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"Petro se queda, de eso estoy más que seguro"

La campaña por el No a la revocatoria del alcalde mayor de Bogotá, Gustavo Petro, es la suma de varios sectores organizados alrededor de la defensa de la administración Petro. Entre los muchos participantes de la iniciativa, Álvaro Ninco Daza es una voz que respeta el debate con el contradictor y que considera que el país atraviesa una coyuntura histórica para su democracia. Un joven que explica cómo funciona la campaña del No. Entrevista.

Acercarse a la sede del No a la revocatoria del alcalde Gustavo Petro es adentrarse en un microcosmos en el que todas las tendencias culturales y políticas del centro-izquierda confluyen. Gente de todas las edades, pero sobre todo jóvenes, componen el grueso de los voluntarios que se acercan a diario a desarrollar sus labores o a estar pendientes de lo que haya para hacer.

 

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Entre los muchos jóvenes que se preocupan a diario por acciones a seguir para hacer crecer la campaña, Álvaro Ninco, de 19 años, se preocupa casi todo el tiempo por el futuro de un grupo que debe trascender la campaña de no revocatoria, pensando en que se consolide en un movimiento político juvenil de indignados. Álvaro, que nació en Fundación, Magdalena, y que vive desde su infancia en la capital, estudia política y relaciones internacionales en la Universidad Sergio Arboleda. Centro educativo en el que no es raro encontrarse con José Obdulio Gaviria, quien tiene oficina en el campus, una de las tantas razones por las que se suele relacionar a esta universidad con el pensamiento de derecha.

 

 

¿Cómo llega usted a esta campaña?

 

Yo llego al No, antes de que sea no. En marzo del año pasado yo integraba un grupo de víctimas del carrusel de la contratación. Con ese grupo adelantábamos plantones y acciones que mostraran la afectación que el carrusel, denunciado por el alcalde Petro, le hizo a la ciudad y a nosotros como bogotanos. Desde ahí se empiezan a tejer redes que se articulan para generar Petrosequeda, una iniciativa ciudadana para defender la gestión del alcalde de los constantes ataques de la prensa y de los sectores que han atacado a la Bogotá Humana desde un primer momento.

 

Después del anuncio del procurador Ordóñez de destituir e inhabilitar al alcalde en diciembre pasado, esas redes y Petrosequeda se cualificaron para estructurar la campaña del No a la revocatoria. El Comité de Defensa de la Bogotá Humana se organizó en distintos nodos que coordinados alimentan la campaña.

 

¿Cuál es la motivación para venir a sumarse a esta campaña? ¿Hay algún incentivo económico o en especie?

 

La verdad el único interés que tengo es que se respete la voluntad de quienes votaron por el alcalde Petro. Su proyecto de inclusión social y los cambios que se han venido dando en la ciudad, que los grandes medios no reseñan y que muchas de las personas que viven en los sectores populares de la ciudad agradecen, es algo que se debe defender sin lugar a dudas. Los incentivos existen pero son incentivos que tienen que ver con saber que se está obrando bien y que se está defendiendo la voluntad de la ciudadanía.

 

¿Cuál es el problema más grande al que se enfrentan ustedes en esta campaña?

 

Hay dos cosas que son preocupantes para nosotros. La primera de ellas es que hay una constante campaña de desinformación. Se dice que nos pagan, que acá hay plata por montones y que estamos obligados o nos pagan por estar en la campaña.

 

La verdad, y la respuesta a esos señalamientos, tiene que ver con el segundo problema grande que enfrentamos y es que hay muy poca plata para funcionar. Hay un sinfín de acciones que aún no se pueden definir porque no se sabe con qué presupuesto se pueda contar. Por eso es descabellado hablar de que hay pago.

 

Acá todo el trabajo es voluntario, desde el muchacho que diseñó el logo hasta el grupo de música que donó el jingle. Todo el trabajo se hace en la medida de las capacidades de cada uno.

 

Si existe ese déficit de recursos ¿cómo se explica la financiación de los afiches o volantes o del video promocional?

 

Fíjese que ahí hay algo interesante. Cuando al alcalde los destituye el Procurador , varios simpatizantes de la causa petrista hicieron una “vaca”. Con esos dineros se mandaron a hacer las primeras camisetas y afiches, esos diseños fueron regalados. Con la venta de las camisetas y algunas piezas, como postales, se logró recuperar algo del dinero y se pudieron producir más piezas.

