Obra poética de María Mercedes Carranza

En el marco de la Feria del Libro de Bogotá se presentó el libro María Mercedes Carranza poesía reunida y 19 poemas en su nombre. A diez años de la muerte de la escritora.

La vida desencantada de una voz poética imprescindible, María Mercedes Carranza (mayo de 1945-julio de 2003) hija del poeta llanero Eduardo Carranza de quien recibió una influencia determinante, dirigió por más de 15 años la Casa de Poesía Silva y publicó varios libros de poesía y de análisis literario.

Estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Los Andes de donde se graduó con la tesis Carranza por Carranza, un profundo análisis sobre la obra de su padre, a quien el Ministerio de Cultura le hace un homenaje especial al decretar el 2013 como año Eduardo Carranza. Periodista y activista cultural, durante su vida tuvo una postura crítica sobre la situación social de Colombia. Fue elegida a la Asamblea Nacional constituyente en 1991. A la edad de 58 años, una noche de julio en su apartamento en el centro de Bogotá, decidió terminar con su vida.

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En su  recorrido como escritora realizó un ejercicio permanente de crear por medio de la imaginación y la propia memoria, una tierra, un paisaje, una palabra personal. De dibujar su retrato a través de aliento poético.

Afuera el viento, el olor metálico de la calle./Ya dentro, va dejando todo lo que lleva encima, primero la cartera y la sonrisa;/se deshace de las caras que ese día ha visto,/los desencuentros, la paz fingida,/el sabor dulzarrón del deber cumplido./ (Fragmento de Poema de amor)   

Al leer los poemas de María Mercedes, las palabras, los sonidos de cada verso empiezan a susurrarnos la plena y secreta hermosura de su destino, a señalarnos los más escondidos caminos que la poeta se propuso recorrer en un afán por crear para nosotros, los lectores, otros mundos y otros sueños.

“Es inútil rociar raíces/que sean quimeras, árboles o cicatrices,/cambiar de papel y de escenario,/ ser arco, cuerda, puta o sombra,/nombrar y no nombrar, decidirse por las estrellas.”/ (Fragmento de Canción de domingo)

Su poesía también nos acerca a este país y lo hace de una manera contundente. A través de una evocación poética intensa y dolorosa de nuestra más reciente historia de guerras, con su palabra se renueva la existencia, la vitalidad de un territorio humano hecho de palabras, un país que existe en su tragedia y en todo lo real y concreto de sus desgracias. Su voz poética está presente.

El viento/ ríe en las mandíbulas/de los muertos.”/En Ituango,/ el cadáver de la risa./” (Poema Ituango, canto 20).