Santa Claus vive en México

Tlalpujahua  es un pueblo mágico por varios motivos. El primero porque así lo catalogó el Gobierno mexicano, el segundo porque entre sus principales actividades está la de fabricar las esferas tradicionales de las fiestas decembrinas. El tercero es  porque en Tlalpujahua, estado de Michoacán, es Navidad todos los días del año.

En Navidad, las esferas navideñas cubren cientos de árboles, decoran centros comerciales, calles y balcones. Suponen un negocio muy lucrativo, pero pocos se paran a pensar de dónde viene la producción de estos objetos decorativos de colores.

 

La mayor parte de ellas se fabrican en Tlalpujahua, un pueblo pintoresco de tradición minera ubicado al este de Michoacán, a 138 kilómetros de Morelia, en México. De hecho, son el motor de desarrollo económico del lugar, junto a la orfebrería, la cerámica, los cuadros en popote y el casi desaparecido arte plumario. Viven allí cerca de 130.000 habitantes. El Gobierno de México lo designó Pueblo Mágico en 2005. Su aspecto coqueto, con casas de adobe y teja, propició la nominación.

 

Pero las esferas no solo “visten” los árboles mexicanos. De hecho, cada año salen de esta población más de 110 millones de bolas de vidrio. La mayor parte viaja con destino a Estados Unidos, Canadá, Asia y Europa. Y el objetivo del gremio es que siga creciendo y conquistando otros mercados.

 

MANOS MÁGICAS.

 

 

Detrás de este “atrezzo” navideño se esconden artesanos que, con mimo, moldean las esferas en los más de 150 talleres familiares que existen en la localidad.

 

La décimo tercera edición de la Feria de la Esfera, punto de encuentro comercial, ha mostrado el trabajo de los productores y artesanos michoacanos. Las bolas navideñas  se caracterizan por su alta calidad y diversidad de diseños. No en vano, detrás de este delicado y parsimonioso oficio se mueven las manos de decenas de hombres y mujeres que han hecho del cristal una obra de arte.

 

Una obra de arte que puede tardar más de seis meses en culminarse. El ritmo de trabajo en Tlalpujahua es imparable. No termina un año y ya comienza de nuevo el  proceso de producción de esferas navideñas para el año siguiente.

 

MÁS QUE UN ADORNO.

 

 

¿Cómo se hacen las esferas navideñas? La técnica utilizada es la del vidrio soplado, que se consigue mediante la creación de burbujas de vidrio fundido. Éstas, a su vez, se logran al inyectar aire dentro de la pieza con un tubo de metal. En Tlalpujahua lo inyectan de manera artesanal soplando.

 

En los talleres, el legado y la herencia de estas creaciones se han transmitido de padres a hijos y todos aplican al detalle y con esmero lo aprendido.

 

Los pioneros fueron los miembros de la familia Muñoz, hace 50 años, cuando fundaron la fábrica “Adornos navideños”, que hizo famoso por todo el mundo esta tradición y posicionó al pueblo en el país y en el extranjero.

 

El visitante puede admirar cómo se elaboran los diseños acudiendo a los numerosos talleres que llenan el pueblo mágico fundado en el siglo XVI. También se pueden adquirir a módicos precios y comprar otro tipo de objetos decorativos para las fiestas más tiernas del año.

 

UN POCO DE HISTORIA.

 

 

Etimológicamente, el nombre de la localidad ‘Tlalpujahua’, viene del náhuatl y significa ‘Tierra esponjosa’: tlalli (tierra) y poxohuac (esponja).

 

El origen de este pueblo es prehispánico. Con la llegada de los españoles, la zona basó su crecimiento económico en la agricultura. Más tarde se aprovechó la minería hasta posicionarse como territorio de mineros.

 

Como atractivos turísticos cuenta con numerosos monumentos históricos como el destinado a los hermanos López Rayón; la Mina dos Estrellas; el Campo de Gallo; el Convento del siglo XVII y El Carmen, entre otros.

 

Y quién sabe…si tiene suerte lo mismo se puede topar con Santa Claus, que dicen, vive en este pueblo típico y es un gran hombre de negocios.

 

 

Efe/ Reportajes.