Pulmones libres de contaminación

Aplicar algúnas técnicas respiratorias, pautas alimentarias y tener un buen hábito de vida son  medidas de precaución que nos ayudan a mantenernos a salvo de las partículas contaminantes y a aumentar la energía del organismo.

Uno de los principales aliados para mantener la salud respiratoria, deteriorada por la contaminación atmosférica de origen urbano, industrial y vehicular, se halla en el entorno amenazado por la actividad humana, la propia Naturaleza, y está a nuestra disposición en los viveros y tiendas botánicas.

 

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La agencia espacial estadounidense NASA ha elaborado un listado de  plantas que ayudan a mantener el aire interior limpio y saludable en los espacios cerrados, por su gran capacidad para transformar en oxigeno el dióxido de carbono (C02) y los gases tóxicos más comunes.

 

Según el informe que han elaborado, “las plantas que reducen la polución del aire interior, las especies más depuradoras son: la palma de bambú (Chamaedorea seifrizzi), el ficus (Ficus benjamina), la yerbera  (Gerbera jamesonii), la hiedra (Herdera hélix) y el crisantemo (Chrysanthemus moriflolium).

 

Pero no son las únicas, otras grandes limpiadoras del  aire son: la lengua de suegra (Sansevieria trifasciata), el espatifilo (Spathiphyllum sp), así como tres variedades de dracaena (Janet Craig, Warneckii y Marginata).

 

Todas estas plantas tienen un cuidado similar: no han de estar expuestas a mucho frío ni a mucho calor, hay regarlas o rociarlas con agua de vez en cuando,  hay que quitarles las hojas muertas o recortarlas periódicamente, casi todas, necesitan recibir la luz solar pero no de forma directa, y poco más.

 

Para mantener bien oxigenada la casa, el dormitorio o la oficina,  los investigadores de la NASA, B.C. Wolverton, Anne Johnson y Keith Bounds, han aconsejado tener aproximadamente dos ejemplares cada 10 metros cuadrados de superficie cubierta.

 

Disponer de estos descontaminantes naturales en el lugar donde se vive, se trabaja o se pasa más tiempo a lo largo del día, ayuda a aumentar el bienestar y la salud, según los expertos del Centro John C. Stennis, de la agencia espacial norteamericana.

 

El sistema pulmonar requiere cuidados especiales para prevenir sus posibles enfermedades y lograr que el natural y automático acto de inhalar y exhalar oxígeno y nitrógeno, se produzca de forma libre y sin limitaciones, según los expertos de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).

 

Inhalando contaminantes

 

Según los neumólogos, además del oxígeno indispensable para la vida de nuestro organismo, el aire ambiente que inhalamos contiene una mezcla variable de aerosoles sólidos y líquidos, que pueden ser nocivos para nuestros pulmones y bronquios.

 

Se define como contaminante ambiental a aquellas sustancias orgánicas e inorgánicas, naturales o sintéticas, que durante su fabricación, manejo, almacenamiento o uso puedan incorporarse al aire en forma de polvo, humo, gas o vapor, según la SEPAR.

 

De acuerdo a la neumóloga Cristina Martínez, de la SEPAR, la exposición prolongada a contaminantes ambientales es un factor de riesgo de asma en la infancia, asociado al tráfico y al ozono.

 

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el 30 por ciento de los edificios las condiciones ambientales no son las óptimas.

 

“Los factores implicados en el llamado “síndrome del edificio enfermo” incluyen la ventilación inadecuada, los contaminantes químicos, como el ozono de las fotocopiadoras, tintas o fibras textiles y los contaminantes biológicos, como bacterias o ácaros”, según la neumóloga.

 

Estudios publicados en revista británica ‘Thorax’ indican que quienes siguen la dieta mediterránea podrían tener un 50 por ciento menos de probabilidades de desarrollar el asma y la enfermedad respiratoria EPOC, en comparación con aquellos acostumbrados a alimentarse preferentemente con productos transformados y otras sustancias ricas en grasas y azúcares.

 

Según el doctor Javier de Miguel, de la SEPAR, “un abundante aporte de vitaminas, antioxidantes y omega-3 de los alimentos, muchos de ellos existentes en la dieta mediterránea, ayudan a mantener la salud pulmonar”.

 

Asimismo, los neumólogos recomiendan cada vez más la presencia en la alimentación de ciertos micronutrientes y antioxidantes, como las vitaminas A y C y el magnesio, que protegen al organismo del daño producido por sustancias tóxicas.