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Lo mismo que antes

Los problemas estructurales de Colombia -y en consecuencia históricos-  permanecen como una espada de Damocles sobre la dirigencia y la sociedad colombiana. Haciendo un repaso  y breve balance del año 2012, todos saltan a la vista.

Y la suma de ellos se convierte en el difícil panorama hacia el futuro de un país, al cual el poder se ha encargado sistemáticamente de no dejarlo salir del  abismo. En esta lista no están todos los problemas pero si los que hicieron de las suyas en el 2012.

Soberanía:  A pesar que en la Constitución del 91 se menciona en seis artículos el término “soberanía”, lo cierto es que ya nadie sabe en dónde comienza y en dónde termina la nuestra. La soberanía se ha vuelto un concepto relativo, e incluso maleable. Colombia se ha especializado en formas de cooperación que no representan una mejora significativa de las condiciones de vida de la mayoría de colombianos. Esas formas de cooperación, en donde se observa una pérdida importante de soberanía, van desde la concesión a multinacionales para la explotación de nuestros  recursos, hasta la presencia cuantitativamente importante de personal militar y civil de los EEUU en nuestro territorio.

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Paramilitarismo: El fortalecimiento de las bandas criminales surgidas tras la desmovilización de las AUC, abre el debate sobre la actualidad del paramilitarismo. Desmovilizaciones, extradiciones, relevos de tropas y de comandos: pero el mismo terrible fenómeno asesino sigue rondando campos y ciudades. Un fenómeno sobre el cual, a pesar de más de 20 años de investigaciones, pocas claridades se han arrojado.

 

Paraeconomía: Grandes empresas, de distintos sectores urbanos y rurales, se beneficiaron y se siguen beneficiando a ojos cerrados de astronómicas ganancias, gracias al accionar del paramilitarismo en tres décadas de nuestra historia reciente. El paramilitarismo ha sido una ilegal estrategia anti subversiva pero también un pingüe negocio. ¿Buena parte de la economía colombiana es mafiosa? Así como se ha destapado la parapolítica, ¿por qué no hay voluntad judicial para  destapar la paraeconomía? Sería tocar la nuez de la fruta podrida. El modelo paramilitar de control de territorios no sólo ha configurado un escenario de terror en diversas regiones del país, sino que también ha generado facilidades a empresas de sectores muy específicos de la economía nacional para favorecerse de la extracción de recursos, la mano de obra y los mercados de estas zonas, en condiciones altamente privilegiadas.

 

Endeudados: Miles de familias pierden su casa cada año, por incapacidad de pago. Se calcula que entre 12 y 15 millones de colombianos se encuentran en serias dificultades para habitar un lugar en condiciones dignas. Son más de 350 mil con cuentas pendientes con los bancos. Suicidios, y enfermedades campean ¿Política social? Mamarles gallo a los colombianos pobres.

 

Medio ambiente: Con la Ley 99 del 93 se alcanza un importante logro con la creación del Ministerio del Medio Ambiente. Pero desde el último día del gobierno de Pastrana y hasta hoy, se han flexibilizado las normas de control para facilitar las explotaciones de las petroleras y  otras multinacionales. Diecinueve años después de promulgada la Ley, los ambientalistas han prendido las alarmas. .

 

Pensionados: Mientras para algunos colombianos la expectativa de vida de 71 años en promedio es una condición a celebrar, para gran parte de los mayores de 60, esa vida que hipotéticamente queda por delante, es trágica. Y la tragedia tiene nombre: las pensiones. Por tenerlas o por no tenerlas. Una vez más, gana lo privado sobre lo público.

 

Memoria y víctimas: A pesar de algunos avances, los colombianos continuamos cerrando los ojos, los oídos y los labios ante hechos como el exterminio de la Unión Patriótica, o las más de 2.700 masacres ocurridas entre 1982 y 2012. Memoria adormecida con un efecto terrible: la impunidad.  En Colombia no hay estadísticas precisas sobre nada, y la impunidad no es la excepción. Pero los datos oficiales ubican la impunidad por encima del 90 por ciento, y las organizaciones de derechos humanos nacionales o internacionales acercan el índice al 98 por ciento.  Amarrado a la impunidad está el olvido que la cultiva y favorece, aún en medio de los esfuerzos de algunos por hacer de la memoria un hecho real, casi tangible, que contribuya a evitar la repetición de actos violentos, muchos de ellos aún acallados y oscuros que siguen bañando al país en sangre.

Desplazamiento forzado: Continúa y crece. ¡A razón de 1.500 personas diariamente!

Inversión extranjera: Los mecanismos de atracción de capital extranjero ofrecidos por el gobierno nacional  -traducidos en exenciones a la renta, ofrecimiento de utilidades astronómicas, favoritismo político, entre otros- fueron el gancho que atrajo a muchos inversionistas extranjeros en los últimos tres años. No la Seguridad.