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Noticias, Confidencial, Colombia, Bogotá, Catatumbo, El Catatumbo, tierra de nadie

Hay varias alarmas sobre una progresiva ola de violencia en vastos sectores de la zona de El Catatumbo. ONG’s, analistas y periodistas independientes llaman la atención sobre la cruda realidad de esta región limítrofe con Venezuela.

En el Catatumbo, el extinto Ejército Popular de Liberación (EPL) ha venido recuperando fuerza y despliega dominio sobre los municipios de San Calixto, Hacarí, Teorama, El Tarra, avanza sobre La Gabarra, en Tibú, ruta estratégica para el traslado de cargamentos de coca a Venezuela y ha impuesto toque de queda entre las 9 pm y la 5 am en la Provincia de Ocaña.

En los 11 municipios del Catatumbo, las unidades policiales están arrinconadas en sus cuarteles, las comunidades, atemorizadas, aíslan a los uniformados, los jueces locales los obligan a mover sus instalaciones lejos del caso urbano, mientras francotiradores, dícense del eln, asesinan a policías y soldados.

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Hace pocos días ejecutaron a dos militares cerca a Tibú. ONGs locales hablan de 27 civiles asesinados, entre enero y abril de este año. No hay quien investigue en profundidad tales homicidios, en una zona en la que se habla de una transferencia de control territorial de las FARC al EPL, esta última una banda que se desmovilizó hace 25 años y algunos de cuyos jefes terminaron de cocineros personales de narcotraficantes, como alias Caraballo quien le preparaba en la cárcel los alimentos a don Berna (capo de la Oficina de Envigado, actualmente preso en US y que inició su carrera delincuencial en el mismo marxista-leninista-maoísta epl), o se transformaron en capos de bandas del Crimen Organizado o Grupos Armados Organizados, la nueva denominación que les da el gobierno.

Fue el caso de alias Megateo, quien se presentaba como comandante del frente Libardo Toro y fue el promotor en la sombra del paro campesino de agosto de 2013, dos de cuyos logros fueron la suspensión de la fumigación área de los cultivos de hoja de coca y la consolidación de las Zonas de Reserva Campesina, áreas territoriales autonómicas.

Alias Megateo fue abatido por unidades combinadas de Policía, Ejército y Fuerza Aérea en Hacarí, en 2015. Con unos 70-100 hombres, el EPL se hará importante gracias al crecimiento desbordado de los cultivos de coca, unas 31 mil hectáreas, y al vacío de poder que dejarían las FARC en el Catatumbo. Queda por preguntarse qué papel jugará en eln en esta zona fronteriza, por donde sale casi el 40% de la producción de cocaína colombiana, unas 200 toneladas, a territorio venezolano y de allí vía aérea al Caribe y Centroamérica.

De las tres organizaciones que han delinquido desde hace unos 50 años en esta región, las FARC buscarían ahí una zona de concentración, a escaso kilómetros del territorio venezolano en donde encuentran refugio; el ELN, está en difíciles prolegómenos de complicados diálogos con el gobierno y va a ser difícil que abandonen este, uno de sus santuarios y el repotenciado EPL, que recientemente se exculpó de tener en su poder al reconocido líder comunal Henry Pérez, desaparecido hace mas de dos meses, y de ser el autor de una media docena de secuestros, continuará involucrado a fondo con el narcotráfico.

A todo lo anterior se agrega una mínima credibilidad del Estado, después de promesas incumplidas y planes fallidos.

Hay guerra irregular y confusión en las comunidades nortesantandereanas y así seguirá el panorama mientras el narcotráfico sea el motor principal de la economía fronteriza y combustible permanente de los GAOs.

Al sur del Catatumbo, en Arauca, departamento fronterizo con Venezuela, la violencia se ha incrementado. Según la ONG Observación y Solidaridad con Arauca, dependiente de la Pastoral Social eclesial, hasta marzo de este años se han registrado 21 homicidios, 9 víctimas de campos minados, 11 personas amenazados y se registraron 27 acciones bélicas, especialmente en los municipios de Saravena, Tame y Fortul, por cuenta de francotiradores y sicarios en motocicleta.

Lo que se comenta en el área es el renacimiento de la lucha entre milicianos del ELN y guerrilleros de las farc por control territorial. En el 2007, esta misma confrontación dejo más de 200 terroristas muertos hasta que el Coce del ELN y el Secretariado de las farc, se repartieron el departamento y dieron a conocer un acuerdo de colaboración y apoyo mutuo. Pero la ambición puede destruir la mejor amistad.

A pesar de la fuerte presencia militar del Estado, la raigambre de las células terroristas del frente Domingo Laín Sáenz del ELN y del décimo frente de las FARC es muy fuerte en algunas áreas, llegándose al punto que jóvenes milicianos de hoy, son nietos de viejos guerrilleros oriundos del área. La voladura del oleoducto Caño Limón – Coveñas es práctica cotidiana y el ataque a Unidades militares y Policiales descuidadas frecuente. La guerra, la violencia, parecen ser parte viciosa de la vida araucana.

Pero si en Arauca la situación de seguridad está retrocediendo en el Meta, Vichada y Vaupés, la situación no es mejor. Desde el año pasado se denunció la presencia de la GAO Úsuga, que viene enfrentando al bloque Meta, al bloque Libertadores y al Erpac, cuyos jefes continúan manejando las estructuras desde las cárceles en donde están encerrados. Según informaciones, estos grupos se están rearmando. En Villavicencio, San Martin, Vistahermosa, han empezado de nuevo a registrase ejecuciones y desapariciones.

 

Mientras generalizan la extorsión, los Úsuga avanzan con miras a dominar zonas de cultivo y procesamiento de cocaína y de minería ilegal, especialmente coltán, en Vichada y Guaviare, en donde aún son fuertes las FARC. De lograr su propósito, la GAO Usuga reemplazaría a las farc como el narco cartel mas poderoso del país ya que dominaría las zonas de cultivo, procesamiento y producción y las rutas de transporte hasta el Pacifico en donde controlan la salida de “la merca” en coordinación con los carteles mexicanos.

Pero mas grave es que mientras el gobierno y las farc prometen paz, la historia parece repetirse en el Oriente del país: ganaderos y hacendados han empezado a buscar protección o a generar sus propios mecanismos de defensa ante una organización armada que reúne experiencia en guerra irregular (alias Otoniel, jefe de los Úsuga también se inició como miembro del izquierdista Ejército Popular de Liberación), tienen estructura paramilitar y acumulan suficiente dinero para enfrentar al Estado o corromper sus instituciones.

Es entendible que algunos mandos militares ahora no hablen de post conflicto sino de post acuerdo, pues comprenden que la promesa de la paz para legitimar de alguna manera las negociaciones habaneras y pavimentarle la vía política a las FARC para su posible acceso al poder, se incumplirá mientras Colombia siga siendo el primer productor de cocaína en el mundo, debido a otro mal cálculo del mismo gobierno.