 

El video del que usted habla se hizo gracias a la disposición de quienes salen ahí. A nadie se le pagó un peso. La dirección fue donada por Carlos “el negro” Gaviria y la grabación se hizo con una cámara semiprofesional que ahora puede tener cualquier persona, incluso ese día tocó compartir almuerzos para que alcanzaran para todos. El espacio para el lanzamiento gratuito. Si usted se da cuenta no existe una valla o un comercial de televisión o de radio. Esta campaña le apuesta a la calle, el voz a voz y las redes sociales, algo similar a lo que se hizo en diciembre. Esta campaña está demostrando que el afecto y la solidaridad son cosas posibles de encadenar y de compartir.

 

 

¿Su adhesión a esta campaña le ha traído problemas de alguna índole?

 

La verdad no me ha traído problemas graves. Nada que vaya más allá de los insultos en redes sociales y las descalificaciones por ser petrista. Peores cosas hemos tenido que afrontar en otros momentos por ser de izquierda. El ambiente político colombiano es tenso y agresivo. La democracia colombiana necesita pasar por un período de reconocimiento del otro que permita el respeto de la oposición, sin importar su tinte o ideología. En mi universidad eso está empezando a pasar.

 

¿De qué manera está pasando eso en la universidad en la que usted estudia?

 

Vea, yo estudio en la Sergio Arboleda, una universidad en la que ser de izquierda es algo muy raro. Con decirle que solo somos 20 de base firme que tenemos filiación con la izquierda, repartidos entre el Polo, que es minoría en la Sergio, progresistas y Marcha Patriótica. Eso en una población de 6000 estudiantes.

 

Antes, hace un par de años el ambiente era muy tenso y los insultos eran algo común. Sin embargo, hoy la universidad se encuentra más abierta al debate. Ya se pueden discutir abiertamente las posturas de izquierda, incluso organizamos una marcha con 60 estudiantes de la universidad para la marcha del pasado 9 de abril.

 

La ventaja de estar en un ambiente hostil, política e ideológicamente, es que podemos enriquecer los conceptos y la capacidad de crítica y debate por cuenta de esas contradicciones.

 

¿Cómo es el trabajo en la campaña del No?

 

Pues nosotros nos reunimos por nodos y los coordinadores de cada nodo son los que nos cuentan qué se ha discutido en las reuniones de coordinación y es ahí en donde se distribuyen las tareas. Además, cada reunión es un espacio para discutir y proponer lo que se debe o se quiere hacer. Si alguien llega con una idea para hacer un nuevo video o canción, se le escucha y se recoge esa iniciativa.

 

Los nodos están conformados por personas que consideran que tienen habilidades o facilidades para articularse en tal o cual grupo. Es un trabajo arduo que esperamos tenga su recompensa el próximo 2 de marzo.

 

¿Qué puede decir de las versiones que señalan que la campaña no está siendo exitosa y que ya el alcalde no espera el millón doscientos mil votos que anunció a comienzos de año, sino que ahora esperan llegar al umbral?

 

Lo que sucede es que como acá no hay capitales ni maquinarias que hagan política comprando tiempo o conciencias pues es muy difícil hacer una lectura de algo que se mueve a punta de voluntad.

 

Por eso la base de nuestro trabajo es voluntario. Como ya le comenté antes, hay problemas operativos por cuenta del presupuesto limitado. Le pongo un ejemplo, si usted quiere volantear en un barrio, debe imprimir los volantes, garantizar transporte de quienes van a repartir los volantes, entre otros gastos logísticos. Multiplique eso por 5145 barrios que tiene la ciudad.

 

Sin embargo, nosotros estamos confiados en una sola cosa y es que este tipo de elecciones no se pueden predecir tan fácilmente. Primero que todo esta campaña no tiene más de un mes y le restan tres semanas, un tiempo corto para aplicar los cálculos que se aplican en otros casos. Segundo, son elecciones atípicas y por ende el comportamiento del votante es atípico. Nosotros contamos con que la ciudadanía, al margen de la mala prensa y de los errores que tiene cualquier mandatario, saldrá el próximo 2 de marzo a expresarse y sabemos que vamos a ganar. Petro se queda, de eso estoy más que seguro.