Las obras de los niños prisioneros del nazismo

Hasta el 31 de agosto, será posible observar la exposición “Siempre volveré a vivir. Los dibujos de los niños del campo de concentración Terezín”.

En esta exposición es posible observar un total de 40 dibujos realizados por los niños prisioneros de Terezín, una ciudad que en el año de 1941 fue convertida por los Nazis en un campo de concentración de Tránsito, dónde se estimula que pasaron cerca de 154.000 prisioneros y que durante la guerra, fue habitada por 55.000 judíos simultáneamente.

 

En este espacio, a donde constantemente llegaban vehículos con nuevos prisioneros, empezó a crearse una diversa y heterogénea vida cultural, allí, era posible encontrarse con los más variados géneros de las artes escénicas, así como conciertos musicales donde se oía desde música clásica hasta música popular, también se dictaban conferencias y hasta se establecieron bibliotecas, donde era posible hallar revistas y libros que también se habían escrito en Terezín.

 

Sin embargo, el centro de toda esta vida cultural eran los niños, pues la administración judía de este gueto, era dirigida por los adultos mayores, quienes gracias al deseo de aliviarles el dolor que les causaba la inhumana estadía en el centro de concentración, decidieron realizar grandes esfuerzos para cuidar de los más pequeños.

 

Gracias a ello, hasta la liberación definitiva de Terezín, en el año de 1945, fue posible preservar cerca de 4.000 dibujos realizados por los niños, así como un centenar de poemas. Se estima que por este Centro de Concentración, pasaron más de 15.000 pequeños, de los cuales regresaron con vida tan solo 100.

 

La muestra “Siempre volveré a vivir. Los dibujos de los niños del campo de concentración Terezin” es el resultado de un esfuerzo mancomunado entre el Museo Judío de Praga y la Asociación de Amistad Colombo Checa (Asocheca) y estará disponible al público hasta el viernes 31 de agosto, en la Sede Norte (calle 75 N.° 16-03), de la Universidad Central, Auditorio del primer piso.