Permitido decir PAZ

Una palabra que durante los últimos nueve años se pronunciaba en voz baja y entre los dientes reapareció de nuevo en el argot mediático sin pudor ni timidez. La coincidencia de este fin de semana en los medios mas tradicionales e influyentes notifica a la sociedad de que reapareció el permiso para decir Paz a grito herido.2011-08-22 Este fin de semana, se volvió a hablar de Paz en los medios más tradicionales e influyentes del país y ese síntoma eso más que una coincidencia de agendas informativas, es una notificación abierta de que el tema está de vuelta en la agenda nacional y lo más trascendental, que es inevitable en el devenir político del periodo de gobierno del presidente Juan Manuel Santos.

Como si se hubiera tratado de un consenso nacional, desde el año 2002, cuando se terminaron las conversaciones del Caguan con las FARC y más tarde con el ELN, la palabra entró en una especie de limbo. Se pronunciaba solo en casos muy necesarios y siempre con una advertencia de por medio que intentaba matizar la razón de su mención.

Paz, según la enciclopedia más consultada en esta era digital, Wikipedia, se define como un “estado a nivel social o personal, en el cual se encuentran en equilibrio y estabilidad las partes de una unidad”. Dice “Wiki” también, que “desde el punto de vista del Derecho internacional, y por extensión de la definición anterior, el término Paz en un convenio o tratado que pone fin a la guerra”

Pese a la genuina pertinencia de estos significados en un país en la que la guerra no es un asunto de ficción de paz era mejor no hablar.

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El fastuoso desgaste al que ha sido sometido el término en una sociedad que prácticamente no conoce su efecto, ha hecho que su uso en el lenguaje cotidiano quede destinado a ciertos teóricos que la necesitan inevitablemente para elaborar sus ensayos académicos y a una que otra pancarta en manifestaciones callejera.

Hoy cuando las primeras páginas de los medios nacionales la escriben y la pronuncian sin temor alguno es claro que hay una nueva licencia que viene de la mano del talante del gobierno y que va mas lejos de los mensajes que llegan de las montañas. El tema vuelve sin remedio, porque nunca ha dejado de ser necesario.

Hace dos meses Confidencial Colombia le dio la bienvenida a la palabra Paz y en un artículo que se tituló “El signo cauteloso de Santos hacia la Paz” daba cuenta de cómo el presidente con la definición de Conflicto interno en la Ley de Victimas daba un paso adelante para sortear lentamente los obstáculos para alcanzar el que ha sido el mayor propósito de su vida política y que hoy al frente del Estado puede ser su mas alta y riesgosa apuesta.