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'Participación política ayuda a mantener a grupos guerrilleros unidos'

Confidencial Colombia conversó con el senador de la Alianza Verde, Antonio Navarro Wolff, sobre la iniciativa que presentó la semana pasada ante el Congreso para que guerrilleros que se acojan al acuerdo de Justicia Transicional puedan participar en política.

Antonio Navarro Wolff, el senador de la Alianza Verde que fue secretario de Gobierno de la administración Petro, ministro de Salud, gobernador de Nariño y alcalde de Pasto, es uno de los colombianos más indicados para hablar sobre la posibilidad que tendrían los exguerrilleros que firmen la paz de participar en política. 

 

Su papel como uno de los comandantes del M-19 cuando este grupo firmó la paz con el gobierno colombiano en 1989, y su rol como uno de los tres presidentes de la Asamblea Nacional Constituyente, uno de los hechos más influyentes de la historia política reciente del país; lo facultan para que sostenga la proposición de un artículo transitorio al interior del Acto Legislativo para la Paz, que actualmente cursa en el Congreso de la República. 

 

El artículo busca que no solo sean guerrilleros rasos, sino comandantes los que puedan participar en política. Esta participación estaría dada por una vigencia de tres años, de acuerdo al artículo transitorio, y las sanciones que enfrenten en el marco de la jurisdicción especial para la paz no serían impedimento para ese ejercicio político. 

 

Confidencial Colombia habló con el senador sobre esa propuesta, sus particularidades, las diferencias con lo que se acordó, en su momento, con el M-19 y sobre los retos de hacer política después de dejar las armas. 

 

 

 

Confidencial Colombia: ¿En qué consiste el artículo contenido en el proyecto de Acto Legislativo para la Paz que permitiría la participación política de las Farc?

Antonio Navarro: Es una iniciativa muy breve y muy concisa que permite que aquellos miembros de grupos armados  que firmen la paz con el Gobierno; que se desarmen de manera verificable y que se incorporen plenamente a la vida civil, puedan participar en política aun en el caso de que sean sujetos procesales en el marco de Justicia Transicional que se acordó con las FARC y que se anunció el pasado 23 de septiembre.

 

C.C.: ¿Qué tan diferente es el proceso que se vivió con el M-19 del que está en curso con las Farc?

A.N.: Son procesos distintos. Con el M-19, el delito político, hablando del mecanismo jurídico, era conexo con la posibilidad de indulto y cesación de procedimientos legales. Aquí, en el proceso con la Farc, en el marco de Justicia transicional, van a existir unas sanciones. La Constitución colombiana dice que quien esté sancionado por delito de denuncia política y no sea considerado delito político, no puede participar en política. Por eso hay que hacer una reforma constitucional que permita que guerrilleros que se acojan a la ley puedan hacer política.

 

C.C.: ¿Esa consideración implicaría que así estén sometidos al aparato judicial colombiano pueden participar en política?

A.N.: Hay que entender que la participación política, luego de que un grupo armado deja las armas, es un elemento de cohesión; mantiene unidos a los miembros de ese grupo y mantenerlos unidos es muy importante. Si usted le da ocho años de sanción a un exguerrillero, en ese tiempo se puede dispersar, por eso son necesarios los líderes de esas guerrillas. Por ello los comandantes que tendrían sanciones de Justicia Transicional son los que podrían, haciendo política, ayudar a mantener la unidad de esas organizaciones cuando estén desarmadas.

 

 

C.C.: ¿Qué tan viable fue que hicieran público el acuerdo de víctimas, sin que esté terminado en su totalidad?

A.N.: No es que falten puntos por acordar, sino que el texto más largo tiene varias interpretaciones que necesitan ser precisadas. He oído decir al negociador del gobierno Humberto de la Calle, que esos puntos no es que no se hayan discutido, sino que éstos deben ser precisados. De manera que yo no podría decir, sin leer el texto, si fue o no apresurado el anuncio.

Lo que sí puedo decir es que en general el acuerdo de Justicia Transicional es algo valioso porque va más allá de la sanción por la sanción; lo que se busca, además, es priorizar la verdad.

Por ejemplo, en Sudáfrica quien decía la verdad tenía total y absoluto perdón jurídico; aquí va haber sanciones de 5 a 8 años en condiciones especiales; de modo que esto es nuevo porque no existe un antecedente, no hay una referencia. Lo que hay que tener es paciencia porque es algo nuevo que vale la pena apoyar.

 

C.C.: Desde su experiencia como exguerrillero del M-19 ¿Qué tan complicado es para un insurgente, luego del desarme, llegar a hacer política?

A.N.: Primero que todo, ese ejercicio es algo necesario. Si alguien se alzó en armas para cambiar el Estado colombiano, pues su motivación es política. Es decir, si deciden dejar las armas es porque quieren hacer política desde otros escenarios. La llegada a la contienda electoral es un mundo nuevo. Nosotros, quienes fuimos parte del M-19, inicialmente obtuvimos unos muy buenos resultados, luego perdimos algo de ese impulso inicial. Lo que sí puedo asegurar es que hemos aprendido cómo hacer política electoral sanamente, sin comprar votos, diferenciándonos. Algo que no se puede negar es que ese aprendizaje toma algo de tiempo.

 

 

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Comunicador Social - Periodista del Politécnico Grancolombiano. Twitter: @esnegrete