¿Qué clase de política y que clase de políticos tenemos?

Nos encontramos sumidos en un país donde la constante es la corrupción la delincuencia, las amenazas y el narcotráfico. Dichos síntomas se ven reflejados en los diferentes ámbitos y/o esferas de la vida de un colombiano. 

En esta medida hasta qué punto las supuestas libertades, que tendrían que ser resguardadas, se ven coartadas por los elementos anteriormente mencionados. ¿Qué pasa con la libertad de prensa o de expresión? ¿Hasta qué punto un ciudadano puede hacer control político?

 

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Retomemos y contextualicemos; para nadie es un secreto que la confianza tanto en la política como en los políticos se encuentra totalmente afectada; es hilarante ver que estos politiqueros se venden como la mejor opción y como la ficha indispensable que necesita este país para cambiar las cosas, pero si vemos bien juegan bajo las mismas dinámicas sucias que carcomen este país, como la compra de votos por ejemplo.

 

Entonces es acá donde encontramos el conflicto. Cuando cualquier ciudadano denuncia dichas actividades y amenaza la “integridad” de un politiquero, éste emprende contra el ciudadano censurándolo y porque no amenazándolo, ya que esta rata no puede mostrar su doble cara.

 

¿Que pasa con la integridad, que pasa con la ética, donde queda la moral? Frente a lo anterior encontramos la razón por la cual la política en este país carece de credibilidad, gracias a estas ratas de cuello blanco, que ejercen la política al mejor estilo de un narcotraficante. Tenemos la oportunidad de cambiar las cosas y transformar, sin embargo a cada uno de nosotros nos toca hacer la tarea, no confiar en lo que nos dicen estos personajes, sino por el contrario midámoslos por sus acciones.

 

Con esto a lo que quiero llegar es a que tenemos que sentar un precedente, un punto y aparte; basta de estas dinámicas corruptas, dejemos de quejarnos y actuemos, pensemos cual es nuestra cuota de responsabilidad para que la política de este país sea así, dejemos de tener miedo, cambiemos el paradigma, no les regalemos la plata a estos chupasangre.

 

Ya pasaron las elecciones del congreso y vemos que no cambio mucho el panorama, algunas ratas se quedaron en la madriguera por otros 4 años. A todos ellos que se sientan aludidos, un saludo muy especial de un ciudadano inconforme.