Las dos versiones sobre el servicio militar obligatorio

En el debate de control político al que fue citado en la Comisión Segunda de la Cámara, el ministro de la defensa, Juan Carlos pinzón dejó sobre la mesa la posibilidad de establecer servicio militar universal y obligatorio, iniciativa que va en contravía de los prometido por el presidente Santos en su campaña de reelección.

Tal vez el comercial pacifista de la campaña reeleccionista del presidente Juan Manuel Santos haya sido una de las piedras angulares de su victoria. En él, el entonces presidente-candidato le preguntaba a varios miembros de un auditorio si serían capaces de mandar “su hijo a la guerra”. La respuesta era un rotundo NO que le daba pie a una crítica del presidente a la incorporación de jóvenes a las filas del Ejército Nacional para que participen como combatientes del conflicto armado.

 

A comienzos del mes de junio, dos semanas antes de ir a segunda vuelta con Óscar Iván Zuluaga, el candidato presidencial del uribismo, el mismo Santos propuso acabar con el servicio militar. Una iniciativa en la que dejaba claro que el posconflicto requerirá otro tipo de acciones, tales como un servicio social.

 

Esa posición antibelicista fue muy criticada por el uribismo por cuenta del proceso de paz con las Farc que se desarrolla en La Habana.

Sin embargo, esa posición parece que no es algo con lo que sintonicen todos los miembros del equipo de gobierno de Santos. Durante un debate de control político llevado a cabo en la Comisión Segunda de la Cámara, por cuenta de las “batidas” ilegales llevadas a cabo por el ejército este martes, el ministro de la defensa, Juan Carlos Pinzón afirmó algo que va en contravía por lo expuesto durante la campaña de reelección del presidente Santos.

 

Al ser cuestionado por las “batidas”, que son ilegales de acuerdo a las sentencias C-728 de 2009 y a la C-879 de 2011 de la Corte Constitucional, y por el elevado porcentaje de incorporaciones irregulares entre los estratos 1,2 y 3, el ministro dijo que “Todo colombiano tendría la obligación de prestar el servicio militar, si es lo que le llama la atención y se siente cómodo, o de ofrecer un servicio de carácter social en alguna de las entidades de orden nacional, departamental o municipal”. Esto es que cualquier colombiano, sin importar su sexo o condición social prestaría el servicio militar obligatorio en el país.

 

La seguridad con que el ministro Pinzón afirmó lo anterior plantea dos posibilidades. Una es que el ministro aventuró esa propuesta sin estar en consonancia con la política prometida por Santos en su campaña. La segunda es que la promesa de abolir el servicio militar obligatorio se quedaría en eso, una promesa de campaña sin mayor trascendencia.