Ley de Víctimas: el comienzo de una transformación

Las sociedadades que han vivido bárbaros capítulos de violencia en su historia, que las han sumido en un infinito espiral de rencores y venganzas inician su recuperación cuando definen, en consenso, la manera de dar vuelta a la página.2011-06-27 El país celebra que los Partidos Políticos, el Congreso de la República y el Gobierno Nacional hayan logrado unirse para restituirle la dignidad a los ciudadanos a los que el conflicto les truncó su proyecto de vida.

La Ley de Victimas y de Restitución de Tierras, sancionada por el presidente Juan Manuel Santos, en presencia del Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, es un comienzo transformador que pone a Colombia en una nueva onda: la de la unidad y la reconciliación.

Más allá de los alcances y los beneficios que trae la Ley para las víctimas del conflicto armado, la apuesta de Santos es convertir esta norma en un instrumento reconciliador, en una herramienta para alcanzar la paz y garantizar que la unidad nacional se mantenga.

Por eso reconoce a todos los que participaron en la construcción del texto y en el proceso de concertación y trámite, lo suyo: congresistas, ministros, organizaciones de víctimas y sociedad civil.

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Sacar adelante la Ley es un hecho transcendental que no solo marcará la historia de este país, sino que le puso un selló al gobierno Santos y le garantizó un reconocimiento de por vida. Sin modestia el Presidente recuerda, en cada oportunidad que tiene, aquella frase de su discurso de posesión “si logramos pasar esta ley, y cumplirla, en beneficio de todas nuestras víctimas, ¡ si sólo hacemos esto ¡ habrá valido la pena para mí ser Presidente….”

Y como lo ganado no se puede perder, el Jefe de Estado se asegurará de involucrar a todos los sectores en el proceso de implementación y en la nueva institucionalidad, para que se vuelva un asunto de corresponsabilidad, de compromiso y un reto compartido. “Ahora es la oportunidad para que todos se vinculen en este magno proyecto… “, afirma el Mandatario.

Y no sobra la ayuda internacional, el acompañamiento y el apoyo económico que se logre para la ejecución de la norma y ya se ha obtenido algo de eso. La presencia de Ban Ki-Moon, en el evento de sanción, no sólo tuvo un efecto simbólico para las víctimas sino que, tácitamente, Santos involucró y comprometió a la ONU en esta tarea.

Es realista el Presidente al reconocer el reto del Estado en la implementación de la Ley y garantizarles la seguridad a las víctimas que quieran reclamar sus tierras. “Ese es uno de los grandes desafíos que tenemos en este Gobierno, implementar la Ley de Víctimas porque tiene muchas facetas”.

Según el ministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo, Colombia es un país con 114 millones de hectáreas disponibles. En los últimos 25 años al menos dos millones de esas hectáreas fueron robadas por grupos armados ilegales a campesinos e incluso al Estado, al que le fueron sustraídas entre 400.000 y 500.000 hectáreas en procesos fraudulentos en escribanías y registros; y otras cuatro millones fueron abandonadas por sus propietarios por temor al accionar de los grupos ilegales.

La meta del gobierno es devolver y titular al menos dos millones de hectáreas durante su gestión.