Notice: Trying to access array offset on value of type bool in /data/confidencialcolombia.com/wp-content/plugins/all-in-one-seo-pack/admin/aioseop_module_class.php on line 1725

Las mujeres deben tomar las riendas del posconflicto

La discriminación de género y la violencia contra las mujeres que es aceptada en tiempos de paz se profundiza en el conflicto — no es posible mantener el status de género cuando mucho ha cambiado y poco o nada ha cambiado para mujeres y niñas —, por lo que uno de los indicadores de la voluntad de un país o una comunidad para implementar sus compromisos y lograr sus objetivos comunes es la manera en el que trata a sus mujeres y protege y promueve su seguridad y sus derechos. En este contexto es importante entender las condiciones y dificultades de la vida de las mujeres, así como la conexión de sus experiencias a nivel local con la política y acción global.

“La paz es un proceso de larga construcción. Las expresiones violentas de la cultura han sido permanentes. Entendemos por violencia no solo aquellas que son fácilmente perceptibles si no todas aquellas que no alcanzamos a ser visibles pero que están ahí como las discriminaciones, desigualdades, exclusiones. El conflicto exacerbó una serie de violencias, pero las violencias contra las mujeres se ha dado siempre; se dan violencias soterradas, calladas. Las violencias estructurales nos ha afectado a todas las mujeres, aunque no seamos iguales…” afirma Belén Sáenz Luque, representante de la ONU para las mujeres en Colombia.

 

Anuncios

De las 6,9 millones de personas registradas como víctimas de conflicto armado en Colombia, 3,5 millones son mujeres. Si no son las directas afectadas, son las viudas y madres cabeza de familia que hoy reclaman verdad, justicia y reparación por sus familiares muertos, desaparecidos o desplazados.

 

En este sentido, para la construcción de una agenda ciudadana es fundamental tener en cuenta la situación de mujeres y niñas, en tanto éstas, conjuntamente con otros grupos históricamente discriminados están por fuera de los circuitos de interlocución válida. Su lógica, su manera de abordar, analizar y proponer estrategias de solución está invalidada por la práctica social que las y los coloca en el lugar de lo “otro”, de lo secundario, de lo inferior, de lo excluido y excluible, de la marginalidad del poder.

 

Belén Sáenz Luque, destaca el papel femenino en el actual proceso de paz con la guerrilla. “En las negociaciones donde participaron mujeres se lograron avances y acuerdos más rápido y con la inclusión de derechos sociales, económicos y políticos”.

 

En consecuencia, el posconflicto se constituye en una oportunidad Estatal única para mitigar las diferentes causas que propician fenómenos de violencia que afectan a la sociedad en su conjunto, dando mayor protagonismo a la mujer como símbolo de reconciliación y protagonista en la transformación política, económica y social del país.