No tan diplomáticos

El gobierno del presidente Juan Manuel Santos se adelanta a las decisiones judiciales que tienen en aprietos a embajadores de Colombia ante distintos países. El primero fue el embajador en República Dominicana, el general en retiro, Mario Montoya. A este, le seguiría Jorge Visbal Martello, embajador en Perú. 2011-07-26 El gobierno Santos le pidió su salida y es posible que se desencadenen una serie de renuncias de otros diplomáticos investigados por la justicia.

El 19 de mayo el representante a la Cámara del Polo Democrático, Iván Cepeda elevó un derecho de petición al presidente Santos, en el que exigía la destitución de cinco embajadores con expedientes judiciales abiertos.

La alerta de Cepeda involucraba a los embajadores en Perú, Jorge Anibal Visbal Martelo; César Mauricio Velásquez, representante diplomático en el Vaticano; Francisco Canossa Guerreo en Honduras; Luis Alfonso Hoyos ante la OEA y el ex comandante del Ejército y embajador en República Dominicana, Mario Montoya Uribe.

El pasado 14 de julio, el mismo Cepeda dirigió una carta a la canciller, María Ángela Holguín, solicitando la salida inmediata del embajador en Perú, Jorge Visbal Martelo, ante el llamado de la Fiscalía a rendir indagatoria por sus supuestos vínculos con grupos paramilitares.

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**Confidencial Colombia pudo establecer que el gobierno ya le solicitó formalmente la renuncia** y en las próximas semanas Visbal Martello dejaría su cargo diplomático para atender los requerimientos de la justicia.

Visbal fue señalado en el 2010 por el ex jefe paramilitar, Salvatore Mancuso, como miembro de un grupo de “prestantes ganaderos que integraron las autodefensas de Sucre”, también se le relacionó con “Jorge 40”. El reconocido uribista renunció en 2009 a su curul en el Senado cuando abrieron una investigación en su contra por posible parapolítica.

En su momento, Visbal Martelo declaró: “a Mancuso lo conocí en el Nudo de Paramillo en una reunión de paz que se hizo con Carlos Castaño. Sí conocí su actividad como ganadero y como víctima de la guerrilla. A mí no me extraña que él, en un acto por demás en defensa de sus propios intereses y de su comunidad, hubiera decidido vincularse a las autodefensas”.

“También conocí y fui amigo de Ricardo Palmera, Simón Trinidad. Éramos vecinos de apartamento en Bogotá. Algún motivo tuvo para entrar a la guerrilla. A Jorge 40 lo conocí en Ralito”.

John Jairo Hernández Sánchez alias Daniel Centella, otro ex paramilitar, mencionó que existió una reunión entre Visbal Martelo y Sabas Pretelt con Jorge 40 y Mancuso en el Cesar, donde supuestamente habrían discutido sobre el apoyo a la reelección de Uribe.

Visbal también resultó relacionado con correos encontrados en el computador del ex jefe paramilitar, Édgar Ignacio Fierro, alias Don Antonio, en conversaciones con el paramilitar, Carlos Mario García alias Gonzalo. Este último decía en la charla, que debía despedirse porque estaba comunicado con el ex Presidente de Fedegán.

Como todos los ciudadanos que son nombrados embajadores, Visbal Martello llenó una ficha en la cancillería con información requerida sobre sus estudios, datos personales y experiencia laboral. Sobre este último punto, Visbal describe que su única experiencia laboral ha sido presidir durante años Fedegan. (). Dado el vínculo obvio del gremio con las zonas rurales del país, escenario natural del conflicto armado, los ganaderos no han sido ajenos a sus consecuencias.

Pero hay más embajadores con asuntos pendientes. César Mauricio Velásquez, representante ante El Vaticano, es investigado por su presunta implicación en el escándalo de las “chuzadas” y seguimientos ilegales por parte del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS).

Luis Alfonso Hoyos Aristizábal, delegado ante la Organización de los Estados Americanos OEA, ha estado en el cargo desde 20 de mayo de 2009. Fue vinculado con la “yidispolítica”, luego de que un fiscal delegado ante el Tribunal Superior de Bogotá solicitara a la Unidad Delegada ante la Corte Suprema de Justicia que se le investigara, cuando se desempeñaba como director de la Agencia Presidencial para la Acción Social.

El caso del ya renunciado general Mario Montoya Uribe estaría ligado a las falsas desmovilizaciones de guerrilleros y paramilitares y las denuncias de sus relaciones con miembros de grupos paramilitares.

Según la revista Semana, Daniel Rendón Herrera, alias “Don Mario”, lo habría acusado de haber recibido cerca de 1.500 millones de pesos del Bloque Centauros de Miguel Arroyave, para que las Fuerzas Armadas lo apoyaran en la guerra contra las Autodefensas Campesinas del Casanare, al mando de “Martín Llanos”.

Montoya respondió a las acusaciones negando rotundamente su relación con los hechos y explicó que en esa época él no tenía nada que ver con la zona que menciona “Don Mario” ya que entre 2002 y 2004 estuvo trabajando en Santa Marta y Antioquia.

El gobierno empezará a buscar los reemplazos de estos embajadores, que prefiere hacer a un lado con delicadeza antes de que afronten complicadas situaciones y se conviertan en funcionarios no muy diplomáticos ante los países en los que representan al país.