Pelea de “enanos”, diversión para la élite

Al mejor estilo del circo romano, una pelea de boxeo entre gente de talla pequeña, se convirtió en el show principal de una exclusiva fiesta al norte de Bogotá. El organizador del evento afirmó que el espectáculo hace parte de un nuevo concepto de rumba en la capital, mientras que detractores creen que es un acto denigrante y morboso.  

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En Kinky Disco, un bar ubicado en plena Zona Rosa de Bogotá, se llevó a cabo el pasado sábado la quinta versión de The Wild Brunch, un evento que según sus organizadores (The Supream Team), permite tener una experiencia única.

 

El concepto de estas fiestas “salvajes” llenas de glamour y fantasía, ha llegado desde Nueva York para tomarse no solo la capital sino a otras ciudades del país. Para asistir a ellas, además de ser bello y vestirse para impresionar, como se afirma en el sitio web oficial, es necesario pagar entre $1.500.000 y $5.000.000 por mesa.

 

No obstante, lo polémico de la quinta versión de The Wild Brunch, no fueron sus precios, sino que el show principal consistió en una pelea de boxeo entre personas de talla pequeña, al mejor estilo del circo romano.

 

Por medio de redes sociales los asistentes al evento se refirieron al espectáculo como una pelea de boxeo entre “enanos”, mientras publicaban imágenes y videos que daban fe de lo que sucedía en el lugar.    

 

Al respecto Carlos Eduardo Arias, presidente de la Asociación Pequeños Gigantes de Colombia, afirmó que este tipo de espectáculos son “una muestra de incultura por parte de los espectadores. Da tristeza que la gente pequeña se preste para eso”.

 

Al tiempo reconoció que si bien “la situación laboral en el país no es la mejor para una persona de talla promedio, a una persona de talla pequeña se le dificulta más. [..] Pero esas personas que están dentro del gremio de los espectáculos, me rechazan las oportunidades laborales que les he ofrecido, porque ya es una forma de vida habitual para ellos, ya están acostumbrados a que se burlen de ellos”.

 

“Las personas pequeñas que contratan, aceptan de manera voluntaria, entonces uno no los puede obligar a que no hagan eso”, añade.

 

Punto en el que Juan Pablo Uribe, organizador del quinto The Wild Brunch, coincide, pues afirmó que los dos integrantes de este espectáculo son amigos suyos y que no es la primera vez que han trabajado con él.

 

Asimismo, aclaró que el show era una actuación más no una riña, ya que en ese caso, “sería insinuar que somos organizadores de peleas y que próximamente vamos a poner a pelear a unos perros o a unos gallos, y a nosotros no nos interesa eso. Nosotros tenemos una empresa que hace eventos diferentes”.

 

Finalmente, respecto al escándalo Uribe dijo que “cuando uno hace las cosas bien todo el mundo habla de uno, así que supongo que hay mucha gente hablando. Lo importante es que la gente vaya al evento y se quede con una imagen grabada y que se lleve una experiencia diferente”.

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