras finales


Tiene sentido parar la suscripción de más TLC porque el libre comercio y la libre competencia sin política industrial no produce alto crecimiento; una nueva política industrial y de innovación no es el milagro pero si le da un norte a otras políticas de desarrollo; el Ministerio de Comercio debe reestructurarse para priorizar la política industrial y no los TLC; Colciencias debe convertirse en Ministerio porque no hay política industrial sin una fuerte política de innovación; Bancoldex debe ser 2, 3 o 4 veces más grande para asimilarse a un BNDES y empujar la política industrial y la innovación; la fiebre de los subsidios es para compensar pérdidas por el libro comercio y por la falta de una política industrial que ponga por delante la productividad: hay que poner el estate quieto; Colombia si dispone de un grupo pequeño de expertos multisectoriales pero suficiente para diseñar esta política; y el desarrollo regional hay que reestructurarlo de pies a cabeza, porque la descentralización se murió, y la recentralización es antifuncional con una política industrial y de innovación y con la idea del desarrollo. Hay que reinventar Colombia y sus políticas para que el postconflicto sea menos largo y menos difícil, y la paz llegue para siempre.