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Parodiar a Hitler, la excusa para que Chaplin dejara atrás el cine mudo

El ciclo de las películas restauradas y en alta resolución de Charles Chaplin termina el próximo martes 19 y domingo 24 de mayo con el filme que marcó su entrada definitiva al cine sonoro: El Gran Dictador, una crítica con humor fino a la dictadura extrema de Adolf Hitler. Esta cinta fue nominada a cinco premios Óscar de la Academia y puso al actor y director en el ojo del huracán de sus fanáticos y detractores.

Chaplin nació cuatro días antes que uno de los peores dictadores que ha tenido la historia: Adolf Hitler. El año y mes de nacimiento no fue su única similitud; el hecho de que Hitler tuviera el mismo bigote que Charlot, uno de los personajes más reconocidos del mundo del cine, nunca le agradó al actor, y pocos pensaban que fuera casualidad. Por eso, Chaplin aprovechó la situación para retratar su rechazo hacia las acciones de Hitler en El Gran Dictador.

 

El contexto, en medio de la tensión de una posible guerra, le sirvió para justificar su llegada definitiva a las películas habladas: un discurso no se podría entender en una película donde solo se utilizaran gestos. De ahí que el filme finalizara con esta alocución: “todos a luchar para liberar al mundo. Para derribar barreras nacionales, para eliminar la ambición, el odio y la intolerancia. Luchemos por el mundo de la razón. Un mundo donde la ciencia, el progreso, nos conduzca a todos a la felicidad. Soldados: En nombre de la democracia, debemos unirnos todos”.

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Despertar al odio, la guerra, la desazón y al amor

 

La historia de El Gran Dictador gira alrededor de un barbero que fue herido en la Primera Guerra Mundial. Su lesión lo obligó a permanecer durante 20 años recluido en un hospital, sin noción del tiempo ni de lo que pasaba en esos momentos. Al llegar a su barbería se sorprende por un grafiti que deja ver la aversión que se siente por su religión. Este odio es liderado por el dictador Adenoid Hynkel quien, además de intentar conquistar nuevos territorios para su imperio, persigue a la comunidad judía, a la que tanto el barbero como Hannah -interpretada por Paulette Goddard, en ese entonces musa y esposa de Chaplin- pertenecen en la ficción de esta película.

 

La historia universal de la infamia

 

“Cuando las tropas alemanas comenzaban a invadir Europa, Chaplin consolidaría su espíritu contestatario con la aparición de El Gran Dictador en 1940, un año antes del ataque a Pearl Harbor” escribe Sandro Romero Rey, y continúa: “la película, según cuenta la historia del cine, comenzó a rodarse el 9 de septiembre de 1939, una semana después de que las tropas alemanas invadieran Polonia y comenzara a desatarse el horror de la Segunda Guerra Mundial. La gran apuesta de su actor y director (Chaplin) es tratar el tema con un humor condimentado de esperanza, brindándole a los espectadores la posibilidad de burlarse de la historia universal de la infamia”, concluye el director de teatro y cine.

 

El impacto de la crítica de Chaplin a la realidad de la guerra fue tan grande que fue invitado a recitar el monólogo de la película durante la posesión del Presidente Franklin D. Roosevelt en 1941, el cual fue transmitido en todo el país a través de la radio nacional. Recitar este y otros discursos apoyando a los estadounidenses en su lucha contra los nazis fue considerado, en algún momento, excesivamente entusiasta por los conservadores; sin embargo, tal vez lo hizo con la intención de que su público entendiera su punto de vista, como le manifestó al periodista Robert Nichols en una entrevista: “cada vez que comprendes una cosa, evolucionas”.

 

El eco no fue solo en Estados Unidos donde Chaplin vivía a pesar de haber nacido en Inglaterra, también se sintió en España donde la cinta fue vetada hasta 1975 cuando murió el también dictador Francisco Franco.

 

Conversaciones en blanco y negro

 

Para enriquecer la experiencia del Ciclo Chaplin, el domingo 24 de mayo se realizará la última edición de las Conversaciones en Blanco y Negro con los expertos Daniel Rodríguez, en Medellín, y Sandro Romero Rey en Bogotá. Ellos harán una introducción de la película y hablarán de los pormenores del rodaje, del contexto histórico y de su trascendencia, además de lo que significó para Chaplin la realización de esta cinta y las implicaciones que tuvo en su vida. Las conversaciones comenzarán a las 11 am en las salas de los Multiplex Santafé (Medellín) y Avenida Chile (Bogotá).