México y Bolivia empataron sin goles.

En un partido de ida y vuelta, las selecciones de Bolivia y México empataron 0-0 en Viña del Mar.

Bolivia vivió un debut de dos caras anoche contra México (0-0) por el Grupo A de la Copa América 2015: en el primer tiempo estuvo más cerca de la victoria, en el segundo se salvó de perder. Al final, el empate es algo, pero ayuda poco en un grupo en el que los favoritos son Chile y Ecuador, que en su primer partido demostraron tener mucho más fútbol. Bolivianos y mexicanos jugaron un partido intenso, predominó la marca sobre la astucia ofensiva, por tanto escasearon las acciones claras y las proyecciones reales de gol.

 

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La balanza se inclinó un poco más a favor del norteamericano por la tenencia de la pelota y la iniciativa de querer ir al frente; Bolivia equilibró eso con un sólido marcaje de mitad de cancha para atrás, pero con poco poder ofensivo, y ya se sabe que si no hay ataque, mucho no se puede aspirar a lograr un buen resultado.

Antes, el balón fue de México, solamente la tenencia, el dominio, llevarlo de un lado para el otro, nada más. Porque se topó con un sólido sistema defensivo boliviano, bien liderado por Ronald Raldes y Edward Zenteno, quienes transmitieron seguridad.

a los 13 minutos. A pesar de ello, atacando menos, Bolivia tuvo las mejores opciones de gol, de las pocas que hubo en el primer tiempo. La más clara fue un empalme de Ricardo Pedriel —tras un centro de Martin Smedberg— que hizo rebotar la pelota en el palo derecho de México.

Bolivia comenzó un poco indeciso, sin embargo se dio cuenta de que podía equilibrar el juego y de animarse a atacar. No generó mucho, pero estuvo bastante cerca del gol. Esa jugada de Pedriel era para celebrar. Luego —un minuto después—, Marcelo Martins probó y su disparo fue alto. Pasó mucho rato para que volvieran las emociones. México apenas tuvo una, un disparo que controló bien el golero Romel Quiñónez.

 

Fue así. El equipo norteamericano tuvo el balón y la iniciativa, pero con ninguna claridad porque el boliviano le fue cerrando espacios. En eso, el equipo nacional estuvo muy concentrado. En la recta final de la etapa, la selección nacional volvió a tener chance. A los 41’, con un zurdazo de Jhasmani Campos, que exigió al guardameta Jesús Corona; y un minuto después, tras el tiro de esquina, un cabezazo en el segundo palo de Raldes salió apenas desviado.

 

La torta, en cuanto a ocasiones, se dio la vuelta en la segunda parte. Bolivia no tuvo casi ninguna, salvo una entrada de Martins (16’), cuyo disparo de derecha se fue cruzado. Fue, quizás, el único susto que pasó México en ese periodo. En cambio, los aztecas llegaron bien desde los 12’ que fallaron en la definición. A los 22’, Raúl Jiménez cabeceó solo, y por poco no fue gol cuando Quiñónez ya estaba vencido.

 

El panorama se puso muy favorable para México, que presionó por hallar la apertura de la cuenta. Y a Bolivia, sin fuerza adelante, no le quedó otra que retroceder y defenderse lo mejor que pudo. A los 26’ hubo una doble jugada en el área boliviana que de milagro no acabó en gol. A los 38’, Zenteno salvó poniendo la pierna cuando parecía que la pelota se metía en el arco de Quiñónez.

 

El seleccionado nacional logró alargar hasta el final el cero. En realidad, en la segunda parte no hizo mucho —o no hizo nada— para buscar la victoria, y dio la sensación de que se fue de la cancha con algo de tranquilidad, lo que no ocurrió con México, a cuya gente, sobre todo por lo que hizo en el complemento, el resultado le quedó sabor a poco.

 

 

México, en su ímpetu, no provocó ninguna intervención importante de Quiñónez —dato no menor— y si bien creció en el lapso final lo suyo se caracterizó por un empuje sin claridad. No logró aprovechar el retroceso (además del cansancio) del rival y a pesar de las variantes —Herrera intentó mejorar de mitad de cancha hacia arriba— no dio la talla. Y es que dentro de un desempeño menos lucido, el del segundo tiempo, un arranque de Martins dio lugar a que su remate se fuera apenas ancho.

 

El lunes 15, Bolivia se medirá ante la selección ecuatoriana, que es dirigida por Gustavo Quinteros, el exentrenador de la Verde. A propósito, hay que recordar que en 1995, cuando la tricolor se enfrentó a Chile, dirigida por Xabier Azkargorta —que dejó unos meses antes al cuadro boliviano para irse a Santiago—, los comandados por Antonio López le empataron 2-2 al cuadro del Bigotón. Azkargorta no le pudo ganar a su exequipo. ¿Qué pasará el lunes con Ecuador, de Quinteros frente a la Bolivia que lo encumbró internacionalmente?